diciembre 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 36

Una semana más tarde, Stéfano recibiría el alta y podría asistir al colegio.
El primer día de su regreso, un miércoles, Rocío lo acompañó con la promesa de volver a encontrarlo en la salida pese a las negativas que recibió de él.
Rocío- ¿Y, qué tal la vuelta? Costó, ¿o no?
Stéfano- Uf, no sabés cómo. Tengo de todo para hacer. Digo yo, ¿no era que habías hablado vos y les habías explicado tooodo lo que me pasó?
Rocío- Sí, palabra por palabra, ¿por?
Stéfano- Porque parece que se lo tomaron como si hubiese sido un estornudo.
Rocío- (rió) Ay, sos tan payaso.
Stéfano- Es en serio, no sé de qué te reís.
Rocío- Ay, por favor… No puede ser tan grave. (Stéfano la miró enarcando una ceja) Bueno, cuando lleguemos te ayudo a organizar tu vida escolar… (con voz de misterio) que es tan terrible.
Stéfano- Qué amable…
Rocío- (mirando hacia el cordón de la vereda, deteniéndose) Ay
Stéfano- ¿Qué te pasa? (Miró) Pobrecito.
Rocío se apresuró a acercarse a un perro, aparentemente cachorro, que lamía su patita a un lado de la calle, para tomarlo entre sus brazos.
Stéfano- Está herido.
Rocío- Sí, parece que sí… A ver, (mirando alrededor) Mirá ahí (señalando con la mirada levantando las cejas), traeme esa caja.
Stéfano- Sí, (volteando) Esa ca- (mirándola) Pará, ¿qué pensás hacer?
Rocío- Llevarlo a casa.
Stéfano- (sonriendo) ¿A-a-a mi casa? (Rocío lo miró obvia) Pe- ¿qué, estás loca vos?
Rocío- ¿¡Por qué!? (yendo ella misma a buscar la caja)
Stéfano- Pablo no solo va a sacar al perro, sino que vos te vas con él… y de yapa me echa a mí.
Rocío- ¡Pero qué exagerado! ¿Nunca tuvieron un perro? Le daría un poco de alegría a esa casa, que si no es por mí, la verdad…
Stéfano- Qué humilde…
Rocío- ¡Bueno, che! ¿Pero no tuvieron mascotas ustedes?
Stéfano- Sí, hace mucho… Teníamos un perro y cuando mis viejos se murieron, Pablo lo dio en adopción porque… bueno, sabemos cómo es Pablo.
Rocío- ¿No tenía tiempo?
Stéfano- Tiempo… ni ganas ni corazón. Yo le supliqué que no lo dé; yo lo iba a cuidar, le dije que me iba a hacer cargo… pero era como hablarle a una pared, no quiso y… y se lo llevaron unos vecinos.
Rocío- Ah, pero lo pudiste seguir viendo, entonces…
Stéfano- (negando) No… Se mudaron a la semana; y desde entonces no tuvimos más perros (comenzó a caminar).
Rocío- (lo miró alejarse, y con la caja entre sus brazos, aceleró sus pasos para alcanzarlo) Bueno, ahora tenés uno (mirándolo escondiendo sus labios).
Stéfano- (sonriendo de lado) Gracias, Rochi, pero de verdad… Pablo no va a querer.
Rocío- Ay, ¿podés no preocuparte por él? De tu hermano me encargo yo, vos acepta mi regalo… Vamos a llevarlo al veterinario para que lo vea… y mientras llegamos, anda pensando el nombre (le sonrió guiñándole el ojo).

