diciembre 15, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 38

El viernes pasó rápido y el sábado no se hizo esperar, anunciando desde temprano que sería un buen día para que se generen problemas…
Temprano, cerca de las 7 am., Pablo desayunaba, como de costumbre, y se informaba dándole un vistazo rápido al diario cuando ciertos sonidos comenzaron a hacer eco en la casa.
Pablo- (exhalando, mirando a Aidé y Francisco) ¿Ustedes escuchan lo mismo que yo?
Francisco- Sí, esos pajaritos están cada día más-
Pablo- No, no. No es eso… (Mirando hacia arriba, a un lado y otro) Escuchen, escuchen… Eso es un perro. (Aidé y Francisco se miraron) ¿Qué pasa, por qué se miran así? ¿Hay algo que yo tenga que saber?

diciembre 13, 2011

Elegí al macho que más te guste ;)

¡Hola, chicuelas!
¿En qué anda la vida? La mía bien... bien aburrida.
En fin, se preguntarán un montón de cosas, entre ellas: "¿Para qué esta piba nos hace leer esto?" Simple: porque se me antoja. Ja, no. Bah, en parte sí... Pero la onda es que se sientan partícipes de esta maravillosa creación (¿¿¿???).

Como todas sabrán, (mentira), muchas (3 personas) han aclamado por un tercero para Rocío. ¿Por qué? Porque, según dicen, siempre, (esto es, en la única novela que publiqué), Pablo tiene a todas, y Rocío a ninguno... ¡Bien! Entonces, les voy a dar el gusto, aunque sea con eso...

'Hasta que te duela' - Capítulo 37

Pablo y Pauline estaban aún parados frente a la puerta del despacho. Ella muy enamorada y encantada, él muy… Bueno, era suficiente que esté ahí parado frente a ella, escuchando sus ideas sin sentido.
Pauline- ¿Estás bien? (Pablo asintió) (rodeando su cintura) Estás raro, gordo.
Pablo- No, (abrazándola del mismo modo) estoy bien, no te preocupes. Un poco cansado, pero… (mirando hacia los lados)
Pauline- ¿Qué pasa?
Pablo- ¿No escuchaste nada raro vos?
Pauline- No… ¿raro como qué?
Pablo- No, no… me pareció escuchar como… como un llanto de perro, pero… No, no. No me hagas caso.
Pauline- Bueno, igual no escuché nada… Escuchame, ya que nuestra cena de pareja se convirtió en una salida de… de cualquier cosa, por qué no-
Pablo- Porque vos quisiste… (Pauline se separó de él sorprendida) No me mires así, abriste la boca, no sé con qué objeto, pero terminaste haciendo algo que yo en ningún momento alcancé a pensar.
Pauline- Ay, es que… Ay, gordo, es que cuando la tengo en frente es como si… (Pablo rascó su sien) Ay, perdón… Perdón, perdón por estar haciéndote perder tiempo en esto.
Pablo- No te preocupes, está bien… Si no te mo-
Pauline- ¡¿Y si lo invitamos a Vico?!
Pablo- Ehhh…
Pauline- ¡Sí! Él me dijo que estaba en pareja…
Pablo- Ah, sí… Sí, eso es verdad… Es una buena oportunidad para meterle presión y que formalice (sonrió) Bueno… yo le comento.
Stéfano había bajado las escaleras y pasaba por frente de ellos, camino a la cocina, sin siquiera percatarse de su presencia.
Pauline- ¡Dale! Yo termino la clase con tu hermano y voy a reservar el lugar… Para el-
Stéfano- (regresando hacia ellos) Disculpen, eh… No quiero interrumpir este momento de tanto amor y todo el firulete ese, pero… Olvidate de la clase de hoy, eh. (Mostrando ambos pulgares arriba) Sólo eso, sigan con lo-
Pauline- ¿Cómo que no vamos a tener la clase?
Stéfano- Lo que escuchaste… ¿querés que te lo diga en inglés? No la tenemos y punto.
Pauline- No, disculpame, Stéfano, pero vos no me podes hacer esto de-
Stéfano- ¿De qué? ¿De hacer venir hasta acá? Y si al fin y al cabo, viniste por Pablo… y ya que estás me das la clase.
Pauline- No, es al revés. Yo soy muy responsable de mi trabajo.
Stéfano- Bueno, yo te libro de tu trabajo… Si total Pablo te paga, ¿o no? No te quejes, tenés el día libre. Chau (retomó su camino).
Pauline- (tomándose la cintura y la cabeza) Yo no lo puedo creer… No, no lo puedo creer… ¿Vos viste lo que es ese chico? Cero respeto… CERO.
Pablo- Bueno, Pauline… por ahí no sé… Es la primera semana que volvió a la rutina y
Pauline- ¿Lo estás justificando, Pablo? (Pablo boquiabierto) O sea, yo me tengo que tragar que ese pendejo, porque disculpame que sea tu hermano, pero es lo que es… Es un pendejo que porque no tiene ganas me suspende la clase.
Rocío había salido por otra puerta de la cocina, y caminó por el despacho hacia la sala, deteniéndose al verlos y así poder escuchar su conversación.
Pablo- (exhalando, tomándola de los brazos) Tratá de tranquilizarte… Yo voy a hablar con él a ver qué le pasa.
Pauline- ¿Vos? (Pablo asintió soltándola) Perdoname, gordo, pero a vos apenas te habla, o sea, le da lo mismo que seas vos o una pared. (Pablo bajó la mirada) (Acariciando su rostro) No te pongas mal, mi amor, pero es la verdad… No te da ni la hora, apenas si te saluda. ¡Peor! Gracias que te mira, gordo. (Rocío se enfurecía tras de la pared) ¿Para qué está la niñera, tutora o como le digan a Rocío, eh? Que vaya ella y arregle el problema…
Pablo- (firme) No. Voy a ir yo… (alejándose de ella de inmediato)
Pauline no podía creer que Pablo se vaya y no se quede a abrazarla, al menos, consolarla y darle la razón; se cruzó de brazos y golpeó una y otra vez de forma corta pero enérgica el piso con su zapato.
- (acercándose) Te jode tanto… (Pauline la miró descruzando sus brazos y revoleó la mirada) Te molesta no ser la primera en su lista… Prefirió al hermano, claramente.

