octubre 02, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 31

Llegaron al edificio ambos empapados, aunque ella más. Abrió la puerta sin que se le despegue ni se separe de él. Cerró la puerta, y quitó los brazos de quien lo sujetaba con firmeza y se apresuró a entrar a su cuarto y volver con una toalla en sus manos para envolverla en ella.
María- (sonriéndole amable, sin quitar la mirada de sus ojos celestes) Gracias.
Él le sonrió y procedió a encender el hogar para que su departamento vaya tomando calor. Se enderezó y volteó, encontrándose a María a la par.
María- De verdad, gracias, Vico.
Victorio- (frotándole los brazos para darle calor) No me tenés que agradecer.
María- Sí, y te tengo que pedir perdón porque
Victorio- (callándola con un dedo sobre sus labios y negó) ¿Te querés dar una ducha? Para que te pase el frío más rápido y así no te enfermas.
María- (asintiendo) ¿Y vos? (Victorio enarcó una ceja) No, no me malinterpretes… Vos también te vas a enfermar…
Victorio- (sonriendo) Yo estoy un poco más seco, con el calor de la estufa voy a estar bien… (María asintió y se dirigió al baño) Igual… (ella volteó) no va a faltar oportunidad.
María- (boquiabierta) ¿Para qué? (Victorio bajó la cabeza sonriente, y la miró. Ella sonrió mordiéndose el labio inferior) Sos un tarado.

