Miércoles. El día al que muchos ven como el más cercano al fin de semana. Es probable que lo sea, los lunes y martes suelen ser eternos.
Temprano ese día, se decidió a ir a hablar con él, a aclarar todo de una buena vez y que no haya lugar a dudas ni reclamos posibles de ninguna de las partes. Sentía la necesidad de cerrar esa ¿historia? que, sentía, nunca debió haber comenzado.
Él, por otro lado, se despertó con pocas ganas de todo. Ya se veía venir un mal comienzo de día… y así fue. A alrededor de las 10 de la mañana, alguien llamó a la puerta de su oficina. ‘Adelante’, dijo ingenuo sin levantar la mirada.
-Permiso… - su voz le sonó lo suficientemente familiar como para amargarse y mirarla sin ganas – Puedo venir en otro momento…
-No, está bien, – dejó el bolígrafo sobre el escritorio – ya estás acá. – Se apoyó sobre el respaldo – Te escucho…
-Emmh…- caminó hacia él - ¿Puedo? – preguntó señalando la silla frente a su escritorio. Él asintió sin tener otra alternativa. – Mirá, Vico… me quedé muy mal ayer, porque… no era mi intención que me veas, o verte, o… o
-Dejame que te ayude… - ella mantuvo la mirada, triste y apagada, en la de él. Ya no encontraba en sus ojos ni un poco de lo lindo que alguna vez halló cuando la miraba, ya no se sentía querida, ni buscada, solo abandonada por él. Victorio exhaló – Lo que vos querés decir es que no lo besaste a propósito para que yo lo vea, ni nada de lo que hacés es para lastimarme… y te creo. En ningún momento pensé que podrías llegar a hacerlo a propósito, Mery. Por mi parte, te libero de todo cargo de conciencia… ¿Algo más? – María lo miró desconcertada, y dejó escapar una risita insulsa
-¿Cargo de conciencia? ¿Qué personaje te comiste, Victorio? – sonaba enojada. – ¿Encima me hablás así? Yo vengo intentando arreglar las cosas, para que no haya problemas, ¿y vos? Te hacés el superado…
-Nono, esperá un segundo.
-¡No espero nada! – se puso de pie bruscamente. – No sé qué esperaba sacar con venir a hablar con vos. – Volteó para encarar hacia la puerta e irse, pero Victorio se apuró a ponerse de pie e ir hasta ella para sujetarla del brazo y detenerla
-¿Querés hablar? Hablemos, y pongamos punto final a todo esto de una vez por todas. – María estaba inquieta, ya no estaba segura de querer terminar algo que nunca había empezado, pero que estaba ahí, en el aire. Su mirada la delataba, era incapaz de mantenerla en los ojos de Victorio. – Te voy a aclarar una sola cosa: yo no me hago el superado, detesto a la gente así… Me cansé de este jueguito. Me cansé. Me harté de que vayas y vengas a tu antojo, de que estés con él pero me busques y
-¿Querés hablar? Hablemos, y pongamos punto final a todo esto de una vez por todas. – María estaba inquieta, ya no estaba segura de querer terminar algo que nunca había empezado, pero que estaba ahí, en el aire. Su mirada la delataba, era incapaz de mantenerla en los ojos de Victorio. – Te voy a aclarar una sola cosa: yo no me hago el superado, detesto a la gente así… Me cansé de este jueguito. Me cansé. Me harté de que vayas y vengas a tu antojo, de que estés con él pero me busques y
-¿Yo te busco?
-No terminé. – María enmudeció. – Esto que hacés, ayer y hoy, y antes también… esto de venir a buscarme, es un juego. Tuyo. Tal vez sea inconsciente, o no, no me importa… No me interesa meterme. Hacé de cuenta que no existo, olvidate de que tenés que darme explicaciones
-No son explicaciones
-¿Y qué es entonces? Venís a contarme tus cosas porque pensás que soy tu amigo, ¿o qué? – María lo miraba sin entender.
