septiembre 13, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 28

Había pasado un mes de aquella vez que Victorio interrogó a Pablo y obtuvo esa respuesta que no era la que, en principio, se esperaba. Muchas habían cambiado desde entonces…
Victorio y María ya no tenían historia que contar. Nunca la habían tenido. Solo una noche era parte de ellos, y por el momento, parecía haber quedado en la anécdota de una noche más.
María parecía estar bien con Mauricio. Se los veía, gran parte del tiempo, juntos en la empresa, y a pesar de eso, no se habían vuelto a cruzar con Victorio. Justamente, en ese instante, María estaba besándose con Mauricio en la oficina de éste, entre risas y comentarios sin sentido, como dos enamorados…
Victorio- (entrando sin golpear, cabizbajo hasta cerrar la puerta) Permiso... Disculpa que (levantó la mirada, encontrando la de María, quien se había separado de Mauricio) te… te… (mirando a los papeles que traía en mano) te... moleste. Pensé que estabas… solo, no sé.
Mauricio- No, no estoy… pero, bueno… decime, ¿qué necesitás?
María- Si es necesario me voy, total-
Mauricio- No, no hace falta… Digo, (mirando a Victorio, tomando a María de la mano) no te molesta, ¿no? (Victorio fijó la mirada en sus manos) ¿Victorio?
Victorio- (reaccionando) No, no… no me importa, que se quede si quiere… yo solo vine a darte estos papeles.
Mauricio- (estirándose para tomarlos, sonriendo) ¿Perdiste importancia? (María lo miró)
Victorio- (sin entenderlo) Perdón, ¿qué?
Mauricio- Digo, que ya te usan hasta de cadete.
Victorio- (sonriendo) Sí, no sirvo para nada ya… Me dijeron que no sirvo para ser abogado.
Mauricio- Pero eso era sabido.
Victorio- Sí, sí… sobre todo después de resolver el lindo problemita judicial que le trajiste a la empresa. (Mauricio borró su sonrisa) (Mirando a María) Permiso… (volteó y se dirigió a la puerta) Ah, (mirándolo) no te preocupes, eh. Era un chiste… No vas a ir preso.
María- (mirando a Mauricio asombrada) ¿Preso?
Mauricio- (incómodo, riendo nervioso) No, mi amor… ¿Cómo preso? ¿Yo? Son chistes entre compañeros… (mirando a Victorio desafiante) ¿No, Vico?
Victorio- Uff, claro… Chistes. Permiso (salió dando un portazo)
Mauricio- (lanzó la carpeta sobre el escritorio, y sujetó a María por la cintura) Bueno… ¿en qué estábamos nosotros?

Así como salió de la oficina de Mauricio, Victorio fue directo a la de Pablo, con la vista fija al frente, y dejando en todos la sensación de que en cualquier momento, le saldría humo por las orejas.
Pablo- (por teléfono) Sí, Martita. Agendalo como te digo y no vamos a tener problema con las reuniones (…) No, vos tranquila. Hacé lo que-
Victorio- (entrando abruptamente, dando un portazo tras él) ¡PODÉS CREER LO QUE ME PASA!
Pablo- (abriendo su grandes los ojos) Martita, esperame un ratito, ¿sí? (colgó)
Victorio- La evité todo el mes… Sabía que uno que otro día iba a venir, y por eso venía y me encerraba en mi oficina. No salía de ahí a menos que sea muy necesario. Y ahora, por un perejil que hizo, me encajan esos papeles de mierda para dárselos a ese otro gil.
Pablo- (mientras Victorio continuaba su monólogo, descolgó el tubo) Martita, emmh… Dame un par de horas, ¿sí? Tengo un… un temita acá. (…) Dale, gracias.
Victorio- ¿Te das cuenta? Tengo una mala suerte… Una vez que me interesa una mina ¿Qué pasa? No, no es la que me corresponde. No conforme con eso, le insisto. ¡Le ando atrás como perrito faldero! Y no va que me los encuentro apretando en la oficina… ¡Todo mal, viejo!
Pablo- Bueno… Emmh… me gustaría saber qué te pasó…
Victorio- (serio) ¿Qué me pasó? ¿No te alcanzó con todo lo que te dije, macho?
Martita- (entrando, dirigiéndose al escritorio) Permiso, señor. Disculpe que me tome el atrevimiento de entrar, pero llegó la nueva campaña del auto, y la tiene que aprobar (entregándole un suplemento) Ah, y bueno, tengo una para usted también, si desea verla, Victorio…
Victorio- Gracias (recibiendo)
Martita- Permiso, señor (se retiró)
Victorio- Y es como te digo, Pablo, (abriendo a mitad de revista) no pego u- (transformó su cara)
Pablo- Bueno, Vico… pero tomátelo con calma… Che, están buenas las gráficas, ¿no? (silencio) (levantando la vista, mirándolo temeroso) ¿Vico?
Victorio- (tirando el suplemento sobre el escritorio) ¡Ah, no… YO no te la puedo creer! (Salió indignado)
Pablo se mostraba asombrado, aturdido por la situación. Claramente, entendía muy poco. Su celular comenzó a sonar y atendió tras exhalar.
Pablo- ¡Por fin una voz que me traiga algo de paz! (…) Bueno, esa es mi manera de decir ‘Hola, qué bueno escucharte’ (rió) (…) No, no pasa nada… Un temita acá, pero… nada que no resuelva un terapeuta (…) ¡No! Yo ya lo padecí… No creo necesitarlo. Pero, contame, ¿cómo estás?