Minutos después de que María entre al baño, Victorio entró también llevando en sus manos una toalla y una muda de ropa seca. Su intención era entrar y salir rápidamente,  pero ni bien asomó la cabeza al abrir la puerta, su atención fue atrapada por la silueta del cuerpo de María que la mampara translúcida dejaba entrever. Tardó unos minutos en reaccionar, y cuando por fin lo hizo, agradeció el momento en que eligió poner un vidrio así y no uno completamente transparente. Dejó lo que llevaba colgado en un gancho, y salió para exhalar profundamente tras cerrar la puerta. Fue a la cocina a preparar algo caliente para tomar. Cuando estaba vertiendo el agua caliente en una taza, María se asomó secándose el pelo enérgica con la toalla.
María- Gracias por la ropa.
Victorio la miró ingenuo, sin pensar que la vería como la vio, una vez más, incapaz de reaccionar. María, de todo lo que él le había dejado, había elegido ponerse una camisa blanca solamente, que llegaba a taparle el muslo. Lo miró esperando respuesta y entre balbuceos, Victorio intentaba emitir alguna palabra, pero el agua había rebalsado la taza, quemándole un dedo.
Victorio- ¡Ay, la puta madre! (puso la pava sobre la cocina)
María- (acercándose apresurada) A ver, ¿te quemaste mucho? (tomándole la mano)
Victorio- No, no, estoy bien.
María- Ponelo en el freezer un minuto.
Victorio- ¿Me lo corto y lo pongo?
María- (riendo) No seas tonto. Se te va hacer una ampolla, si no.
Victorio- Na… Es agua, no pasa nada… (Alcanzándole la taza que no se había rebalsado a María) Estás muy linda.
María- (sonriendo tímidamente, tomando la taza) Me iba a poner tu jogging pero… me quedaba un poquito grande.
Victorio- Tiene cordón…
María- Sí, vi, pero necesitaba estirarlo como mil metros, así que desistí… Si te molesta que esté así, puedo
Victorio- No, esa es una condición engañosa… Es obvio que no me va a molestar.
Sus miradas se cruzaban todo el tiempo mientras bebían el té parados en la cocina.
María- ¿Te puedo preguntar algo? (Victorio asintió mientras tomaba un sorbo) ¿Qué hacías en… por la casa de… Mauricio?
Victorio- (asintiendo) Paseaba… (María lo miró sin creerle) Está bien, no paseaba… En realidad, fui a hablar con él.
María- ¿Sobre qué?
Victorio- No sé si hubiera tenido tiempo de hablar, creo que lo hubiera cagado a trompadas.
María- ¿Por qué? ¿Vos… vos ya- (Victorio asintió). ¿Y por qué no me dijiste nada?
Victorio- Te dije…
María- ¡No mientas! ¿Cuándo?
Victorio- Alguna vez te pregunté si él hacía lo mismo por vos, si no te lastimaba…
María- Con eso no me decís nada, Victorio.
Victorio- Es que estabas tan ciega, Mery… Seme sincera ¿Me ibas a creer si te lo decía? (María bajó la mirada) Yo sabía que hacía mal, pero… te tenías que desengañar por tu cuenta… (María lo miró) Y estoy seguro también, que si yo lo hubiera agarrado hoy, y vos me veías, lo hubieras defendido a él.
María bajó la mirada. Victorio tenía razón, había estado ciega. Él era un hombre de verdad, él era lo que ella necesitaba para dejar de lado su vida infeliz. Sin pensarlo demasiado, dejó la taza sobre la mesada, y se envolvió a su cuello para besarlo apasionada. Él apoyó el mismo elemento en el mismo lugar, y con sus brazos la rodeó con fuerza. Comenzaban a dejarse llevar por la pasión y la ansiedad. Sin despegar sus labios, María dio un salto para envolverse a la altura de su cintura, entonces él la sujetó con un brazo por una de sus piernas, y con el otro, por la espalda. Caminó hasta su habitación, y tras chocar la cama, evitó caerse para solo sentarse y seguir desesperándose por los labios de aquella mujer. Ella lo besó también, con la misma desesperación, mientras con sus manos recorría su espalda, y las llevaba hasta su rostro, sujetándolo con firmeza. Se miraron y ella prosiguió por jugar con sus labios. Mordió el inferior de estos, y fusionó sus bocas nuevamente.
Agitado, Victorio la tomó del rostro y comenzó a bajar sus decibeles dándole cortos besos.
María- ¿Qué pasa?
Victorio- ¿Vamos a repetir la historia?
María- ¿Qué historia?
Victorio- ¿Te acordás lo que me dijiste la primera vez que estuvimos juntos? (María le mostró los dientes y negó) Me preguntaste si te iba a seguir queriendo al día siguiente…
María- ¿Eso dije? Qué cursi… (rieron) ¿Y qué me respondiste?
Victorio- Literal, literal no me acuerdo… Pero sé que te dije que sí… Y así fue, pero no me diste tiempo de demostrártelo, y nunca te creí todas las cosas que me dijiste después para explicar por qué te fuiste.
María- (bajando la mirada) Si estás esperando que te diga el por qué, mejor me
Victorio- (levantándole el rostro con su mano en el mentón) No… No te voy a obligar a que me lo digas, supongo que cuando creas que merezca saberlo, (acariciando sus labios con el pulgar) va a salir de tu boca… o tal vez no, no sé… Solo quiero saber que mañana no te vas a ir sin una explicación… o mejor, que no te vas a ir.
María quitó la mano de Victorio de su rostro, entrelazándola con la suya al igual que la otra mano, y le dio un suave y tierno beso en los labios.
María- Te lo prometo. No me voy a ir.
Victorio la besó nuevamente, y luego la abrazó. María apoyó su cabeza en su hombro, y se aferró a él con fuerza. Por un largo rato, permanecieron así sintiendo sus corazones.

