El sol irrumpió en la habitación, abriéndose paso entre las cortinas, encontrando que el brazo de Victorio rodeaba el cuerpo de María, quien descansaba sobre su pecho, en la misma posición en que se habían dormido la noche anterior. Refregándose los ojos, Victorio buscó el reloj, que daba las 8 de la mañana, sobre su mesita de luz, bostezó y quiso acomodarse para seguir durmiendo, pero sus movimientos algo perceptibles, despertaron a María.
Victorio- No quería despertarte…
María- (sonriéndole) Buen día
Victorio- (acariciándole el rostro) Hola (inclinó su cabeza para alcanzar sus labios) ¿Dormiste bien?
María- Muy bien…
Victorio- Es lindo despertar y que no recibas una llamada de emergencia en tu celu, para que después salgas corriendo sin explicarme.
María- (sonriendo, estirándose para besarlo) Es lindo, es verdad… ¿Qué hora es?
Victorio- Muy temprano… Dormí un ratito más, ¿querés?
María- Solo si vos dormís…
Victorio le sonrió y la rodeó con sus brazos para mantenerla fuerte contra su cuerpo, besó su frente, y se disponía a dormir cuando su celular sonó.
María- ¡Ay, no! Pero no es el mío…
Victorio- No, es el mío. (Tomándolo de su mesita de luz) Qué raro, a ver… ¿Pablo? (Sentándose de repente) Tranquilo, ¿qué te pasa? (…) ¿¡Qué!? (…) Pero… ¿¡cómo, qué pasó!? (…) Escuchame… Escuchame, Pablo. ¿Dónde estás? ¿Estás en el hospital, ahora? ¿Con quién estás? (…) Bueno, tranquilo. Tranquilo, hermano… Ya salgo para allá. Voy a tratar de llegar lo más rápido que pueda. (Cortó y exhaló para refregarse la cara con ambas manos)
María- ¿Qué pasó? ¿Por qué tenés esa cara?
Victorio- No, no sé con exactitud qué pasó, pero… me tengo que ir. Perdoname, no pensé que
María- No, mi amor, está bien. ¿Querés que te acompañe?
Victorio- No, no, está bien… (Levantándose, cambiándose la ropa) No sé qué voy a poder hacer, pero si necesito algo te llamo, ¿sí?
María- (poniéndose de pie) ¿Te preparo algo rápido mientras te cambias?
Victorio- No, no… me tomo un café allá, no quiero tardar tanto. ¿Vas a estar bien?
María- Sí, sí, no te preocupes. (Caminaron hasta la puerta del departamento)
Victorio- Quedate acá, si querés, ¿sí?
María- Sí, dale. Me quedo. Pero no dejes de llamarme, ¿sí? (Victorio asintió)
Tomó su rostro entre sus manos, y tras dibujar un ‘te quiero’ entre sus labios, salió del departamento habiendo tomado las llaves de su auto antes.
No era la mañana que María imaginaba, pero al menos, Victorio no se había ido dejándola con la incertidumbre de si iban a volver a verse.
Victorio llegó a la clínica, y tras anunciarse en recepción, subió hasta el piso indicado. En la sala de espera del piso de Coma, encontró a Pablo todo desarreglado, con la camisa algo desabotonada, sin corbata y el saco tirado sobre un asiento. Se apuró a acercarse a él, y cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, Pablo lo vio. Fueron al encuentro del otro, y se unieron en un potente abrazo. Pablo intentaba no quebrarse, pero algunas lágrimas habían surgido en su rostro, al momento que Victorio llegó a contenerlo.
Pablo- Perdoname por llamarte así, tan temprano. No sabía qué hacer…
Victorio- No me jodas, hermano. (Sentándose ambos) ¿Rocío, Aidé?
Pablo- Aidé se quedó en casa, no quería que venga hasta acá… No está para estos trotes, y Rocío fue a llamar a Fran, creo, y a buscar café...
Victorio- Ah, sí… ¿Cómo está ahora, sabés algo?
Pablo- No, no sé nada. Solo lo que el médico me dijo, que está ahí.
Victorio- Pero, ¿qué pasó?
Pablo- Está en un coma alcohólico…
Victorio- (Impactado) ¿¡Cómo!? ¿¡Pero qué pasó!?