diciembre 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 36

Una semana más tarde, Stéfano recibiría el alta y podría asistir al colegio.
El primer día de su regreso, un miércoles, Rocío lo acompañó con la promesa de volver a encontrarlo en la salida pese a las negativas que recibió de él.
Rocío- ¿Y, qué tal la vuelta? Costó, ¿o no?
Stéfano- Uf, no sabés cómo. Tengo de todo para hacer. Digo yo, ¿no era que habías hablado vos y les habías explicado tooodo lo que me pasó?
Rocío- Sí, palabra por palabra, ¿por?
Stéfano- Porque parece que se lo tomaron como si hubiese sido un estornudo.
Rocío- (rió) Ay, sos tan payaso.
Stéfano- Es en serio, no sé de qué te reís.
Rocío- Ay, por favor… No puede ser tan grave. (Stéfano la miró enarcando una ceja) Bueno, cuando lleguemos te ayudo a organizar tu vida escolar… (con voz de misterio) que es tan terrible.
Stéfano- Qué amable…
Rocío- (mirando hacia el cordón de la vereda, deteniéndose) Ay
Stéfano- ¿Qué te pasa? (Miró) Pobrecito.
Rocío se apresuró a acercarse a un perro, aparentemente cachorro, que lamía su patita a un lado de la calle, para tomarlo entre sus brazos.
Stéfano- Está herido.
Rocío- Sí, parece que sí… A ver, (mirando alrededor) Mirá ahí (señalando con la mirada levantando las cejas), traeme esa caja.
Stéfano- Sí, (volteando) Esa ca- (mirándola) Pará, ¿qué pensás hacer?
Rocío- Llevarlo a casa.
Stéfano- (sonriendo) ¿A-a-a mi casa? (Rocío lo miró obvia) Pe- ¿qué, estás loca vos?
Rocío- ¿¡Por qué!? (yendo ella misma a buscar la caja)
Stéfano- Pablo no solo va a sacar al perro, sino que vos te vas con él… y de yapa me echa a mí.
Rocío- ¡Pero qué exagerado! ¿Nunca tuvieron un perro? Le daría un poco de alegría a esa casa, que si no es por mí, la verdad…
Stéfano- Qué humilde…
Rocío- ¡Bueno, che! ¿Pero no tuvieron mascotas ustedes?
Stéfano- Sí, hace mucho… Teníamos un perro y cuando mis viejos se murieron, Pablo lo dio en adopción porque… bueno, sabemos cómo es Pablo.
Rocío- ¿No tenía tiempo?
Stéfano- Tiempo… ni ganas ni corazón. Yo le supliqué que no lo dé; yo lo iba a cuidar, le dije que me iba a hacer cargo… pero era como hablarle a una pared, no quiso y… y se lo llevaron unos vecinos.
Rocío- Ah, pero lo pudiste seguir viendo, entonces…
Stéfano- (negando) No… Se mudaron a la semana; y desde entonces no tuvimos más perros (comenzó a caminar).
Rocío- (lo miró alejarse, y con la caja entre sus brazos, aceleró sus pasos para alcanzarlo) Bueno, ahora tenés uno (mirándolo escondiendo sus labios).
Stéfano- (sonriendo de lado) Gracias, Rochi, pero de verdad… Pablo no va a querer.
Rocío- Ay, ¿podés no preocuparte por él? De tu hermano me encargo yo, vos acepta mi regalo… Vamos a llevarlo al veterinario para que lo vea… y mientras llegamos, anda pensando el nombre (le sonrió guiñándole el ojo).