En la casa de los Martínez, nada había salido de la rutina. Pablo había regresado de la empresa a la misma hora que llegaba desde hace aproximadamente un mes. Era más tarde de lo que solía llegar antes, pero de igual modo, nada cambió. Su humor y apatía no habían cambiado en lo más mínimo.
Stéfano había salido de su habitación solo para almorzar. La noche comenzaba a hacer presencia y necesitaba apurar las cosas.
Stéfano- ¿Hola, Analía? Stéfano habla (…) Sí, muy bien, gracias. (…) Todos bien, por suerte. ¿Mati está? (…) Cómo… ¿C-con Martina? (…) No, no déjelo. No hay problema… Mejor, no le diga que llamé, ¿sí? No era nada urgente, así que… Gracias. (Cortó, y murmuró) Qué hijo de… (marcó otro número) ¿Eze? ¿Qué hacés, papu? (…) Bien, acá… Che, ¿sabés que me acabo de enterar por qué Matías no anduvo yendo a la concentración? (…) No, porque está de novio con Martina. (…) No te sorprende mucho (…) Ah, genial, son unos capos. O sea, que me dejaron afuera. Gracias eh. (…) No, ¿sabés qué? No me interesa nada. Veo la clase de amigos que son. (…) Se, se, se. Matense. Chau.
Cortó una vez más y, consumido por la bronca, tiró su celular contra la pared en el preciso momento en que entraba Rocío.
Rocío- Stéf… (asombrada) ¡¡Stéfano!!
Stéfano- ¡¡Andate!! ¡No me jodas!
Rocío- (cerrando la puerta tras ella) ¿¡Cómo me voy a ir!? ¿Contame qué te pasa?
Stéfano- (nervioso, con lágrimas en los ojos) ¡¡Dejame, quiero estar solo!!
Rocío- Pero
Stéfano- ¡ANDATE! ¿¡NO ENTENDÉS LO QUE ES!? (Empujándola hacia afuera) ¡ANDATE! (dio un portazo)
Rocío quedó anonadada por la reacción que había tenido. Supuso que Pablo tenía que saberlo por lo que corrió a su despacho, pero antes de entrar, escuchó tras la puerta.
Pablo- Sí, la pasé muy bien, ¿vos? (…) ¿Ya? Pero no pasaron ni dos horas (…) No es que no te extrañe… (…) Mi mundo sigue siendo mi casa, y mi hermano. (…) Mmm… Estás queriendo sacar una parte de mí que está bajo llave. (…) No, imposible no es, pero… (…) Bueno, lo dejo en tus manos. (…) (sonriendo) ¿Para tanto? (…) Eso que me decís, que te cambié la vida. (…) No… no sé, ehhh… Son como muchas preguntas de repente, ¿no? (…)
Rocío- (entrechocando sus dientes) Permiso… ¿Está ocupado?
Pablo- (bajando los pies del escritorio) No, no, emmh… (Al teléfono) Después te llamo, ¿sí? (…) No, no pasa nada. Después hablamos. Un beso. (Cortó). ¿Qué necesita?
Rocío- ¿Estaba haciendo negocios?
Pablo- ¿Perdón?
Rocío- (cruzándose de brazos, de mala manera) Su hermano se encerró en su cuarto, tuvo un ataque de ira, no sé de qué, y bueno…
Pablo se levantó y se apresuró a ir a la habitación de Stéfano. Rocío planeaba ir tras él, pero se vio tentada a entrar al despacho cuando vio el teléfono celular sobre el escritorio. Se aseguró de que Pablo había subido las escaleras, y se acercó. Lo tomó en su mano y revisó la última llamada. Con solo ver el nombre se le retorció el estómago, pero se consoló al  ver que, al menos, la mayoría de las veces la llamó ella y no él. No, mentía. No era suficiente.
Francisco- ¿Perdón? (Rocío dejó el móvil en el escritorio)
Rocío- (exhalando) Ay, Fran… me asustaste.
Francisco- No porque la haya encontrado yo, significa que lo que hacía estaba bien.
Rocío- Bueno, pero es menos grave… (Francisco la miró cuestionando) Está bien, es… está mal.
Francisco- ¿Pablo está, verdad?
Rocío- Sí, está… Ahora se fue a… (mirando a Francisco de repente) ¡Stéfano!
Francisco- ¿Qué pasó con Stéfano?
Rocío- (corriendo) ¡¡Se encerró!!
Francisco quedó confundido, y se retiró a la cocina sin comprender realmente.
Rocío subió las escaleras corriendo y se topó con Pablo al comienzo del pasillo, quien regresaba del cuarto de Stéfano, sin signos de que había salido victorioso.
Rocío- ¿Y? ¿Pudo hablar?
Pablo- (negando, estirándose el labio inferior para luego meter la mano en los bolsillos) No, no me abrió… No sé en qué pesaba cuando me desesperé por ir. Ya se le va a pasar… Espero (Pasó por al lado de Rocío).
Rocío- Estaba muy enojado…
Pablo- (mirándola) No puedo hacer nada… Siempre fue así: yo lo dejo, y él vuelve a la normalidad.
Rocío- ¿Siempre?
Pablo- Desde hace un tiempo… Permiso (bajó las escaleras).
Rocío miró a la habitación de Stéfano, y luego bajó un par de escalones para seguir a Pablo con cierta mirada, compadeciéndolo.