Victorio caminaba por los pasillos de la empresa, cabeza gacha, cuando, para su desgracia, se chocó con una gigantografía. Su cara fue clara: terror. Avanzó sólo un par de pasos, cuando otra parecida se interpuso en su camino, y de un momento a otro se vio rodeado de fotos enormes con publicidad. Mareado, aturdido, necesitaba salir de ahí, aunque parecería no bastarle. Caminó intentando llegar a su oficina, con la mirada fija al piso, cual loco atormentado, cuando María lo interceptó.
María- ¡Eu!
Victorio- (asustado) ¡¡¡AHHH!!!
María- ¡AY! ¿¡Qué!? ¿¡Tan mal estoy!?
Victorio- (agitado, negando) No… no, es eso. Es que... no sé.
María- (preocupada) ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?
Victorio- No, no… Estoy bien, gracias. Debe ser el estrés… Bueno, (haciendo ademán de pasar por su lado) permiso.
María- ¿No me vas a decir nada?
Victorio- (refregándose los ojos, ya con dolor de cabeza) ¿Qué? No se… ¿Qué te tendría que decir?
María- No, de la campaña... que me eligieron como la cara en el casting.
Victorio- (recapitulando) Ahhhh, sí. De ahí saliste… Claro.
María- (sonriendo tímidamente) ¿Te gustaron las fotos?
Victorio- Me parece que… que no corresponde que yo responda eso.
María- Es una pregunta común y corriente, Vico.
Victorio- Pero no hay nada común y corriente entre nosotros… (María lo miró decepcionada) Igualmente… sí, están buenas las fotos.
María- ¿Buenas? ¿Nada más?
Victorio- (mirándola determinante) Buenas… Disculpame, tengo cosas que hacer.
María lo siguió con la mirada hasta donde pudo divisarlo.
A los pocos minutos, Victorio estaba entrando a la oficina de Pablo nuevamente. Esta vez, estaba calmado y se sentó frente a él, tomando la revista de campaña entre sus manos.
Pablo- Te tengo que dejar, ¿sí? Tengo un temita acá (…) No, no… Vico, pero nada grave. No te preocupes. (…) Dale, dale… yo te llamo en un rato (…) Otro para vos. Cuidate. Chau. (Exhalando) ¿Y entonces…?
Victorio- Me voy a volver loco, Pablo. La voy a ver en todos lados, y… Me desconozco.
Pablo- (frunciendo el ceño, desentendido) ¿Qué te pasa, hermano? Nunca hablaste así, ¿qué tenés?
Victorio- Que no me olvidé de ella… Y no se por qué no pude sacarla de mi cabeza, de… No puedo parar de  pensarla. Todo este tiempo, me engañé. Pensé que ya no existía, que era un… cuento chino… Pero no.
Pablo- ¿María? (Victorio asintió) ¿Pero dónde la ves? La soñás mucho tal vez.
Victorio- La chica de la campaña… Ella es Mery. (Pablo se asombró y tomó el suplemento entre sus manos) Linda, ¿no? Y lo mejor… es que estoy seguro que este estúpido la compró con esto… Consiguiéndole que en el casting pase ronda tras ronda… Y ahora me la tengo que fumar empapelada en toda la empresa, y en toda la ciudad.
Pablo- Emmh… si no querés estar en tu oficina, venís y te instalás acá… O no vengas a trabajar… Por lo menos hasta que termine esta campaña. No se me ocurre otra solución.
Victorio- (sonriendo de lado) No, está bien. Mejor vuelvo a mis andanzas… Me iba mejor…