noviembre 04, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 35

En su cuarto, Stéfano yacía recostado sobre la cama, la fiebre ya le había bajado y estaba más calmado. Rocío limpiaba los puntos de la operación con cuidado de no lastimarlo; no era nada grave, por suerte.
Rocío- ¿Cómo te sentís? (tocando su frente) ¿Mejor?
Stéfano- (algo agitado aún) Sí, gracias.
Rocío- (sonriéndole) No me tenés que agradecer.
Stéfano- No, es verdad… Estás para eso, ¿no? (Rocío enarcó una ceja sin entender). No, no te lo digo mal… Sólo que por un segundo me hice la idea de que… no sé, por ahí alguien hacía algo por mí porque… le importaba, nada más.
Rocío- (negando, volviendo a su abdomen) A todos en esta casa les importas, y por supuesto que a mí también… No entiendo por qué lo decís… Te lastimás.
Stéfano- No, no. Lo digo porque lo sé, lo siento así.
Rocío- Vos lo decís por Pablo, pero aunque no quieras y yo no me tenga que meter, te informo que estuvo muy mal este tiempo, pero muy mal… Prácticamente vivía en la clínica.
Stéfano- ¿Y? (sin interés) Eso no reemplaza ni compensa todo lo que me hizo… (Rocío lo miró pero desvió la mirada) Hace las cosas por responsabilidad, no porque le interesa. Yo sé que soy una carga para él.
Rocío- Tampoco digas esas cosas… Lo hizo porque le importás, Stéfano. Si no fuera así, él podría haber seguido con su vida, con… su empresa… y… y su novia lo más… tran-quilo.
Stéfano- Te jode eso, ¿no?
Rocío- (sin prestarle demasiada atención) ¿Qué cosa?
Stéfano- Eso… que te corta las venas que él ande con esa mina.
Rocío- (mirándolo asombrada, dejando escapar una risita) ¿Qué decís? (llevando la mano a su frente) ¿Te volvió la fiebre a vos?
Stéfano- (corriéndole la mano) Hablo en serio, Rochi.
Rocío- Ay, Stéfano… Estás diciendo cualquier cosa. A mí no me pasa ni me tiene que pasar nada con tu hermano.
Stéfano- ¿No te tiene? ¿Por qué?
Rocío- (boquiabierta) Emmh… Porque somos muy diferentes, Stéfano. Y la verdad no es mi tipo… Cortala con el tema porque me voy y te dejo con esto sin vendar.
Stéfano- (mirándola de reojo, asintiendo) Está bien, finjamos que te creo. (Rocío lo miró seria) A fin de cuentas, es lo mismo para vos que para mí… El amor no correspondido.
Rocío- Cortala, Stéfano. Hablo en serio.
Stéfano- Está bien, perdón… Me fui al pasto… Me olvidaba que tenés novio y eso.
Rocío- (exhalando, concentrándose en los puntos) Sí, claro… novio.
Stéfano- ¿Por qué decís así?
Rocío- ¿Así cómo?
Stéfano- Así… como si no existiera o… o te daría lo mismo que estén o no juntos. ¿No lo amas?
Rocío- (riendo) ¡Ay, Stéfano, mirá lo que decís!
Stéfano- Hablo en serio… Que te sirva de consuelo, Pablo tampoco la ama a esta chica.
Rocío- ¿Cómo estás tan seguro?
Stéfano- Pablo es incapaz de amar.
Rocío- Ay, Stéfano, por favor, no digas-
Stéfano- Es en serio. ¿Me vas a decir que no te das cuenta? Lo mirás y… (Mirando al frente, con los ojos comenzando a empañarse) y es hielo… puro. Te dan ganas de romperle la cara y decirle “decime algo, flaco”, “dame una explicación, ¡hablá, no seas cagón!”. (Mirando a Rocío como si regresara a la realidad) Perdoname que lo haya dicho así…
Rocío- No, está bien, no te preocupes (colocando ahora gasas nuevas sobre los puntos)
Stéfano- Vos siempre me preguntaste qué pasaba entre él y yo…
Rocío- Ah, sí… (Intentando salir del paso) Sí, pero… de chusma nada más, ¿viste como soy yo?
Stéfano- (algo decepcionado) Ah, sí… (Rocío lo miró de reojo sin darle pie)… ¿Te molesta si… si te cuento?

octubre 31, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 34

Era ya mediodía. Victorio llegó al hospital luego de darse una vuelta por la empresa, para relevar ciertas actividades y revisar actualizaciones de casos.  En la sala de espera, Pablo caminaba de un lado a otro y no tenía una buena cara.
Victorio- ¿Qué pasó que tenés esa cara?
Pablo- (con la respiración agitada) Lo están operando.
Victorio- (apoyando la mano en su hombro) ¿Pero por qué?
Pablo- No sé, se complicó de repente. Algo falló, no sé. Hace como cuatro horas que están ahí adentro…
Victorio- Pero ¿de qué lo están operando?
Pablo- Algo en el hígado que se complico con otra cosa, no sé.
Rocío- (acercándose desde la recepción) Perdón… Hola Victorio. Pablo, recién lo sacaron del quirófano.
Pablo- ¿Y cómo está?
Rocío- Ehh, parece que
Dr.- Pablo… (acercándose) Stéfano está bien… Vamos a esperar a que responda y… Pero por el momento, todo parece estar bajo control.
Pablo- (asintiendo angustiado aún) Gracias, doctor. De verdad.
Dr.- En un momento habilitamos la sala para que entren. Permiso (alejándose)
Pablo- (sentándose, tomando la cabeza entre sus manos) ¿Cuánto tiempo voy a tener que estar acá? Por favor.
Rocío- No debería tomarlo como una carga. (Pablo la miró y bajó la cabeza negando)
Victorio- ¿Por qué no te callas un poco? (sentándose al lado de Pablo) Macho, escuchame… ya nos vamos a ir… y Stéfano se va a ir con nosotros. Todo esto va a quedar como un mal trago. Ya salió, ya está.
Pablo- Vico, ayer casi lo pierdo y hoy de nuevo. ¿Todo el tiempo, todos los días le tiene que pasar algo?
Victorio- Pablo no es decisión de nadie esto, pasa y bueno, ¿qué le vas a hacer? Tenés que aguantar hermano.
Pablo- Ya aguanté mucho… (mirándolo) No tengo ganas de bancar más.
Pablo escondió la cabeza entre sus brazos una vez más para refugiar sus ganas de llorar. Victorio solo atinó a palmear su espalda y masajear su hombro con fuerza.
Rocío había contemplado toda la escena sin disimulo y con cierta compasión. Las cosas no le terminaban de cerrar, pero no era el lugar para preguntar. Desvió la mirada y se fue por el pasillo hasta el ascensor donde entró para bajar. Necesitaba alejarse, demasiada compasión le había tenido, demasiado consuelo quería brindar. Tenía que respirar y enfocarse en su meta. Aunque la curiosidad la mataba, tal vez lo mejor era no saber, tal vez enterarse lo complicaría todo, aún más. La historia de ellos no tenía por qué interesarle, tenía que mantenerse al margen, evitando por sobre todo, cualquier tipo de sentimiento con cualquiera de los dos hermanos y…