En el departamento, para ser más específico, en la habitación, Victorio había pedido comida china contra las quejas de María, para disfrutar junto a la segunda película en el día que verían.
María- No me llega a gustar, y te lo meto por la oreja, si es necesario.
Victorio- ¡Apa, qué violenta!
María- No me conocés todavía. (El timbre sonó)(Arrodillándose sobre la cama de un salto) ¡Yo atiendo!
Victorio- No creo que sea una buena idea.
María- ¿Por qué? (Victorio miró sus piernas) Ay, es verdad (sonrió).
Victorio- (levantándose) No queremos que nadie se enamore, ¿no?
María le sonrió y se paró sobre la cama para envolvérsele en el cuello al pasar y besarlo. El timbre sonó nuevamente.
Victorio- ¡¡Ya va!!
Con María a cuestas, ahora subida en sus espaldas, llegó a la entrada y abrió la puerta.
Victorio- Hola, ¿qué tal?
El repartidor quiso contestar, pero su mirada se fijó en las piernas de María que rodeaban el cuerpo Victorio.
Victorio- Claro, las piernas…
Miró a María y ella captó el mensaje de inmediato para desenvolverse.
Victorio- Ahora que estoy despejado… Me parece que tenés algo para mí, ¿no?
Repartidor- Sí, emmh… (entregándole el pedido) Son
Victorio- Ya sé cuánto es. Lo que está en duda es tu propina…
María- (tras la puerta) ¡Vico!
Victorio le entregó un billete de $100, y le cerró la puerta en la cara sin agradecerle.
Victorio- (señalándola con el dedo índice) No me mires así.
María- (conteniéndose la risa) No, no te miro.
Victorio- Anda al cuarto a preparar la peli, voy a buscar todo.
Victorio estiró el brazo para alcanzarle la bolsa, y cuando María la tomó, la atrajo a él de un tirón y le robó un beso, para luego ir a paso rápido a la cocina.

Terminaron de comer, mientras se reían con algunas escenas de una comedia romántica que veían.
María- (mientras masticaba (jaja)) La verdad, que esto está muy bueno, eh. No te tenía fe.
Victorio- Me prejuzgás mucho… (María negó y se acercó para rozar su nariz con la suya, rieron) ¿Pusiste tu ropa a secar?
María- Sí, todo… Aunque mañana me voy a ir media coja, por el zapato.
Victorio- ¡Ah! El zapato… ya que estamos…
Se levantó de la cama, y se agachó a un lado de su guardarropas para sacar algo de allí, algo que María trataba de pispiar mientras continuaba comiendo.
Victorio- (regresando a la cama con una caja en manos) Esto… bueno, miralo.
María- (tomando la caja mirándolo intrigada) ¿Qué es? (abrió y lo miró seria) ¿Y esto?