Pablo- (refregándose la cara) Se escapó de casa anoche, sin que nos diéramos cuenta y… se fue a bailar. No sé si se fue solo, o qué. Hoy temprano me llamó mi médico de cabecera, y me vine para acá... Cuando llegué, me dijo que lo trajeron acá dos pibes, porque les quedaba más cerca que el hospital público que está más adelante, y por suerte, el doctor Ávalos estaba de turno… Lo reconoció e hizo toda la entrada.
Victorio- Pero este pendejo no tiene límites…
Pablo- No, no sé… Ayer me dijo Rocío que tuvo un ataque de nervios, no sé, y… estaba sacado. Pero todo esto es por mi culpa…
Victorio- ¿Tu culpa? ¿Me estás cargando? No tenés la culpa de nada vos.
Rocío- Hola, Victorio (entregándole un café a Pablo)
Victorio- Hola.
Rocío- ¿Querés café?
Victorio- (tomando el ofrecimiento) Gracias… Ahora, Pablo, vos estás mal… Hermano, vos no me podés decir que es tu culpa.
Pablo- Sí, Vico, es mía. ¿De quién más?
Victorio- No podés estarle encima toda la vida.
Pablo- Vos porque jugas a mi favor, Vico. Pero todo esto que pasa es culpa mía… Él no sería así si no fuese por mí, ¿entendés?
Victorio- No, la verdad, no te entiendo. ¿Toda la vida vas a seguir taladrándote la cabeza con eso?
Rocío- Bueno, pero tiene razón.
Victorio- (mirándola mal) No ayudes.
Dr.- Pablo…
Pablo y Victorio se pusieron de pie y se acercaron al especialista.
Pablo- Doctor… ¿Cómo está mi hermano?
Dr.- Por suerte, pudimos lograr sacarle más del cincuenta por ciento del total de alcohol en la sangre. Los signos vitales están estables, la respiración, presión y puso normal, pero sigue con suero hasta que se elimine todo el alcohol de la sangre. Así que, tranquilo, que está estable.
Pablo- Y cuando terminan con eso, ¿ya puede ir a casa?
Pablo- Y cuando terminan con eso, ¿ya puede ir a casa?
Dr.- No, para nada. Tiene que reaccionar tranquilo, y quedarse en observación… Tenemos que ver como evoluciona, pero calculo que con una semana acá, va a estar bien. Por ahora, cuando verifiquemos que el nivel de alcohol en sangre es absolutamente nulo, lo estaríamos pasando a terapia intensiva.
Pablo- No sé cómo agradecerle, doctor. Todo esto se me fue de las manos.
Victorio- No le haga caso, no fue su culpa.
Pablo- ¿Lo podré ver?
Dr.- En quince minutos comienza el horario de visita, y puede pasar a verlo… Ah, y por favor, Pablo, por todo lo que te conozco, a vos y lo que tu familia significa para mí, no te maltrates… (Pablo asintió sin tenerlo en cuenta realmente) Igualmente, me gustaría hablar en privado sobre todo esto.
Pablo- (sin convencerse) Sí, por supuesto.
Dr.- Con permiso (se retiró por los pasillos)
Victorio- Bueno, menos mal… Lo peor ya pasó.
Un par de horas habían transcurrido desde entonces. Pablo seguía en compañía de Victorio y Rocío, aunque ella mantenía cierta distancia, cuando el Dr. Ávalos apareció en los pasillos para comunicarles que Stéfano había sido pasado a terapia intensiva, y, también, les dijo que podían pasar a verlo, aunque de a uno por vez. Como era de suponerse y esperarse, Pablo fue el primero en querer pasar, con todos sus miedos atormentándolo, y sin saber cómo actuar, si con firmeza o compasión.