octubre 30, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 33

En la sala de espera, Victorio y Rocío estaban sentados uno alejado del otro. No había nadie más allí.
Rocío- Qué loco todo esto, ¿no?
Victorio- (mirándola) ¿Qué cosa?
Rocío- Esto de estar acá… Quién iba a pensar que siendo tan chiquito, Stéfano iba a estar en un hospital.
Victorio- Ah… (Mirando al piso) Sí, él se la buscó.
Rocío- No seas tan insensible… Se lo buscó, pero… no esperaba terminar así.
Victorio- Seguro no, pero sabía que Pablo no lo dejaba salir, justamente temiendo esto.
Rocío- Bueno, igual… convengamos que Pablo como hermano deja mucho que desear, ¿no?
Victorio- (levantando la cabeza inmediatamente para mirarla) ¿Qué querés decir?
Rocío- Eso… él no lo cuidó.
Victorio- Para eso estás vos.
Rocío- No tendría que existir una niñera. Tiene 15 años.
Victorio- Pero existe, y ya ves por qué… Aunque era lo mismo si no estabas. No servís ni para cuidarlo.
Rocío- Primero, no puedo estarle encima. Es ahogarlo… Y segundo, él no sería así si Pablo hiciera uso de su rol como hermano. Y no lo hace.
Victorio- (asintiendo) Mirá, Rocío... No sé quién te dio el derecho de decir tantas boludeces juntas, pero quiero dejarte una cosa en claro… Vos no sabés nada. No sabés la historia detrás de esto, no sabés todo lo que pasó Pablo, ni lo que pasó Stéfano… No tenés idea. Así que ahorrate los comentarios estúpidos.
Rocío- No me faltes el respeto.
Victorio- No lo faltes vos tampoco. Estás hablando sin conocimiento de causa… y yo no lo voy a permitir.
Rocío- Contame, entonces. ¿Cómo fueron las cosas? Porque no creo que Stéfano sea cien por ciento responsable de todo, ¿no?
Victorio- (sonriendo irónico) No, no lo es… Pero yo tampoco soy el indicado para contarte nada.  No tengo derecho a hacerlo, ni vos de opinar.
Victorio bajó la mirada inmediatamente, le había hablado con cierta frialdad y molestia. Rocío quedó mirándolo, algo confundida por lo que le había dicho.

octubre 16, 2011

Próximo Capítulo.

¡¡Hola, holaaa!!
Chicas, sé que me odian... Pero son estos meses del año en los que su odio no me importa :O No, mentira... Sí, pero prefiero que no me odien mis profes y mis respectivos padres(?.
Del capi 33, me faltan un par de párrafos, y lo termino, pero me apremia el tiempo con un par de lecturas y preparación de parciales que no permiten a mi imaginación volar.

Mis disculpas no sirven de mucho, pero es la vida... En cuanto tenga un tiempo subo... 
Sinceramente, un techo con un sinfín de cosas me están cayendo sobre la cabeza :| jajajaja. (¡Qué exagerada soy!... bueno, no tanto)

Un beso enorme... ¡Ah! Agasajen a su mamás cada día, no sólo hoy. Recuerden que todos los días, es ella quien escucha sus quejas, cocina sus comidas, pone el lavarropas (algunas lavan a mano), y demás... Pero SIEMPRE tiene una sonrisa para regalar en cualquier momento del día... y si  tuvo uno malo, denle un abrazo... Van a ver qué bien que le hace, a ella y a ustedes. 

Mi mamá dejó su vida de lado cuando yo llegué al mundo... Y si bien hay días que me levanto cruzada, siempre estoy pensando en ella. Tenga tiempo o no, tenemos nuestro rato de charlas. El mal humor se rompe con una sonrisa... y el contar chistes malos, lo heredé de ella (es que son geniales, ¡por Dios!). La risa rompe el hielo ☺
Nos escuchamos, gritamos, reímos a carcajadas, cantamos, nos aconsejamos (sí, yo le doy consejos (H)). Yo la respeto, la comprendo... La amo. A mi mamá, le debo todo. Partiendo de base, le debo la vida y el amor.

Pasado el momento cursi, deje su mensaje (con puteada si lo desea) después de la señal: piiiiiiiiiii...

octubre 11, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 32

El sol irrumpió en la habitación, abriéndose paso entre las cortinas, encontrando que el brazo de Victorio rodeaba el cuerpo de María, quien descansaba sobre su pecho, en la misma posición en que se habían dormido la noche anterior. Refregándose los ojos, Victorio buscó el reloj, que daba las 8 de la mañana, sobre su mesita de luz, bostezó y quiso acomodarse para seguir durmiendo, pero sus movimientos algo perceptibles, despertaron a María.
Victorio- No quería despertarte…
María- (sonriéndole) Buen día
Victorio- (acariciándole el rostro) Hola (inclinó su cabeza para alcanzar sus labios) ¿Dormiste bien?
María- Muy bien…
Victorio- Es lindo despertar y que no recibas una llamada de emergencia en tu celu, para que después salgas corriendo sin explicarme.
María- (sonriendo, estirándose para besarlo) Es lindo, es verdad… ¿Qué hora es?
Victorio- Muy temprano… Dormí un ratito más, ¿querés?
María- Solo si vos dormís…
Victorio le sonrió y la rodeó con sus brazos para mantenerla fuerte contra su cuerpo, besó su frente, y se disponía a dormir cuando su celular sonó.
María- ¡Ay, no! Pero no es el mío…
Victorio- No, es el mío. (Tomándolo de su mesita de luz) Qué raro, a ver… ¿Pablo? (Sentándose de repente) Tranquilo, ¿qué te pasa? (…) ¿¡Qué!? (…) Pero… ¿¡cómo, qué pasó!? (…) Escuchame… Escuchame, Pablo. ¿Dónde estás? ¿Estás en el hospital, ahora? ¿Con quién estás? (…) Bueno, tranquilo. Tranquilo, hermano… Ya salgo para allá. Voy a tratar de llegar lo más rápido que pueda. (Cortó y exhaló para refregarse la cara con ambas manos)
María- ¿Qué pasó? ¿Por qué tenés esa cara?
Victorio- No, no sé con exactitud qué pasó, pero… me tengo que ir. Perdoname, no pensé que
María- No, mi amor, está bien. ¿Querés que te acompañe?
Victorio- No, no, está bien… (Levantándose, cambiándose la ropa) No sé qué voy a poder hacer, pero si necesito algo te llamo, ¿sí?
María- (poniéndose de pie) ¿Te preparo algo rápido mientras te cambias?
Victorio- No, no… me tomo un café allá, no quiero tardar tanto. ¿Vas a estar bien?
María- Sí, sí, no te preocupes. (Caminaron hasta la puerta del departamento)
Victorio- Quedate acá, si querés, ¿sí?
María- Sí, dale. Me quedo. Pero no dejes de llamarme, ¿sí? (Victorio asintió)
Tomó su rostro entre sus manos, y tras dibujar un ‘te quiero’ entre sus labios, salió del departamento habiendo tomado las llaves de su auto antes.
No era la mañana que María imaginaba, pero al menos, Victorio no se había ido dejándola con la incertidumbre de si iban a volver a verse. 