Rocío pasó una vez más por la habitación de Stéfano antes de irse a dormir. Intentó abrir la puerta, pero seguía del mismo modo que lo estuvo todo el día, trabada.
Rocío- Stéfano… No sé si estás dormido o qué. ¿Estás despierto? (No recibió respuesta). Está bien… yo sólo quería decirte que estoy… Para lo que necesites, a la hora que sea… Vas y tocas la puerta… Yo voy a estar ahí para escucharte. De verdad… no dudes… Yo te puedo escuchar. Descansa.
Pablo caminaba por el pasillo en camino a su cuarto, cuando se topó con ella, quien no parecía tener intenciones, a simple vista, de quedarse a conversar con él.
Rocío- Buenas noches (pasó por su lado).
Pablo- Buenas (volteando) Rocío… (Ella se detuvo) (Acercándose) ¿Stéfano le dijo algo?
Rocío- (volteando a verlo, negando) No, no sé qué le pudo haber pasado. Me preocupa.
Pablo- ¿Qué cosa? ¿Por qué? Siempre se encierra… Bueno, se encerraba. Hace mucho no lo hace.
Rocío- Justamente por eso. ¿No le parece raro que de la nada se encierre así? Estaba muy nervioso, y con mucha bronca. No sé, tengo… tengo una sensación rara.
Pablo- (bajando la mirada) Trate de tranquilizarse… No va a poder dormir, sino. Yo voy a andar por acá, cualquier cosa le aviso.
Rocío- ¿No va a dormir?
Pablo- No creo. No tengo sueño…
Rocío- (asintió) Bueno, hasta mañana. (Entró a su habitación)
Pablo la miró entrar, y tras que ella cerró la puerta, se acercó a la de Stéfano. Refregaba el pulgar derecho contra sus dedos índice y mayor, luego pasó sus manos por su rostro para, finalmente, tantear la puerta, sin animarse a golpearla. Apoyó su mano y cabeza contra ésta, levantó la vista como si intentara mirar a través de ella, cerró sus ojos con pesar y caminó hasta entrar en su cuarto, con la cabeza gacha.