Victorio salió de la empresa por la tarde para sorprender a María en su lugar de trabajo.
Victorio- (a la recepcionista) Disculpame… (Aclarando su voz, sorprendido por la bella mujer detrás del cubículo, sonriendo) Buenas tardes.
-Buenas tardes, ¿en qué lo puedo ayudar?
Victorio- Primero, tut-tuteándome.
-(Sonriendo desentendida) ¿Qué necesitas?
Victorio- Ahora me gusta más… ¿Hace mucho trabajas acá?
-¿Entraste sólo para preguntarme eso?
Victorio- ¿Te molesta?
-Estoy trabajando…
Victorio- Y cuando salgas de trabajar, ¿te va a seguir molestando?
María- (intentando sonar superada) No te lo puedo creer… (Victorio cerró los ojos) La verdad, o sea, sos muy tonto, Vico.
Victorio- (mirándola) No. No, Mery, no pienses cualquier cosa.
María- Te creí más inteligente (salió con una sonrisa)
Victorio- (refregándose los ojos, exhalando; a la recepcionista) Disculpame (salió corriendo tras de María)
-No yo no tengo por qué…
Victorio- (alcanzándola y tomándola por el brazo) Mery, ¿podés parar?
María- (deteniéndose, mirándolo extrañada) ¿Qué hacés acá? (Asombrada) ¿Te fuiste sin pedirle el número?
Victorio- Mery, por favor… Fue un segundo de…
María- (cruzándose de brazos, sonriendo) De…
Victorio- Mery, vos sabés lo que siento por vos… ¿o no?
María- (sonriendo) Sí… sí, sí sé. No tenés nada que explicarme (rodeando con sus brazos el cuello de Victorio) Hola… (Victorio le sonrió y unió sus labios a los de ella) (tomándolo del brazo, comenzando a caminar) Qué linda sorpresa que hayas venido, no me lo esperaba…
Victorio- Ah, así soy yo que (siguiendo con la vista a un hombre que miraba a su novia al pasar) que… me gusta sorprender… te.
María- (mirándolo sonriendo) Y a mí me encanta que me sorprendan.
Victorio se puso serio de repente, los hombres miraban demasiado a su novia, por lo que optó por mirarla él también.
Victorio- (abriendo sus ojos a más no poder) ¿Se quedaron sin tela? (María lo miró desentendida) Digo por la pollera… pollerita porque es… como para una nena de 9 años, ¿no?
María- (tomándoselo con gracia) ¿¡Estás loco!? Esto no le va a una nena, esto fue hecho para... (sonriéndole a un joven que pasó por su lado, y bajando la mirada mordiéndose los labios) para chicas como yo
Victorio- (deteniéndose) ¿Vos me estás tomando por estúpido a mí?
María- (seria) ¿Por qué?
Victorio- Te vi que le sonreíste a ese tipo que pasó recién.
María- Ah, por eso… No, es una manera de devolverle el gesto… la amabilidad que tuvo de haberse fijado en mí, ¿no?
Victorio- ¿Amabilidad? (A un hombre) ¿¡Qué mirás, flaco? ¿Se te perdió algo?
-No, pero se podría perder.
María- (riéndose cabizbaja) Ay, ¡qué atrevido!
Victorio- Yo te voy a perder a vos.
María- (sujetándolo del cuerpo) ¡Victorio! (Al hombre) Disculpalo, está… un poquito-
-No te preocupes, bombón. Pibes como este, vi miles; diosas como vos, muy pocas.
Victorio- (sonriendo) ¡Qué divino el pibe! (Rascándose la mejilla con rabia) A vos no te van a ver más, ¿sabés?
El hombre le hizo frente, pero María impidió que se arme una pelea entre ellos y se alejó con Victorio.
Al doblar en la cuadra, Victorio seguía carcomiéndose de bronca.
María- ¿Me querés explicar qué fue eso?
Victorio- ¿No preferís que te lo dibuje?
María- No, estás imposible hoy (volteando para irse).
Victorio- (tomándola del brazo, acercándola a él) ¿Yo estoy imposible? (María enarcó una ceja y se cruzó de brazos) Ok, está bien… ¿Podemos empezar de nuevo?
María- Sí, empecemos de nuevo. Empecemos porque me expliques por qué vos podés hacer lo que quieras con cuanta mina te guste, y yo no.
Victorio- No, no, no. No es con todas, y hoy fue la primera que-
María- Ah, o sea, que te tengo que agradecer por no haberlo hecho antes…
Victorio- No, no estoy diciendo eso
María- A ver, ¿y cuántas tienen que pasar para que pueda hacerte la pregunta?
Victoria- (nervioso, entre dientes intentando disimular) No van a pasar más… María, la gente nos está mirando como si fuéramos locos, por favor. ¿Podemos seguirla en mi casa?
María lo miró desafiante y, tras girar ‘chocándole’ el rostro con el pelo, subió al auto de Victorio que estaba estacionado en esa cuadra; él exhaló y con los ojos cansados fue al mismo destino que su compañera.