Miró el picaporte por un minuto, y tomó una última bocanada de aire, tan profunda como pudo, antes de entrar. Cuando por fin abrió la puerta, no esperaba verlo como lo vio: tirado en una cama, como si durmiera profundamente, con la diferencia de que tenía la ayuda de un maldito aparato para poder respirar. Tenía algunos cables conectados al cuerpo, y un fino y largo tubo de plástico que lo alimentaba. Estaba espantado, no podía entender cómo había llegado a verse en esa situación, ni a él ni a su hermano. Qué tanto mal podría alguien haberle hecho para que termine así, ahí, de esa forma…
Eran contadas las veces que vio alguien en un hospital, pero de mucho más chico. Ahora era todo un adulto, se suponía que podía enfrentar esa situación con total firmeza, madurez… pero no, porque ése que estaba ahí, sin habla, como muerto, era su hermano. Era, prácticamente, como si el que estaba inmóvil fuese él. De a poco, sin presionarse, se acercó hacia la camilla, con el pulso nervioso y sus manos intranquilas. Con una de ellas refregó su rostro, en un intento de contenerse y no llorar. Stéfano tenía morado el ojo y un lado del labio roto, como si se hubiera peleado o, mejor dicho, como si le hubieran pegado. Lo miraba con alguna cuota de ternura mezclada con compasión y dolor, mientras en su interior, en su mente, los recuerdos se removían cual flashes veloces… La primera vez que lo cargó en brazos; sus primeros pasos; los paseos en bicicleta por el parque; los veranos en la piscina, los carnavales empapados; llevarlo de la mano al jardín junto a papá y mamá, mientras él iba aún al primario, luego encontrarlo en los recreos; el viaje a Disney; las guerras de almohadas, competencias en los vídeos juegos, las patadas, las risas; aquella vez que se pintaron la ropa y el castigo de papá por manchar los pisos y la tapicería de la sala, mientras mamá reía a la par; los cumpleaños; sus miradas y la complicidad silenciosa; las charlas; su compañía mientras atravesaba uno de los momentos más difíciles; su sonrisa; su alegría contagiosa en los despertares de mal humor; los abrazos; la fraternidad… Una lágrima recorrió su rostro y la borró con el revés de su mano, mientras en su interior dejaba la estela de una herida que se hizo y se hacía más profunda. Se preguntaba dónde quedó todo ese amor, toda esa calidez… En qué se equivocó. Cuándo dio el mal paso… Su mano se detuvo antes de siquiera acariciar el pelo de Stéfano. La cobardía le ganó la pulseada: en el momento que Stéfano despierte, las cosas seguirían iguales, nada cambiaría.
Pablo salió de la habitación, y se encontró con Victorio y Rocío en ese pasillo. Ella lo miró apenas y entró. Victorio, en cambio, lo abrazó. Había notado en su mirada que verlo le dolía.
Victorio- Tenés mi hombro si necesitás descargarte, o me podés pegar.
Pablo- (separándose algo quebrado, palmeando su hombro) No, gracias, Vico.
Victorio- ¿Qué te molesta?
Pablo- Que es un pendejo… Porque yo hoy podría estar llorando un cuerpo sin vida, todo porque es un rebelde que no tiene cabeza para pensar, que se piensa que se puede llevar el mundo por delante como si fuera gigante… ¿Por qué? ¿No lo tuvo todo? Todo le dieron mis viejos, todo le di yo… Me rompí el lomo, dejé mi vida en esa compañía para que a él no le falte nada nunca. ¿Y hace esto? No valora nada. Me cansé de entenderlo, Vico… Te juro que… que no puedo más.
Victorio- Pero tranquilízate, Pablo.
Pablo- Vico, pero… ¿sabés qué me jode? Que mañana, pasado se va a despertar, y me va a odiar como hizo hasta ahora… Él no sabe todo lo que me a mí se me pasó por la cabeza cuando me llamó Ávalos al celular y me dijo que estaba en coma. Me fui corriendo a su cuarto porque no creía lo que me decía. No le creía que éste que estaba acá, era Stéfano… Y cuando entré y vi todo vacío… yo te juro, Vico, te juro que pensé que me moría, porque se me iba… Pensé que no iba a llegar a verlo, que… que me iban a llamar por el camino para decirme que ya está, que se murió… Y cuando llegué acá, no quise llorar, y me la aguanté, pero hasta que no hablé con el doctor, sentía que toda mi vida se terminaba con él, porque eso es lo que él no sabe… Que si le pasaba algo, yo me moría atrás.
Victorio- Yo lo sé, porque es lo mismo que me pasaría a mí, si a vos te pasa algo… Pero tenés la oportunidad de decírselo.
Pablo- (sonrió insulso) Como si le importara, Vico… Mirá lo que hizo. Mirá… No le importó su vida, ¿le va a importar la mía, lo que a mí me pase? No…
Victorio- Nosotros también tuvimos su edad, ¿no?
Pablo- Sí, pero no se compara… Salíamos y tomábamos… poco, pero tomábamos… y nunca llegamos a esto. ¿Cómo se entiende? ¿Quién me lo explica? ¿Hace falta tomarse todo lo que uno encuentra para pasarla bien? Casi se muere por tomarse la vida… Vaya a saber uno todo lo que mezcló… No, no lo entiendo.