octubre 02, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 31

Llegaron al edificio ambos empapados, aunque ella más. Abrió la puerta sin que se le despegue ni se separe de él. Cerró la puerta, y quitó los brazos de quien lo sujetaba con firmeza y se apresuró a entrar a su cuarto y volver con una toalla en sus manos para envolverla en ella.
María- (sonriéndole amable, sin quitar la mirada de sus ojos celestes) Gracias.
Él le sonrió y procedió a encender el hogar para que su departamento vaya tomando calor. Se enderezó y volteó, encontrándose a María a la par.
María- De verdad, gracias, Vico.
Victorio- (frotándole los brazos para darle calor) No me tenés que agradecer.
María- Sí, y te tengo que pedir perdón porque
Victorio- (callándola con un dedo sobre sus labios y negó) ¿Te querés dar una ducha? Para que te pase el frío más rápido y así no te enfermas.
María- (asintiendo) ¿Y vos? (Victorio enarcó una ceja) No, no me malinterpretes… Vos también te vas a enfermar…
Victorio- (sonriendo) Yo estoy un poco más seco, con el calor de la estufa voy a estar bien… (María asintió y se dirigió al baño) Igual… (ella volteó) no va a faltar oportunidad.
María- (boquiabierta) ¿Para qué? (Victorio bajó la cabeza sonriente, y la miró. Ella sonrió mordiéndose el labio inferior) Sos un tarado.

septiembre 21, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 30

La semana de María, definitivamente, no había sido la mejor. Mauricio la había evitado todo ese tiempo, desde el miércoles: lo llamaba y era afortunada si le respondía y le dedicaba cinco palabras: ‘Hola, Mery. Después te llamo.’ Estaba confundida y perdida, con justa razón. ¿A dónde había quedado el Mauricio que un día antes de que todo comenzara, le juraba amor, cuidado, protección, le demostraba interés? Se había vuelto dependiente, y no iba a permitir que esa incertidumbre de no saber las cosas, la carcoma sin sentido. Iba a buscar una respuesta. En realidad, a encontrar una solución.
En la tarde de ese sábado, un día nublado y frío, con algunas nubes negras que amenazaban con la oscuridad pronta y el agua fuerte, María bajó de un taxi frente al edificio en el que vivía Mauricio. Sonreía de la felicidad parada sobre la vereda, mirando a la puerta de entrada mientras el viento remolineaba su pelo: estaba decidida a pasar el día con él, recuperar el poco tiempo que perdieron y que la noche traiga con ella lo que quisiera. Exhaló y había dado apenas dos pasos cuando Mauricio salió por aquella puerta, revisando sus bolsillos, sacando finalmente las llaves de su auto. Cuando levantó la vista, no esperaba verla parada allí, con una sonrisa, y María tampoco esperaba esa cara de espanto al verla.

septiembre 17, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 29

Miércoles. El día al que muchos ven como el más cercano al fin de semana. Es probable que lo sea, los lunes y martes suelen ser eternos.
Temprano ese día, se decidió a ir a hablar con él, a aclarar todo de una buena vez y que no haya lugar a dudas ni reclamos posibles de ninguna de las partes. Sentía la necesidad de cerrar esa ¿historia? que, sentía, nunca debió haber comenzado.
Él, por otro lado, se despertó con pocas ganas de todo. Ya se veía venir un mal comienzo de día… y así fue. A alrededor de las 10 de la mañana, alguien llamó a la puerta de su oficina. ‘Adelante’, dijo ingenuo sin levantar la mirada.
-Permiso… - su voz le sonó lo suficientemente familiar como para amargarse y mirarla sin ganas – Puedo venir en otro momento…
-No, está bien, – dejó el bolígrafo sobre el escritorio – ya estás acá. – Se apoyó sobre el respaldo – Te escucho…
-Emmh…- caminó hacia él - ¿Puedo? – preguntó señalando la silla frente a su escritorio. Él asintió sin tener otra alternativa. – Mirá, Vico… me quedé muy mal ayer, porque… no era mi intención que me veas, o verte, o… o
-Dejame que te ayude… - ella mantuvo la mirada, triste y apagada, en la de él. Ya no encontraba en sus ojos ni un poco de lo lindo que alguna vez halló cuando la miraba, ya no se sentía querida, ni buscada, solo abandonada por él. Victorio exhaló – Lo que vos querés decir es que no lo besaste a propósito para que yo lo vea, ni nada de lo que hacés es para lastimarme… y te creo. En ningún momento pensé que podrías llegar a hacerlo a propósito, Mery. Por mi parte, te libero de todo cargo de conciencia… ¿Algo más? – María lo miró desconcertada, y dejó escapar una risita insulsa
-¿Cargo de conciencia? ¿Qué personaje te comiste, Victorio? – sonaba enojada. – ¿Encima me hablás así? Yo vengo intentando arreglar las cosas, para que no haya problemas, ¿y vos? Te hacés el superado…
-Nono, esperá un segundo.
-¡No espero nada! – se puso de pie bruscamente. – No sé qué esperaba sacar con venir a hablar con vos. – Volteó para encarar hacia la puerta e irse, pero Victorio se apuró a ponerse de pie e ir hasta ella para sujetarla del brazo y detenerla