-No, definitivamente no se puede hablar con vos…
-No, ¿y sabés por qué? Porque no sabés de qué querés hablar. Venís solamente a esto, a provocar, a ver cómo reacciono… Venís a tantear el terreno, a ver si me tiro un lance, y te ruego, te suplico que estés conmigo y no con él, ¿no? Querés saber hasta dónde soy capaz de insistir… o si invento algo para que lo dejes.
-¡¡No es así!! Estás diciendo cualquier cosa, Victorio. ¿Por qué no superas que las cosas no se dieron como querías?
-¿Yo no supero? ¿Quién está buscando a quién? – con poca calma.
-No te estoy buscando, no entendés nada.
-Sí, entiendo… Entiendo que no sabés qué querés.
-¿Sabés lo que te pasa? Estás resentido con Mauricio, conmigo… porque él sí hizo las cosas bien, me demostró que valía la pena, que… que merecía una oportunidad.
-¿Qué? ¿Qué valía la pena? – Soltó una risa irónica – ¿Por qué? ¿Porque te hizo pasar los casting? Ah… ¿Querías eso vos?
-Mauricio no se metió, solo la primera vez y
-¿Pensás eso de verdad? Algo dentro tuyo te dijo siempre que él había tenido que ver con que consigas la campaña. Pero claro, preferiste la comodidad… - los ojos de María parecían empañarse. – ¿Sabés por qué no hice nada? Porque te creía distinta… Pensé que no te ibas a caer por no quedar en un casting, que ibas a seguir peleando para hacer lo que vos querías… Pensé que eras de esas personas, y no de las que van por el camino fácil… - exhaló, se había quedado sin palabras y sin ganas de decir algo más. – Mery… ya está, todo bien. Pero hasta acá… No entiendo qué es todo lo que me pasa, pero no me está haciendo bien. Lo evité toda mi vida, caí una vez y no tengo ganas de caer de nuevo. Hace de cuenta que esto no existe, porque de hecho no existió… Seguí con tu… con Mauricio, según vos estás feliz así que
-¿Cuándo te dije que soy feliz? – dijo sin meditarlo, sin pensarlo, e inmediatamente sintió que se había equivocado.
-¿No lo sos? – preguntó sin darle tiempo suficiente a que piense una excusa o algo por el estilo.
-N-n-no es eso, no… Quise decir que… que no sé a quién se lo dije, como para que te lo diga… - Victorio asintió sin convencerse, pero su cabeza estaba cansada de todo.
-Entonces lo sos… y está perfecto. Deberías convencer a tus ojos igual…
-No tengo que convencer a nadie ni nada… - dijo fría, mostrando inseguridad con la mirada. – Vos no sabés lo que siento.
-Tenés razón. Hagamos una cosa, un mutuo acuerdo… Dejemos que esto que aparentaba haber entre nosotros, se muera… - María lo miró asombrada, intentando entender por qué lo decía con tanta soltura, y bajó la cabeza inmediatamente. – Que se vaya, que desaparezca. No está bueno para ninguno de los dos… - María asintió con gran pesar. – Que sigas bien, Mery. – Se acercó a ella, y depositó un tierno y duradero beso en su mejilla. Sin decir palabra alguna, María salió de su oficina acongojada mirándolo una vez más antes de salir y cerrar la puerta, dejando su historia en aquella oficina, sin la esperanza de que vuelva a surgir alguna vez...
La invadió el frío y la angustia. No era capaz de llorar, no podía… Necesitaba un abrazo que la contenga, una mano que le haga una caricia. Necesitaba sentirse protegida y querida, necesitada, y sabía dónde hallarlo. Se alejó de donde estaba, y tras varios pasos, cuando estuvo frente a su oficina, la puerta de la misma se abrió.
-Mery – dijo sobresaltado, tomándola del brazo y alejándola de la oficina. – ¿Qué hacés acá? – María lo miraba confundida.
-Nada, mi amor, necesitaba verte. – A Mauricio se lo notaba nervioso.