Al llegar, María bajó y dio un portazo al auto; Victorio se quedó viéndola dirigirse al edificio imaginándose que los peores reproches iban a caer cual lluvia torrencial… No se equivocó.
En el ascensor no cruzaron palabra. Victorio abrió la puerta de su departamento y dejó pasar a la dama primero, acompañando el gesto con su brazo; cerró la puerta detrás de él y tiró las llaves sobre la mesa ratona.
María- Bueno, ya estamos acá. ¿Puedo preguntarte o tus vecinos se van a molestar?
Victorio- Estás particularmente histérica hoy, ¿no?
María- No, estaba lo más bien hasta que-
Victorio- Ya sé lo que pasó, no hace falta que lo repitas. Yo solo quería darte una sorpresa y-
María- Ahhh, ¿tengo que estar agradecida entonces?
Victorio- No, no quise decir eso (llevándose las manos al rostro, con berrinches), María… ¿Tanto me la vas a complicar?
María- Vos te la complicas solo, Victorio. Es que no entiendo como no entendés que no entiendo (Victorio enarcó una ceja) ¡Cómo querés que reaccione si te veo; no sólo te veo, sino que te escucho pidiéndole el número a una mina… encima donde yo laburo!
Victorio- No, no le pedí el número.
María- Ah, perdón por cortar el chamuyo. (Victorio exhaló) ¿No ibas para ese lado acaso, o cuáles eran tus intenciones?  
Victorio- Mery (tomándola de la mano, haciendo que se acerque) Escuchame…
María- (intentando resistirse) No quiero escuchar pavadas.
Victorio- Dale, Mery… Mirame (tomándola del mentón con la mano libre).
María- (con los párpados cerrados) No, no te voy a mirar, porque así la querés solucionar fácil vos, pero (Victorio la calló con un beso) (mirándolo, alejándose) No, así no va, Vico.
Victorio- Pero, Mery-
María- No, no sabés decir otra cosa… (Exhalando, intentando relajarse y sonar lo menos agresiva posible) Yo te creo que es la primera, sé que es así… pero ¿qué, tengo que esperar a que sean más? ¿Tengo que esperar a que cuanta mina me cruce se me ría en la cara? Yo no estoy para esas cosas, Vico, ya no… Ni siquiera para lo que hice yo… Ese jueguito de histérica regalada no me va… Me cansé de eso, y… Yo estoy buscando alguien que me quiera y que me dé seguridad… Estoy segura que ese alguien sos vos… O eso creo o intento creer, sentir… pero tal vez te estoy obligando a que dejes de ser vos y-
Victorio- (negando, tomando sus manos nuevamente) No, no me obligas a nada… Las cosas son como ya te dije… Ninguna chica me conquistó como vos lo hiciste, y… y yo soy el tarado, soy consciente de eso… No sé qué me pasó, me habré acostumbrado, pero… Nadie me hace sentir como vos. Esa chica era linda, pero nada más… No sé qué intentaba, pero te aseguro que si esa charla seguía no iba a conseguir más que una sonrisa amable de ella… Me dejé llevar, pero no… Yo no quiero que se te cruce, ni un solo segundo, por la cabeza que cortemos o cualquier cosa que sea separarnos.
María- Yo tampoco quiero, Vico… pero tampoco quiero sufrir, que me hagas sufrir ni sentir que te hago sufrir, que te lastimo… Porque no lo banco, no lo aguantaría yo misma...
Victorio- No, vos no me hacés sufrir… Yo con pavadas, a vos te lastimo, pero… No va a volver a pasar, de verdad. Yo quiero que confíes en mí. Sé cómo te cuesta confiar, y hoy retrocedí casilleros pero voy a recuperar esa vuelta y voy a avanzar más… No te quiero fallar, ni a mí… Yo no te cambiaría por ninguna, Mery.
María- (desviando la mirada a un lado, negando) Te odio cuando me miras así…
Victorio- (acercándola contra él, rodeándola por la cintura) ¿Así cómo?
María- Así… tan… tan comprador.
María acarició su rostro, para luego rodear su cuello con ambos brazos y alzarse en puntas de pie para alcanzar sus labios y capturarlos entre los suyos con dulzura.