septiembre 13, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 28

Había pasado un mes de aquella vez que Victorio interrogó a Pablo y obtuvo esa respuesta que no era la que, en principio, se esperaba. Muchas habían cambiado desde entonces…
Victorio y María ya no tenían historia que contar. Nunca la habían tenido. Solo una noche era parte de ellos, y por el momento, parecía haber quedado en la anécdota de una noche más.
María parecía estar bien con Mauricio. Se los veía, gran parte del tiempo, juntos en la empresa, y a pesar de eso, no se habían vuelto a cruzar con Victorio. Justamente, en ese instante, María estaba besándose con Mauricio en la oficina de éste, entre risas y comentarios sin sentido, como dos enamorados…
Victorio- (entrando sin golpear, cabizbajo hasta cerrar la puerta) Permiso... Disculpa que (levantó la mirada, encontrando la de María, quien se había separado de Mauricio) te… te… (mirando a los papeles que traía en mano) te... moleste. Pensé que estabas… solo, no sé.
Mauricio- No, no estoy… pero, bueno… decime, ¿qué necesitás?
María- Si es necesario me voy, total-
Mauricio- No, no hace falta… Digo, (mirando a Victorio, tomando a María de la mano) no te molesta, ¿no? (Victorio fijó la mirada en sus manos) ¿Victorio?
Victorio- (reaccionando) No, no… no me importa, que se quede si quiere… yo solo vine a darte estos papeles.
Mauricio- (estirándose para tomarlos, sonriendo) ¿Perdiste importancia? (María lo miró)

septiembre 04, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 27

Victorio y María ya se encontraban fuera del edificio. No habían cruzado palabra alguna mientras bajaban en el ascensor.
María- Bueno, cuidate (comenzó a alejarse de Victorio)
Victorio- ¿Qué? No… Te voy a llevar.
María- (lanzando una sonrisa irónica) ¿De verdad pensas que me voy a ir con vos? Victorio, a ver… No podemos estar dos segundos sin pelear, y la verdad que fue una muy linda noche como para que (interrumpiéndose al ver la expresión en el rostro de él)… quiero decir que
Victorio- Entendí perfectamente. No te preocupes… Anda entonces…
María amagó a saludarlo pero no vio intenciones por parte de él de recibirlo de buena manera, por lo que se dio media vuelta y caminó en sentido opuesto. Victorio se quedó con la vista baja, y luego la alzó solo para ver cómo salía de su vida. No planeaba seguirla ni rogarle que se quede, pero todo cambió cuando vio que una persona de sexo masculino cruzaba la calle, con la intención de acercarse a María. Lo observó detenidamente, y aceleró sus pasos para alcanzarla.
X- Hola, hermosa (parándose frente a ella)
María- (intentando esquivarlo) Permiso
X- No, (bloqueándole el paso con un brazo extendido) no te puedo dejar ir.
Victorio- Yo que vos la dejo

agosto 27, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 26

Ya en la tarde, María terminaba de desfilar y momentos después la lista con las modelos seleccionadas era colocada en la puerta. Esta vez, su nombre estaba escrito en ella y una sonrisa de satisfacción se mostró en su rostro. Caminó hacia el pasillo y encontró a Mauricio estrechando la mano de una de las personas que la habían evaluado,  y sin siquiera sospechar que él estaba involucrado en su pase a través de los distintos castings, se acercó a él alegre.
-Está bien… En ésta te banco.
Mauricio- Gracias (a María, sonriendo) Hola
-Permiso, buenas tardes.
Mauricio- Buenas tardes, señor.
María- (mostrando sus dientes, nerviosa) ¿Qué pasó?
Mauricio- Ah, con él… nada, estábamos hablando de… un tema pendiente que tenemos
María- (sonriendo) Ah… Ehhh, no, bueno tengo algo que contarte… me parece lo más justo que te enteres primero
Mauricio- (sonriendo) ¡Apa! Soy todo oídos entonces…
María- Pasé a la otra ronda del casting
Mauricio- (fingiendo sorpresa) ¡Qué bueno!... Me pone muy contento de verdad. Gracias por tenerme en cuenta para compartirme esta noticia…
María- No, no, nada de eso, al contrario… Gracias a vos. Si estoy acá, es por mérito tuyo.
Mauricio- No te quites crédito. Tu belleza ayudó más de lo que yo pude haber dicho. (María sonrió complacida) Y entonces… ¿Me vas a pasar tu dirección?
Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro…