María- ¿No me vas a responder?
Victorio- ¿Son un par de zapatos?
María- (sonrió) Ya sé, pero ¿por qué los tenés? ¿Cómo?
Victorio- Es un… un regalo.
María- ¡Ay, qué dulce! (Lo besó tomándolo del rostro) Después yo te voy a regalar algo. (Probándose un lado del zapato)
Victorio- No, no hace falta.
María- ¡Sí, cómo que no!
Victorio- Es que no… no estaba pensado… para vos, en… ¿parte?
María- (mirándolo confundida) No… no entiendo.
Victorio- (exhalando, sentándose enfrentándola) Es que esos… esos zapatos eran para mi novia.
María abrió los ojos a la par de la boca, sin poder creer lo que oía. Sin meditarlo previamente, se levantó inmediatamente de la cama.
Victorio- (ciñendo los ojos, levantándose a la par) ¡No, Mery! Esperá.
María- (sacándose el zapato mientras caminaba hacia la puerta que daba a la sala) ¡No! ¡No hace falta que me expliques nada! Todo está MUY claro.
Victorio- (tomándola del brazo) ¡Estás pensando cualquiera!
María- ¡Soltame!
Victorio- Mery, ¿podés parar?
María- ¡No, no puedo! ¡Estoy harta, Victorio, harta! ¿Qué se piensan que soy? ¿¡Se pelean por ver quién me toma más por estúpida!? (Victorio la miraba sin entender) Y otra vez… ¡OTRA vez caí con vos!... Yo tengo la culpa de que me tomen por tonta, yo les doy pie…
Victorio- ¿Terminaste?
María- No, pero no quiero seguir con un monólogo.
Victorio- Empecé a contarte la historia por la peor parte. (María, cruzada de brazos, no lo miraba) Eran para mi… novia, en su momento. (Sentándose en la cama, frente al hogar) Hace unos años… Yo estaba de novio… con una chica, claro. Estaba muy, muy enganchado… (María se sentó en la cama, pero no a su lado) Yo… lo daba todo por ella. Creía, cual nene enamorado, que era el amor de mi vida. Sentía que realmente nos pertenecíamos el uno al otro, que… que ella estaba destinada a estar conmigo para siempre, y… era distinta. Sentía que lo nuestro era… de otro mundo. (Sonrió) Suena bastante cursi, pero era así. Con ninguna persona antes me había sentido igual. Nunca… Pero… cuando cumplimos tres años y medio de estar juntos, yo quería sorprenderla… Le compré esos zapatos, y… y me fui a su departamento. Yo tenía una copia, y planeaba preparar todo, con cada detalle perfectamente pensado, porque me había dicho que ese día iba a llegar tarde a su casa. Y entendí todo, porque cuando entré… La encontré en su cama… (miró a María) con uno de mis mejores amigos.
María- (impactada, se acercó a él) Vico, pero… es muy fuerte esto que me contas.
Victorio- ¿Sí, no?
María- ¿Y qué hiciste?
Victorio- No tenía muchas opciones… Me fui. Me fueron a buscar a mi casa, los dos, y supongo que después habrán vuelto, no sé. Yo no estaba. Me quedé en lo de Pablo, es un amigo desde chiquitos.
María- Sí, sé quién es. (Victorio la miró) Digo… me imagino que es una persona de tu entorno, y… quiero decir que… ¿Y por qué no tiraste el regalo?
Victorio- (negó sonriendo) No, no tiene sentido hacer eso. Era un desperdicio… Lo dejé como recordatorio, para no olvidarme de que todas las mujeres son iguales… Porque desde entonces no volví a tomar a ninguna mina en serio…
María- Ah, muchas gracias.
Victorio- (Mirándola y tomando su mano) De nada, pero eso fue hasta que te vi… Cuando llegaste, me cambiaste el plano de un golpe, fue como un cachetazo… Pensé que nunca más me iba a volver a enceguecer por alguien, pero pasó. Así que… ahora que dije lo que no tenía que decir, estoy sometido a dominación por el tiempo que lo dispongas…
María- (Acariciándole el rostro, sonriendo) Sos muy tierno…. Gracias… por contármelo.
Victorio- Era tiempo de volver abrir esa página y cerrarla, creo que por fin voy a superar esa etapa, ¿no? Ya es hora, y si te tengo, va  a ser todo más fácil, porque tengo a quien cuidar, y
María- quien te cuide… No te voy a fallar, te lo prometo.
Victorio- (sonriendo) Yo tampoco… No me lo perdonaría.
María- Ahora, prométeme algo más.
Victorio- Uh, empezamos…
María- ¡Empezamos con qué!
Victorio- Nada, a ver… Soy todo oídos.
María- (enfrentándolo) Que… si la llegamos a cruzar por la calle, primero (Victorio rió) ¡No te rías! ¡Escuchá! (Él asintió, mirándolo fingiendo estar atento) Lo primero que hacés, es besarme con mucha pasión, fuego, con
Victorio- (rió) Y nos lleva la policía por exhibirnos tanto, ¿no?
María- (rió, también) ¡¡Bueno, che!! Pero qué poco sentido de la creatividad…
Victorio- ¿Y segundo?
María- Me mostrás quién es, así le clavo, al menos, un zapato en el ojo.
Victorio- (serio) Esto no es en serio, ¿o sí? (María asintió sin flaquear) Ok… creo que ahora tengo pánico.
María- (rió) ¡Sos muy tonto cuando querés!
Victorio- Me lo dijiste tan seria que, la verdad, pensé que
Sin dejarlo terminar, María se enredó a su cuello y, besándose entre sonrisas, cayeron ambos sobre la cama.

Eran cerca de las 7 de la mañana del domingo, Pablo ya se había levantado cuando Rocío se despertó. Bajó a la cocina, y lo encontró allí terminando de desayunar. Apenas lo miró y tras un casi inaudible ‘Buen día’, se sentó a desayunar.
Francisco- Un día de silencios, ¿no?
Pablo- (mirando a Rocío, quien no levantó la mirada) Así parece. (El celular de Pablo comenzó a sonar) Hola, qué sorpresa recibir su llamado (…) ¿Qué pasó? (…) (Tenso, poniéndose de pie) (Rocío lo miró) Pero… ¿cómo? No, no puede ser. (…)
Rocío- ¿Pablo?
Pablo pasó una mano por su rostro, y corrió hasta el cuarto de Stéfano. No pudo abrir la puerta en un primer intento, pero la desesperación era más fuerte que él, por lo que de una patada logró falsear la cerradura e ingresar. Efectivamente, Stéfano no estaba ahí. Su mirada, envuelta en pánico, se encontró con la de Rocío.