-No es un bueno momento, estoy tapado de trabajo y
-Pero… no te voy sacar mucho tiempo, solo quería saludarte y… necesitaba que me
-Ahora no. ¿Qué parte de que estoy ocupado no entendés? – volteó, tomó unas carpetas de una estantería y entró a su oficina sin mirarla en ningún momento. Ella siguió todo su trayecto con la mirada, y alguien más lo había observado…
Victorio, desde la puerta de su oficina, había visto toda la escena. No era de histérico, solo quería desengañarse, y verla salir de su vida para encontrar los brazos de aquel hombre que, sabía, no era lo mejor que le podía pasar a una mujer, pero no se iba a entrometer… Sin embargo, la vio quedarse parada en el centro, sola. Casi podía sentir esa especie de humillación que ella sentía… María bajó la mirada, y la subió en dirección a Victorio. Ninguno de los dos fue capaz de dar un paso hacia el otro, pero ella dio el primero para esperar el ascensor, y desaparecer tras que éste abra su puerta y la cierre. Victorio se metió a su oficina, sin regocijarse de lo que le ocurría a María.
Esa tarde, a alrededor de las 18, Rocío entró al despacho de Pablo con la intención de encontrarlo, y así fue.
-¿Cómo le va? – le dijo enérgica, mientras se acomodaba frente a su escritorio. – Esto de no saber cuándo encontrarlo acá, me hizo perder la costumbre de llamar a la puerta.
-Dígame, ¿en qué la puedo ayudar? – dijo mientras, parado, buscaba unas carpetas sobre su escritorio, y luego en la biblioteca que tenía a espaldas de su asiento.
-Emmh, sí… - sin poder concentrarse en lo que quería decir. - ¿Está por salir? – Pablo la miró.
-Sí. – prosiguiendo con su búsqueda.
-¿Quiere que… lo ayude?
-No, gracias. Dígame lo que me tiene que decir.
-Perdón, - dijo una mujer tras golpear la puerta abierta. – ¿Molesto?
-Sí – dijo Rocío sonando odiosa y mirándose mal ambas.
-No, - mirándola, deteniéndose – para nada. – Rocío lo miró boquiabierta.
-En realidad, - dijo intentando contener una sonrisa – si estás… si ESTÁ ocupado, puedo venir en otro momento, no hay apuro.
-No, puede esperar esto… - Rocío los miraba a ambos sin entender, en verdad, queriendo no entender, poniéndose inquieta, haciendo sonar sus uñas contra el escritorio.
-Disculpame, Rocío… – se miraron - ¿Podrás dejar de hacer eso? Me ponés nerviosa. – Pablo la miró dándole una orden directa con la mirada, y Rocío se detuvo para cruzarse de brazos. – Lo que necesitaba decirle… necesitaría hablarlo en privado, si puede ser…
-Sí, claro. Rocío ya se iba, - mirándola - ¿no?
-No, - retrucó Rocío. – No le dije lo que le tenía que decir, todavía… y estoy acá desde antes que la miss. Tal vez debería poner los numeritos esos, para sacar turno, ¿no? Así es todo más justo. – Pablo la miró sin inmutarse, serio y hasta enojado.
-Está bien, Pablo… No te preo... No se preocupe – se corrigió simpática. – Después lo charlamos, lo espero en la sala de estudio para cuando se desocupe. – Pablo asintió mientras Pauline salía retrocediendo con una sonrisa. Pablo miró a Rocío, serio.
-Me puede decir qué necesita.
-Bueno, no me apure, eh. – Pablo la miró asombrado por su respuesta. – ¡No me mire así! Porque resulta que ahora ella tiene más prioridad que yo, ¡es más! Más prioridad que sus papeles… Porque yo vengo, y quiero hablar, y ¿qué pasa? No me concentro porque usted no se queda quieto, pero ¿qué? Entra ella, y deja todo tirado. ¿Cómo es esto?
-¿Usted pretende que le responda? – Rocío mostró sus dientes. – ¿De verdad cree que tiene algún derecho de hacerme todos esos cuestionamientos?
-Bueno… no, no sé.