agosto 09, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 25

El beso seguía su curso normal, ganando intensidad con el correr de los minutos. No habían despegado sus labios desde que ella los unió. Su mano no había salido de la nuca de él; y las manos de él se encontraban sujetas a su cintura… Todo iba bien, parecía marchar mejor, hasta que ella abrió sus ojos y se dio cuenta de aquello que estaba haciendo, por lo que procedió a separarlo bruscamente.
Pablo- (sorprendido) ¿Q-qué pasa?
Rocío- Yo no lo puedo besar.
Pablo- (sonriendo) ¿Pero por qué no? Si lo estabas haciendo
Rocío- ¿Por qué me tutea?
Pablo- No se, vos me creaste así
Rocío lo miró extrañada, frunció los ojos y se despertó.
Rocío- ¡Ay, Rochi, Rochi, Rochi! ¿Qué te está pasando? (inhaló y exhaló un par de veces) Estoy bien, estoy tranquila, soy yo…
Se relajó y se acostó nuevamente. Tenía los ojos fijos en el techo y cuando menos lo pensó, había caído en el sueño más profundo…
Nuevamente caía en los brazos de aquel impensable para ella. Se despertó enojada, pataleando hasta destaparse. Se levantó y sin calzarse, en short y una musculosa con tiritas, bajó a la cocina para tomarse un poco de agua. Se detuvo en la escalera al recordar que hizo el mismo recorrido en su anterior sueño por lo que, consciente, colocó el revés de su mano para verificar que no tenía fiebre. Todo estaba en orden, al parecer y siguió su camino hasta llegar a la cocina. Exitosamente, tomó un vaso de la alacena y miró hacia atrás, comprobando que no estaba él. Sonrió al no verlo y tras servirse agua, llevó el vaso hacia la boca, bebiendo cuando…

agosto 05, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 24

La situación seguía en stand-by pero solo para una persona. Pablo seguía incómodo, mientras Rocío se había cansado de aclarar su garganta, y no le causaba el mínimo de gracia.
Rocío- Bueh, a ver, vamos terminando con esto (la tomó por los brazos y la sacudió)
Pauline- ¡Ay! (Pablo exhaló aliviado) (tomándose la cabeza, mareada) ¿Qué pasó?
Rocío- (cruzándose de brazos) No se, estaría genial que se explique.
Pauline- Es que no se me (mirando a Pablo) me… me…
Rocío- ‘Me’ hacen las ovejas, ¡¡puede terminar lo que dice!!
Pauline- (sacudiendo la cabeza) Sí, emmh… Necesito tener una reunión con vos-con usted. Con usted, sí. Urgente. (Rocío la miró desconfiada)
Pablo- Sí, como no. ¿Pero por qué la urgencia?
Pauline- P-porq-que t-t-tenemos que ha-hablar d-de Stéfano.
Pablo- Me imagino, pero cuál es la urgencia
Pauline- N-n-no-no hay urgencia. No quise decir eso
Rocío- Pero lo dijo.
Pauline- (fulminándola con la mirada) Fue porque … (mirando a Pablo, quien rascó su sien) p-porque n-nunca tuvimos una reunión y creo q-que lo amerita, ¿no?
Pablo- Pero si Aidé
Pauline- P-pero n-no es lo mismo hablar con usted q-que c-con… c-con otra persona.
Rocío- ¿Necesita un vaso de agua? Digo, está como nerviosa, ¿no?
Pauline- No.
Rocío- Ups
Sonrió y luego miró a Pablo quien sonreía mirándola. Se sintió algo incómoda, pero no se lo tomó a mal, solo resultó que su sonrisa se hizo más débil.
Pauline- Bueno, ¿en qué quedamos?
Pablo- (mirándola) ¿Con qué, perdón?
Pauline- Con la cena (Pablo enarcó una ceja)
Rocío- (molesta) ¿Qué cena? ¿N-no era una reunión?
Pauline- Sí, bueno pero me parece que (a Pablo) sería bueno que sea fuera de lo que es el ambiente, ¿no?
Rocío- Perdón, (riendo) ¿Lo está invitando a cenar?

julio 28, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 23

Cerca de las 3 de la tarde, Pablo estaba de regreso en su hogar. Rocío salía de la cocina, encontrándose ambos en la sala.
Rocío- Lo largaron tarde hoy.
Pablo- (colgando su saco en el guardarropas de la entrada) ¿Alguna novedad?
Rocío- No, ¿pero usted nunca tiene una conversación cuando llega de trabajar?
Pablo- No, jamás. ¿Teresa?
Rocío- Se tuvo que ir porque necesitaba hacer algo urgente
Pablo- ¿Esa no es una novedad?
Rocío- Ups, sí. Bueno, es que estuve muy ocupada todo la mañana
Pablo- ¿Haciendo qué por ejemplo?
Rocío- Bueno, emmh, estuve organizando la… la rutina de Stéfano, y hablé con Aidé, y bueno a uno se le va la mañana haciendo cosas (Pablo asentía) Ordené un poco el cuarto de Stéfano, ya que Tere no estaba, y bueno después seguí acomodando el mío, para que quede lindo, y
Stéfano- (bajando las escaleras) Yo la verdad (Pablo y Rocío lo miraron) no entiendo qué pasa en esta casa… ya no entiendo nada
Rocío- ¿Qué te pasa?
Stéfano- Que el personal de esta casa no sirve. Mi habitación es un desastre, ¿dónde está la mucama?
Pablo- Teresa
Stéfano- (mirándolo, asintiendo) la mucama, es la misma persona.
Pablo- Pero… (mirando a Rocío) ¿Usted no le había ordenado el cuarto?