En lo de los Martínez, Rocío y Stéfano llegaban del veterinario con el pequeño cuadrúpedo en una cajita, deteniéndose en la puerta de entrada.
Rocío- Bueno, pará. Hay que pensar bien qué vamos a hacer… Yo entro, y vos corrés a tu cuarto por la escalera, no importa lo que pase.
Stéfano- Sí, pero ¿qué puede pasar, Rochi? Ahora vos estás exagerando.
Rocío- No, no exagero. Yo no, para nada, pero hay que ser precavidos, ¿viste?
Stéfano- Y… ¿por qué mejor no entramos por la cocina?
Rocío- (golpeando las palmas de sus manos una vez) ¡Eso, sí! (Seria) No. (Stéfano enarcó una ceja) No, mejor… Mejor vos entra por la cocina y yo entro por acá y lo distraigo.
Stéfano- Pablo seguro está trabajando, estamos haciendo planes para nada.
Rocío- ¡Ay, es verdad! ¿Por qué no me lo dijiste antes? (Stéfano revoleó la mirada) Bueno, dale… Vamos, vamos rápido.
Lamentablemente, los cálculos de ambos no fueron acertados, y Pablo estaba en la casa, más precisamente saliendo en el despacho en el preciso instante en que Rocío y Stéfano ingresaban intentando hacer el menor ruido posible.
Pablo- Un poco tarde, ¿no? (Ambos lo miraron sorprendidos) Creo que hay horarios establecidos para cumplirse, ¿o me equivoco?
Rocío- (A Stéfano, entre dientes por lo bajo) Esto es tu ‘seguro está trabajando’. (Stéfano la miró torciendo sus labios hacia un lado para abajo (?)
Pablo- ¿Dónde estaban?
Stéfano- (Adelantándose; Rocío lo siguió por detrás) Eso te lo va a explicar ahora mismo Rochi, yo tengo mucha tarea (subiendo las escaleras apurado)
Pablo- ¿Qué hay en la caja?
Stéfano- (sin mirarlo, con la caja al frente) Nada.
Pablo- ¿Cómo nada? ¿Para qué la trajiste entonces?
Stéfano- Emmh… es porque…
Rocío- (acercándose unos pasos, con simpatía) Qué bien que le queda esa corbata, eh.
Pablo- (Mirándola extrañado) ¿Disculpe? (Sintiendo los pasos acelerados de su hermano sobre las escaleras huyendo) ¡Stéfano!
Stéfano- (gritando ingresando al pasillo) ¡Es para un proyecto!
Pablo- (exhaló y refregó sus ojos, mirando a Rocío, quien estaba con una sonrisa amplia y forzada mirándolo) ¿Necesita algo, o… le pasa algo?
Rocío- (negando sin cambiar su expresión) No, ¿a usted?
Pablo- No, emmh… ¿Dónde estuvieron?
Rocío- Por ahí… Fuimos a caminar y charlar un poco.
Pablo- ¿Y de qué charlaron?
Rocío- Ay, eso no se dice… (Pablo enarcó una ceja) Ok… Hablamos de la vuelta y cómo se sintió… qué onda los amigos y eso básicamente.
Pablo- Básicamente… (Rocío asintió) ¿Y entonces? ¿Bien la vuelta?
Rocío- (mostrando sus dientes, dudosa) Algo… Pero bueno, ya va a arrancar. (Pablo asintió) ¿Usted está bien?
Pablo- Sí, ¿por qué?
Rocío- No, no sé… está como raro, como si… no sé, tal vez preocupado.
Pablo- (exhaló profundamente mirando al suelo) No, es que… (negando, mirándola) No, no es nada.
Rocío- Pero dígalo, n-no está bueno que se lo guarde…
Pablo- No es nada grave… solo es un… Es una especie de nostalgia y… no sé, me tiene raro.
Rocío- Por su hermano, ¿no?
Pablo- Sí y no… Es un rejunte de cosas que… que se me pasaron por la cabeza y… y quedé así. (Rocío asintió desviando la mirada) ¿Le… le puedo hacer una pregunta?
Rocío- Sí, claro…
Pablo- Es que… el otro día la escuché tocar la guitarra y… (Rocío abrió los ojos), cantar, ¿puede ser?
Rocío- (tapándose la boca) Ay, no. (Pablo levantó ambas cejas) Ay, no, le pido mil disculpas. Le juro que mi intención no era que se moleste ni nada, no era la idea que me escuche, pensé que estaban todos durmiendo y que-
Pablo- (acercándose de repente, tomándola de los brazos) No, no, es todo lo contrario.
Sus miradas se encontraron desde otro lugar, un lugar distinto y con un mensaje confuso. Ella se veía frágil ante él, intimidada ante la mirada de aquellos ojos verdes. Él sintió algo, y eso ya era extraño.
-Perdón, ¿interrumpo?
Una sola persona pudo haber pronunciado tales palabras en un tono cargado de celos con una ironía completa, provocando que las manos de Pablo suelten los brazos de Rocío de inmediato, separándose de igual forma dando un paso hacia atrás.
Pablo- Pau, emmh…
Pauline- ¿“Pau, emmh” qué?
Pablo- No… no te escuché llegar. ¿Cómo entraste?