-Mejor dígame lo que me tiene que decir, y deje que siga con mis cosas.
-¿Con Pauline?
-Con mis papeles, Rocío. – Ella asintió. – Si no tiene nada para decirme, ahí está la puerta.
-No, no… Es importante. Stéfano me dijo que quiere hablar con usted. – Pablo la miró sorprendido.
-¿Stéfano? – shockeado, tartamudeando - ¿C-conmigo, p-por qué, cómo?
-Y… no sé, no sé… pero… Eso me dijo antes de la clase de inglés, ahora si usted prefiere ir a hablar con la profesora, yo le digo que – sin esperar a que termine la frase, Pablo salió de su oficina, prácticamente corriendo, olvidándose de todo. - ¡Vamos, Rochi! – festejó. – ¡Ay, no! ¡Espero que me haga la gauchada! – Salió corriendo detrás de Pablo y llegó a la puerta de la habitación de Stéfano tras él, chocándose con su espalda. - ¡Ay, perdón!
-No, está bien… ¿Usted está segura que le dijo eso? – Rocío asintió. Pablo le dio la espalda, y Rocío se tapó la cara.
-Deje que yo hablo con él primero – intentó adelantarse a abrir la puerta, pero Pablo la detuvo.
-No, voy a entrar yo. – Exhaló, y antes de abrir la puerta – por favor, dígale a Pauline que… que hoy no va a poder ser. – Rocío sonrió ampliamente y asintió. - ¿Por qué esa cara?
-¿Qué cara? – dijo tras borrar su sonrisa. – Es que me imapcienta que vayan a hablar. – Pablo sonrió débilmente, abrió la puerta despacio y entró. – Acá estoy – le dijo a Stéfano, quien lo miró sin entender.
-Te veo, ahora convertite en mago y – miró a Rocío detrás de Pablo, quien le suplicaba que le siga la corriente. – y… - Pablo volteó a ver a Rocío, y ella le sonrió. – Y… alcanzame ese… ese coso que está ahí – señaló un objeto sobre una de sus repisas. Rocío le mostró ambos pulgares arriba, y tras que él la mirara mal, salió.
-Tomá – le dijo Pablo alcanzándole el objeto, que resultó ser un joystick de PlayStation.
-Es para vos. – respondió Stéfano sin recibirlo.
-¿Y qué querés que haga? – preguntó Pablo ingenuo.
-¿Me vas a decir que no sabés para qué sirve?
-No, sí sé… pero…
-Sentate y vamos a jugar un partido. – Pablo lo miraba. – Bueno, si no querés,
-No, sí. Sí, quiero. – tomó una silla y la colocó a su lado.
-¿Sabés cómo se juega?
-Y… sí, con Vico hacíamos partidos, y…
-Listo, sabés. Elegí y empezamos…
Rocío se apresuró a bajar las escaleras y correr a buscar a Pauline.
-Permiso, - dijo entrando a la sala de estudio sonriente – discúlpeme, miss… Pero Pablo me dijo que no podía atenderla ahora, que… otro día arreglan, y que se vaya. – Pauline le sonrió.
-Bueno, -sonrió sin importarle ni creerle. - Gracias.
-Te acompaño hasta la salida, para que no te arrepientas en el camino.
-Dale. – caminó adelante, mientras Rocío la miraba con total desprecio, y la imitaba en su caminar sofisticado. Ya del otro lado de la puerta, le dijo a Rocío - Antes de irme, decile a Pablo que no hay problema, y que obviamente nos vamos a ver… - Rocío borró la falsa sonrisa que tenía. - No te olvides, eh.
-No, por supuesto que no. – le cerró la puerta en la cara.
{...}
{...}
Holaaa!!
ResponderEliminar¿Cómo andan?
Chicas, jajaja, pueden opinar tranquilas! No piensen que me voy a enojar, ni nada. Opinen sin culpa. Sus opiniones valen para mí!
Supe que cuando llegue esta parte de la novela iban a saltar las quejas! jajaja. Pero bueno, las que leyeron la otra novela, sabrán que hay que ser pacientes(?
igualmente, quéjense todo lo que quieran, para nada me molesta! : )
Que tengan un lindo día!