julio 26, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 22

Se miraban fijo, ella con bronca, él provocándola. La puerta del ascensor se abrió.
María- Sos básico (salió)
Victorio- (mientras se cerraba la puerta, sonriendo rebelde) Chau, suerte.
María no sabía si llorar por la bronca o por la impotencia que le producía no poder hacer nada. Era su vida, pero también había alguien en el medio. Sí, Rocío. A pesar de cómo la trató, de lo que le dijo, incluso a pesar de no avalar sus planes, María lo hacía por ella, y por nadie más.
Respirando tan profundamente como pudo, secando con el revés de su mano la mitad del recorrido de una lágrima, se dispuso a ir hacia la sala de espera por el casting, pero desgracia de torpes, cuando giró, torció su pie llevándose consigo unos papeles que volaron por el aire, que no caminaban solos… Los sujetaba un hombre quien los soltó para poder contener a María entre sus brazos.
María- (soltándose de inmediato) ¡Ay, perdón! (riendo) Estos tacos no son de fiar
-Me imagino. No se cómo hacen para caminar con eso
María- (sonriendo) Ni yo
-(riendo, mirándola detenidamente) ¿Estás bien?
María- Sí
-Parecía que llorabas
María- (sonriendo) No, para nada. Una basura… basurita en el ojo, nada más
-Siempre son basuras, ¿no? (María corrió la vista incómoda) ¿Venís al casting?
María- Sí (intentando agacharse para levantar los papeles)
-(tomándola del brazo) No hace falta
María- Pero dejame que te ayude
-(soltándola) Ahora lo levanto… No es ni el primero ni el último que se me cae. Andá, así te vas preparando
María- (enarcando una ceja, sonriente) Bueno, disculpame otra vez
-(sonriendo) No hay problema. Mucha suerte
María- Gracias
-Espero verte de nuevo
María solo le sonrió y siguió su camino hacia el salón donde se realizaría el casting.

julio 22, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 21

Rocío se despertó temprano. Había dormido mal toda la noche. No era por la habitación, ni por la cama, mucho menos por la almohada… era por  el sueño que había tenido. Pero ya no quería pensar en eso. Seguramente era una mala jugada de su inconsciente. Sí, eso tenía que ser. Miró el reloj y, viendo que aún tenía tiempo, se cambió de ropa y se arregló, para luego ir a despertar a Stéfano.
Cada mañana entraría intentaría sorprenderlo más que el anterior, con algo diferente para levantarlo, algo ruidoso, que arme escándalo. Esta vez, tocaba heavy metal.
Fue tal el sobresalto de Stéfano al instante que comenzó a sonar, que Rocío no pudo evitar reírse en la cara.
Stéfano- (modulaba)
Rocío- (bajándole a la música) ¿Qué? No te escuché nada.
Stéfano- ¿¡Estás Loca o qué tenés en la cabeza!?
Rocío- ¡Ay!  (por lo bajo) ¿Para qué le bajé? (A Stéfano) Creo que las dos cosas (le sonrió) Ay, sonreíme, dale
Stéfano- ¿Qué tomaste, flaca?
Rocío- Todavía nada. Trague un poquito de dentífrico cuando me lavaba los dientes, pero… (fingiendo asombro) a menos que eso me haya hecho zafar un tornillo
Stéfano- ¿Uno? A vos hace rato que se te zafó la gran mayoría. ¡Aparte mirá la hora que es! (tapándose nuevamente)
Rocío- Dale, Stéfano (destapándolo) No hace frío, y está por salir el sol
Stéfano- ¡Son las 7 de la mañana!
Rocío- y cuarto
Stéfano- ¿Así te levantas todas las mañanas?
Rocío- ¿Así cómo?
Stéfano- Hincha pelota
Rocío- Dale, así desayunas tranquilo, y te vas tranqui también. Dale, ponele onda. ¡Ponele ritmo a la mañana!
Stéfano-  Mirá, con tal de que te calles (se sentó y la miró)
Rocío- ¿Qué pasa?
Stéfano- Que te vayas
Rocío- ¿Por qué?
Stéfano- Me tengo que vestir
Rocío- (río ruidosa) Ok, me voy. ¿Qué querés desayunar?
Stéfano- N-no se, Fran sabe.
Rocío- Bueno, ¡apurate eh!
Stéfano- Sí.
Rocío- No te vayas a dormir…
Stéfano- (mirándola mal) …
Rocío- Mirá que entro y
Stéfano- ¡TE VAS! (Rocío cerró la puerta) (levantándose) ¡Pero qué mina pesada, la puta madre!
Rocío- (desde afuera) Te escuchéeee
Stéfano- ¡¡ROCÍO!!
Rocío sonrió y cuando volteó se choco con Pablo.
Rocío- ¡Uh! (torciendo el labio) Perdón…
Pablo- No importa. Buen día.
Rocío- (sonriente) Buen día (dándole un beso en la mejilla)
Pablo se sorprendió ante su actitud, pero se quedó duro, mirándola serio.
Rocío- Ay, perdón. Perdón, perdón. Me levanté muy, emh,
Pablo- Sí, no… no-no… No hacen falta las… emmh, permiso, voy abajo
Rocío- (esperó a que desapareciera de su vista) ¡Ay, Rocío! ¿Qué te pasa? Si serás tonta.

julio 19, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 20

Rocío se encontraba aún parada en la puerta
Rocío- (cruzándose de brazos) Tuvo tiempo de revisar todo por lo que veo
Pablo- Eso no responde a mi pregunta
Rocío- …
Pablo- ¿Necesita más tiempo para inventar una excusa? Dígame
Rocío- N-no sabía que había dos de esos. D-d-debe ser un error, n-no se
Pablo- Ajá, y… ¿Quién era ese chico?
Rocío- ¿Disculpe? Es el que me trajo el sobre que usted no tiene por qué
Pablo- Ah, mire entrega a domicilio y veloz… Tal vez yo me haga uno
Rocío- ehh, n-n-no se
Pablo- Y de paso, me lo entregan un domingo, ¿no? (Rocío lo miró mal, se sentía atrapada) Deje de mentirme. Dígame la vedad, no la voy a echar.
Rocío- Q-q-qué… Yo no le tengo que explicar nada. Usted debería decirme por qué está en mi cuarto revisando todo, ¿quién se cree?