12 comentarios:

  1. Qué quilombo hice en este blog : |
    Por el amor de Dios... apreté un botón(? y ya no entiendo qué hice jajaja. Me odio.
    No sé qué onda los comentarios del otro día : | Solo exprésense con tranquilidad, no me molesta leer puteadas, así no sean para mí (?

    Sean felices... y miren el domingo el último capítulo de El hombre de tu vida, así me ayudan a reclamar para que haya segunda tempo (?

    Y con ST para que haya tercera, y así... (?

    Voy a ver si arreglo esto que hice jajaja. Si entran y no pasó nada, significa que logré mi cometido (?

    ResponderEliminar
  2. parece que no lograste arreglarlo jajajaja aaay amo Vicery ♥ y amo a Pablo ♥ jajaja y bueno, que fuerza la de Pablo para abrir la puerta de una patada? jajajaja se feliz, hay 2da tempo de El hombre de tu vida, ahora exijamosle a Tomas la 3era de Supertorpe : ) jajaja quiero mas ya sabes que : )

    ResponderEliminar
  3. me encanto jeje me mato pablooo rompiio la puerta jejeje y nada genial espero el proximo

    ResponderEliminar
  4. me encanto!! y el fondo esta hermoso, el anterior estaba como muy oscuro

    ResponderEliminar
  5. maaaaaaas, mas, mas ,mas
    quiero mas, ya yay ayay ya ya
    no me podes dejar asi!!

    me gusta muchisimo este fondoooooooo

    ceci

    ResponderEliminar
  6. feliz primavera chica la vida es bella y arriba la vida perdon estaba muy enojada te juro que tenia una ira ensima que ese mismo dia mis padres murieron en un accidente nena si tenes una vida buena difruta besos

    ResponderEliminar
  7. adri me encanta la nove!!! como te haces esperar para los capis jeje...pero no seas malita y ponemos pablochi...porfis por fis

    ResponderEliminar
  8. SIIII!! no tengo quejas! me encanto todo!! Vico y Mery son muy tiernos aunq Mery siga siendo bastante histerica =P ... y quieroo saber lo de Stefano... me dejo cn la re intriga! (bueno era la onda =P) Suertt!

    ResponderEliminar
  9. ahora si tengo miedo :|
    hahahahahaha y me río y no me debería reír (?
    hahahahaha ya xD
    fea! :D

    ResponderEliminar
  10. VIMERY ES PASIÓN OOOOOOOOOOOH SI :) REALMENTE AME QUE MERY PROMETIERA QUEDARSE CON EL Y AHORA ENTIENDO PORQUE TIENE ESA ALMA PIRATA VICO! lA VERDAD ME ENCANTO EL CAPI POR ESO =) DECIR QUE NO ME GUSTA NADA QUE A PABLO LO LLAMEN MUCHO... PERO NADA CREO QUE ROCHI PODRA AYUDAR A YEYO Y ESO LE SUMARA MUCHOS PUNTOS O ESO ESPERO JAJAJA Y NADA QUIERO MÁS NOVE AMIGUILLA QUERIDA, DE CATA PE

    ResponderEliminar
  11. Aiii cap , que bueno que subiste , me encanta la nove, Vico&Mery son ultra tiernitos , me encanta la pareja que hace y cmo es el con ella.. Yo quiero saber si realmente falta mucho para lo Pablochi asi me armo una resistencia por llamarle de alguna manera , ajajjaja me encanta como es Rochi con Stefano es ultra tierna , y esta muy a disposicion de él , Bueno nada, sos una grosa escritora lo sabes, espero el proximo cap pronto y Pablochi tmb!

    Pris

    ResponderEliminar
  12. eu nena stas re desapercida aparese un toqe i te vas qe onda ??? bue sabes qe me gusto mucho el capitulo


    te qieero va ya nose jajaj


    noeh!

    ResponderEliminar