Las quiero!
jajajaja sabes que me encantaa : ) me muerooo con Pablo y Yeyo aaayyyy jajajaja Vico y Mery todo mal u.u jajaja no tengo quejas : )
ResponderEliminarjajaja yeyo parece tenerle mucho aprecio a rochi, el acercamiento con pablo no fue espontaneo pero bueno.. esa partida de play va a estar interesante
ResponderEliminartu sabes que eres la mejor de las escritoras y que te esperamos... claro, que la pones complicada entre las parejas de la nove haciéndonos sufrir!!! que estés bien
Genial que subiste novela :) hey podes poner los caps como antes?, osea...
ResponderEliminarRochi -
porqe me confundo mucho y no entiendo la novela nada :/...
:D
NOVELA PARA CUANDO?
ResponderEliminarNOOOOOO!! la odio a la miss!! jajaj Espero q terminen prontito!! me mato como Stefano iso safar a Rochi!! Ah y Mery ya me tiene arta pobre Vico, es una histerica la mina!! La odio ¬! =P Suertt
ResponderEliminarandadate a la mierda con la miss e leido mejores novelas de pablochi y simeria escucha una es pablochi no haclea pablo y rochi x fa pone celoso a poli de una vez jajaja adios buen dia ohs vecery arriba
ResponderEliminarMiss, miss miss y Ro que? nahhhhhhhhhhhhhhhh
ResponderEliminaranda a volar pendeja hdtm pone a alguien para rochi assssssssssssssh tarada maldita buen dia jajajajajaj misss puta la estoy asiendo la nove hasta cuando o hasta el aburrimiento jajajaajajajajaa morite
ResponderEliminarVer tu comentario ahi con toda tu alegria, obligo a que no te rete, si tenia pensado hacerlo.. Cmo me vas a poner caps asi?! quiero que Vico & Mery esten mas unidos aunque sea como amigos, y obligamente quiero pablochi asi juntitos muy tiernitos y lindossssss...
ResponderEliminarIgual tengo fe en que esperar va a traer algo bueno , asi que me lei 2 caps pq el anterior no lo habia leido, vale recalcar que sos una grosa escritora, mereces un premio nobel encerio. Y nada que me encanta la nove y yo querer pablochi! ajajaj Beso Adri
Pris!
voy a hacer campaña de no comentare a adri hasta que ponga pablochi a partir de YA!!
ResponderEliminarni escribir una nove de pablochi para eso hace de pablo y la miss (paulina) es puta y da deja de joder voy a pedir PABLOCHI Y VICERY sabes no soy paciente adios te digo adios sino para siempre jajajajajajaaja tarada dale un galan a rochi siempre es el hombre anonimo
ResponderEliminarquiero pablochi y vicery o pone vicochi escucha yo no soy pasiente assshhhh tarada pone pablochi o vicohi o ROCHITER mejor y pone celoso a poli aaassh no entiendo tu nove pendeja tarada andate al infierno un poco
ResponderEliminarjajaajajajajja cuanta agresion me dan risa los comentarios bueno igual tienen razon queremos pablochi loco esta es una nove pablochi vos la vendiste como tal asi q sacame a la miss Pauline esta y pone pablochi de unabuena vez
ResponderEliminarme encanto q Stefano la haya cubierto a Rochi me gusta la relacion de ellos dos el se hace el q no la banca pero en el fondo le cae bien y me gustaria q la relacion de Pablo y Stefano mejore un poco a ver si Rochi los ayuda con sus locuras ajaja
Mery y Vico q se dejen de hinchar y se junten de una vez, me ponen nerviosa y me enojan jajaj
espero anciosa el siguiuente cap y no te tardes tanto che q entre q tardas y no pones nada pablochi dan ganas de matarte
besoos
bueno dale , queremos pablochi ,queremos videry pero tambien queremos novee para cuando la novelita adri? ya a pasado mucho me parece
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