En lo de los Martínez, los cambios se hacían notar sin escala. Rocío había, finalmente, comprado a Stéfano, a pesar de que aún él lo niegue, pero consiguió caerle bien, y lo tenía ya bajo su poder de manipulación. Había logrado, también, impedir que se escape de su casa para ir a bailar con la promesa de tratar el tema con su hermano, y obtener una salida ‘legal’, es decir, su autorización. Pero éste era el punto que se había comenzado a complicar…
Pablo Martínez ya no frecuentaba su domicilio por las tardes. No regresaba del trabajo hasta la noche, y, al llegar, se encerraba en su despacho a trabajar. La poca relación que ya había entre Stéfano y él estaba debilitándose mucho, y las diferencias se ahondaban, a causa de su ausencia. Tal vez se había cansado de intentar. Tal vez había decidido dejar que el tiempo pase, que siga pasando, en realidad. Tal vez solo se había entregado a ser olvidado, y a dejar morir, con todo el dolor que le cause, aquel lazo que supone ser eterno.
Rocío- (golpeando y abriendo la puerta al despacho) ¿Se puede?
Pablo- (sentado en su escritorio leyendo) Sí, pase.
Rocío- Por fin lo encuentro… La casa no es taaaaaaan grande como para perderlo tanto tiempo (rió)
Pablo- (enarcando una ceja) ¿Disculpe?
Rocío- (sentándose frente al escritorio) No, digo… que anda muy desaparecido. Cuando lo quiero ver… o hablarle, mejor dicho, nunca lo encuentro…
Pablo- Ah, sí… Mucho trabajo, es eso. ¿Qué necesita?
Rocío- Emmh… ¿Usted cómo anda? ¿Bien?
Pablo- (ciñendo los ojos, desentendido) Sí, gracias…
Rocío- Ah, yo ando muy bien, también.
Pablo- Me alegro… (Siguió leyendo) ¿De qué quería hablarme?
Rocío- Emmh, no… emmh… usted vio que… Stéfano se está portando… muy bien… Brutal, diría yo. O sea, no de bruto, si no de… de-de genial, de maravilla.
Pablo- (Mirándola, asintiendo) Qué bueno. Es lo que corresponde…
Rocío- Ah, si… sí, claro. Pero bueno, es… es como para decir, ¿no? ‘¡Wow! Qué orgullo Stéfano’, algo así.
Pablo- Es el comportamiento que debería haber tenido siempre. Si ahora lo tiene, es porque hizo un muy buen trabajo (centrándose en sus papeles)
Rocío- Y yo decía, ¿no? (Pablo exhaló y dejó aquello que leía sobre el escritorio) Ya que se está portando tan pero tan bien, estaría bueno premiarlo.
Pablo- (creyendo haber escuchado mal) ¿Premiarlo por portarse bien?
Rocío- Sí… Por ejemplo, a Stéfano le encanta salir a bailar, pero muchísimo.
Pablo- (desconfiado) ¿Cómo sabe eso?
Rocío- Porque… porque me lo cuenta, claro. No crea, por favor, ni siquiera se le ocurra pensar que Stéfano se escapa para ir a bailar.
Pablo- (transformando su rostro) ¿Qué Stéfano qué?
Rocío- ¡No! No, no… Respire, no. Usted no lo pensó… Menos mal. Sería perverso pensar eso… desconfiar así de un hermano, no.
Pablo- Mire, Rocío… No sé a qué quiere llegar con todo esto, pero… tengo mucho trabajo y (atendiendo el teléfono) Hola, sí, ya llegué. Dame un minuto, que ya hablamos. (Tapando el micrófono del teléfono. A Rocío) Le decía que tengo mucho trabajo… Si Stéfano quiere salir a bailar, para algo yo la tengo a usted (Rocío lo miró sorprendida). Si hasta ahora pudo convencerlo de no salir y que se porte bien, no veo el por qué cambiar la estrategia. Siga ese camino que va muy bien… Ahora si me disculpa, tengo que atender…
Con las manos vacías, Rocío salió del despacho de Pablo, con la molestia de no haber presentado un buen argumento… Y una duda. Un gran signo de pregunta en su pecho, pero sin tener noción del por qué. Más aún, sin tener noción sobre qué era aquello por lo que estaba intrigada…


{...}

11 comentarios:

  1. Si con la que hablo por cel Pablo es la persona que creo...me gustan los cambios : )
    Lo detesto a Mauricio, quiero Vicery! jaja : )

    ResponderEliminar
  2. no me gusta mauricio -.-
    ya fue, que se siga escapando porque si es por pablo no saldria nunca...
    que onda? con quien hablo pablo?
    besos
    ana

    ResponderEliminar
  3. Con quien hablaba Pablo?? Hablaba con la profe de Ingles?? DECIME QUE NO, POR FAVOR

    ResponderEliminar
  4. yo pense que abria pablochi pero x lo menos pone un esenita de pablo hacia rochi plisss y quiero que vicery vuelva se den cuenta que sean amantes pero solo es una opinion acepta la opiones y segui tu nove

    ResponderEliminar
  5. lo qiero con la profe de ingles :D .. te qieroooooooooooooo


    noeehh

    ResponderEliminar
  6. Pablo y Pauline : ) like it!

    ResponderEliminar
  7. ESTE CAPI FUE CRUEL! solo eso dire.. y mas creyendo quien habla tanto con pablo.. Cata se enojo!

    ResponderEliminar
  8. Hay no que va pense que el capitulo pasado habia como un acercamiento pero ahora es todo lo contrario!! no es justo :(

    ResponderEliminar
  9. 28 capitulos esperando un cambio en Pablo para q el cambio sea q este con la tal Pauline? naaa me siento estafada(? va muuuy lento lo pablochi me gustaria q haya un indicio de algo sino va a pasar todo de repente o tal vez ya no pase a estas alturas ya no me asombra nada :S

    ResponderEliminar
  10. que decepcion nada de nada pablochiiiii ! :(

    ResponderEliminar
  11. Pobre Vicooo!! Tengo una grave sospecha de quien es la persona q llama a Pablo! espero q noo se lo q creo!! suertt

    ResponderEliminar