Pauline- (sonriendo irónica) Toqué el timbre, sí… Unas tres veces, ponele.
Pablo- (llevando su mano a su frente) Emmh, sí… Hay que mandar a arreglar ese timbre. Está andando muy mal.
Rocío- (reaccionando luego de haber quedado inmóvil desde que Pablo la soltó) Es verdad, eh. Disculpen que me meta pero… ayer justo vino el sodero y nadie lo escuchó.
Pauline- ¿Sodero? (Rocío asintió) Bueno… (Estirando su mano; a Pablo) ¿No me vas a saludar vos?
Pablo- (sonriendo de lado) Obvio… (Tomó su mano y la acercó a él para besar sus labios) ¿Cómo estás?
Pauline- (rodeando el cuello de Pablo con sus manos, sonriéndole) Ahora mucho mejor… (Pablo la rodeó por la cintura) ¿Sabés qué estaba pensando? (Pablo negó sonriente) Que… que podríamos ir a festejar que tu hermano está bien… y aprovechando para tener una salida de pareja, para que te distraigas y-
Pablo- Sí, dale… Me gusta la idea.
Pauline- ¿En serio? (Pablo asintió)
Rocío- Perdón, ¿no?
Pauline- (mirándola con ojos grandes) Ah… Seguías ahí.
Rocío- (sonriéndole irónica) Sí… Digo, ya que van a festejar por la salud de Stéfano, su bienestar y todo… Lo podrían llevar a él, ¿no? (Pauline la miró furiosa)
Pablo- No es mala idea.
Pauline- (mirándolo de repente, casi sin saber qué decir) ¿Eh? Ah, no… No, claro, no… Es una idea… ¡genial!
Pablo- Como idea es genial, pero… Stéfano me va tirar la idea por la cabeza.
Pauline- (acariciándole la mejilla (Rocío la miraba con desprecio)) Ay, bebé, no. (Pablo le sonrió; a Rocío) Bueno, pero… para algo te pagan, ¿no? Nosotros salimos el sábado a la noche y vos te quedás.
Pablo- No, no… El sábado es su día libre, me olvidé de avisarle.
Rocío- ¿Cómo libre,  por qué?
Pablo- Porque Stéfano va a ir a recuperación por este fin de semana y no sé si el otro… Solo es el sábado y vuelve el domingo a la tarde.
Pauline- Ah, y entonces… (A Rocío, quien la odiaba sin fundamento de origen) ¿Por qué no venís con nosotros? (Pablo la miró serio) Digo, si tenés con quién venir… Acordate si venís con una amiga, no sé si da… porque qué van a pensar, ¿no?
Rocío- (con una sonrisa, fingiendo simpatía) Acepto… Te confirmo igual, ¿dale? No sé si mi novio va a querer ir.
Pauline- Ah, ¿novio? (Rocío asintió cruzada de brazos) ¿Escuchaste, amor? (Pablo la miró desentendido) Tiene novio.
Pablo- Sí… sí, ya lo sabía, lo vi una vez.
Rocío- (con cara de espanto) Disculpen, emmh… permiso, eh. (Corrió a la cocina)
Pauline miró a Pablo extrañada, pero sin preocuparse demasiado por lo que le ocurrió a Rocío, prosiguió a besar los labios de aquel hombre que la cautivaba.
Rocío, por su parte, cayó en una realidad que no había tenido en cuenta a la hora de responder: ella ya había “mostrado a su novio, a quien la hacía feliz”, a Axel. El problema tal vez no sería convencerlo, sí lo era el decidir en decirle o no sus planes a quien se hacía presente con una llamada a su celular.
-¿Hola?
-Hola, Ro.
-Ay, Mery… Bien, justo estaba pensando en vos, ja. Cómo estás?
Mary-¿Me tengo que poner contenta por eso o me tengo que preocupar?
-Emmh, no, pensaba en que te extrañaba (mentía) ¿En qué andas?
María-Nada, un poco bajón… Acabo de discutir con mi novio… Nos arreglamos pero… no sé, siento que algo tengo que hacer...
-Uh, ¿pero por qué?
María-Porque-
-Pará… ¿Estás de novia? No me contaste nada, guacha.
María-¡Sí te dije! Te conté hace como una semana… Cómo se nota que me prestas mucha atención.
-Mira, no me acuerdo… es muy raro que no te haya escuchado… y con más razón si es algo como eso, pero bueno… ¿Lo conozco?
María-Ehhh, no. No, no creo. (Mentía, una vez más por temor a arruinar las cosas) Pero bueno, te tengo que dejar. Me aburría por eso te llamé, pero se me acaba de ocurrir algo.
-¿Algo como qué? ¿Qué vas a hacer?
María-Algo para que se le vayan las ganas de mirar a cualquier mujer. Un beso, linda.
-Pero, Mery, cómo se- (miró su celular con el mensaje en pantalla de llamada finalizada) –llama... (cubrió su rostro con las manos) Ay, esto es un lío. Cada vez se me complican más las cosas… (negando, miró su celular y marcó un número de sus contactos; y espero tener suerte de que la atienda) 
-Hable...
-Hola... soy yo.

El agua tibia corría por su espalda mientras él terminaba de enjuagarse el cabello. La puerta del baño se abrió y cerró sin que siquiera lo note, y lo mismo pasaría con la mampara. Los suaves labios de una mujer comenzaron a besar su espalda y los brazos de la misma lo enredaron tomándolo finalmente por los hombros, dejándolo sorprendido e inmóvil ante aquella situación.
Obligado a reaccionar, volteó tras pasar ambas manos por su rostro como si intentara correr el agua que lo recorría. Sus ojos se encontraron con los de ella que lo miraba provocativa con el pelo recogido. Fue incapaz de mantenerlos y no recorrer el cuerpo que tenía enfrente, de tan bella mujer de curvas tan perfectas… Ella, casi sin vergüenza siguió la mirada de aquel hombre de cuerpo torneado que la examinaba lentamente hasta llegar a sus pies; espero a que sus ojos vuelvan a encontrarse frente a frente para hacer lo propio con él.
María- ¿No me vas a decir nada?
Victorio- (tapó sus ojos, luego llevó las manos a su boca mientras escondía los labios; estaba mudo pero no dejaba de mirarla) Emmh-
María- Es un buen comienzo… (Hablando cerca de su boca) ¿Qué más?
Victorio- (sonrió y se mordió el dedo índice) Emmh… ¿qué… q-qué hacés a-acá, así, acá?
María- ¿Qué pensás?
Victorio- Que… que… que tenías calor a pesar de que está un… un toque fresco.
María- Casi… Alguna vez me dijiste que no iba a faltar oportunidad de esto… (Victorio abrió sus ojos grandes y tragó grueso) ¿Me querés seguir preguntando?
Con el shock asumido y superado, Victorio la tomó por la cintura y bajo la ducha la besó lenta y dulcemente. María rodeó su cuello con uno de sus brazos, permitiéndose jugar con su pelo, mientras que con el otro recorría su espalda. Con el correr de los minutos, los besos iban ganando intensidad al igual que la respiración, se aceleraba el ritmo cardíaco de ambos corazones que latían al unísono…


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10 comentarios:

  1. Jajajajajajaja holaaaaaa!! :P
    Volví para quedarme(?

    Un comentario... Sé que mucho no les importa, pero... lo de Vico y Mery que quede a su imaginación xD me estaba yendo un poquito al carajo con lo que escribía jajajajajajaja. Qué vergüenza (?

    Bueno, mañana a la noche capi, si Dios quiere y si la inspiración me lo permite :)

    En la semana voy a dejar una encuesta para que elijan a un muchachito entre tres creo. Ya van a ver para qué! :)

    Gracias por el aguante a las que me aguantan aún y a las que no... no puedo hacer más. Me quieren así o no me quieren xD

    Para tener en cuenta:

    En la última escena (en la ducha): Adri no está a favor del desperdicio de agua. Tener en cuenta que es ficción escrita. Acordate de cerrar el agua cuando no la uses, gracias :)

    GRACIAS Dani por bancarme xD qué genia es... Alguien que me entiende locooooo... entre otras :) pero a ella le prometí una mención :)

    Besos, buena semana... disfruten la vida.

    ETCÉTERA...

    Y feliz cumple para la que fue el cumple el 21!(?

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  2. SIIIIIIIIIIIII!! Soy feliz!! gracias x subirr!! muy bueno... re tierna todas las partes Vicery! =P ... a Pauline cada vez la odio mas... Me re gusta la relacion q tienen rochi y Stefano! =P Suertt!

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  3. Jajaja soy yoo la del 21 xd bueno gracias por subir noveliita *-* y que te de pena pero que no sea con escenitas hot Pablochiiis hahahaha ami me gustan las zarpaditas pero no tanto hay unas que dan asco :@ espero que hoy la inspiracion se apodere de tiii jajaja nos vemos

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  4. woooow después de un mes subiste, es un milagro jajaja, que bueno que ya tienes tiempo adri :)
    gracias por la dedicatoria amiga.
    dani

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  5. Entre asi como decirlo 'muy a lo loco' sin fe de nada, y encontre un cap, fue shock total! , mas lindo el cap, lo que se esperaba este cap Adri, nos habias dejado aca plantadas, y todas nosotras asi con la duda existencial de todo esto!, te cuento que me volvi a leer entera 'somos uno' es tan linda creo que es la noche simeria mas linda que lei. Y tengo fé de que esta va a ser igual de linda, con la diferencia que es Pablochi, bueno ya dije que el cap esta genial, y espero el proximo, me encanta la nove, besos!

    Pris

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  6. Bien lo tuyo eh! decirme que vas a subir hace como una semana, no hacerlo y enterarme de casualidad que subiste NO SE HACE!
    de todos modos el capítulo me gusto, exceptuando la discusión de Vico y Mery y obviamente si me sacas a Pauline del medio seria feliz!
    te quiero sister, aunque me prometas cosas que despues no cumplis!

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  7. me encanto!!! gracias x subir!!! oviamente odio a pauline!! y quiero pablochiiiiii jjeje besos espero que subas ma segido :)

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  8. Subi novela :( plis quiero PABLOCHII!!

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  9. Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh y la novela? parece que no viniste para quedarte :/

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  10. Queremos capítulo!!!
    dani jajaja

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