Victorio- Yo tampoco, pero vamos a ir viendo de a poco cómo resolvemos esto… Y no va a quedar otra que hablarlo con Stéfano cuando esté bien… Porque hay que estar agradecidos de eso, de que está bien… (palmeó su hombro y lo abrazó)
Rocío salió de la habitación en la que se encontraba Stéfano un rato después. Lo había visto con tristeza, lamentándose realmente de la situación por la que estaba atravesando. Tal vez sentía algo de culpa y responsabilidad, porque ella debía velar por su bienestar, pero… ¿Acaso el hermano lo hizo todo? No, claro que no. No tenía por qué culparse. Sólo acompañar a Stéfano para que se recupere pronto… y seguir ganando su confianza, por supuesto.
Victorio estaba sentado, en la sala de espera. Apenas cruzaron miradas, cuando Rocío se topó con quien no esperaba (ni quería) mientras caminaba por el pasillo rumbo al baño.
-¡Rocío!
Rocío- (seria) ¿Qué hacés vos acá?
-(asombrada) Ah, bueno… Qué bueno verte.
Rocío- Ajá, ¿qué querés?
-(sonriendo) No me esperabas, ¿no? (Rocío se rascó la nuca, molesta, y golpeaba el pie contra el suelo) Veo… ¿Cómo está Stéfano?
Rocío- (intentado calmarse y esconder su disgusto) Está bien, creo que lo peor ya pasó.
-Ah, ¿y Pablo?
Rocío- Pablo… Pa-blo… entró. Está con Stéfano en la habitación. No sé cuánto va a tardar. Permiso.
Rocío pasó por su lado, en dirección al baño, volteando a verla tras unos pasos.
-Hola, Vico.
Victorio- Pauline, (poniéndose de pie para saludarla) ¿cómo estás?
Pauline- Yo bien, ¿vos?
Victorio- Bien, qué se yo. Más tranquilo ahora.
Pauline- Sí, me dijo Rocío que ya estaba mejor.
Victorio- Sí, salió de coma y… y bueno, todo el tema ya está, pero estamos a la espera de que reaccione. No sé cuánto puede tardar…
Pauline- Bueno, hay que ser positivos, ¿no? (Victorio asintió) ¿Hace mucho estás?
Victorio- Un par de horas, nada más.
Pauline- Yo hubiese querido estar acá antes, pero… mi hermana agarró mi celular por error, y ni vio el mensaje de Pablo hasta recién… Me llamó y salí.
Victorio- Sí, no hay problema igual. Temprano era lo mismo, nadie podía pasar.
Pauline- No, pero era el momento más crítico… Cómo me hubiese gustado estar, te juro.
Victorio- Sí, te creo, pero lo importante es que estás ahora. Pablo necesita toda la contención… Se hace el duro, pero… lo quebró feo.
Pauline- Ay, mi amor, pobrecito… ¿Hace mucho entró?
Victorio- Más o menos, hace un ratito… Pero salió re golpeado. La cara… era otro, te juro, no lo reconocía. Salió perdido completamente.
Pauline- ¿Có- p-… pero… ¿No está adentro?
Victorio- ¿Pablo? No, recién salió Rocío de ahí… Pablo no duró mucho rato.
Pauline- Ah, (mirando a un lado y luego hacia el pasillo por el que se fue Rocío) pensé que… Nada, olvidate.
Victorio- (Sonrió) Ahora bajó a la cafetería a tomarse algo y… a llamar a la casa para avisarles. No la dejó venir a Aidé… Qué raro que no se cruzaron en el camino, ¿no?
Pauline- Sí… Sí, raro, pero…¿viste que hay dos ascensores?
Victorio- Ah, claro… Habrá sido por eso.
Pauline- (Asintió) Bueno, voy a bajar a verlo, y después entro a ver a Stéfano.
Victorio- Dale, yo me quedo (sentándose).
Pauline- ¿Te quedás? ¿Querés que te traiga algo cuando suba?
Victorio- No, no... Cuando ustedes vuelvan, yo bajo. Y cualquier cosa les aviso. Bajá tranquila.
Pablo estaba sentado justo al lado del ventanal que daba la vista al jardín del hospital, con niños corriendo. Su vista estaba perdida en ellos, que no se dio cuenta de la entrada de Pauline al bar hasta que ella se acercó y posó una mano sobre su hombro. Él volteó el rostro y se puso de pie de inmediato para abrazarla con fuerza. Ella acariciaba su espalda y hundía la mano en su pelo, mientras Pablo se refugiaba en su hombro.
Pauline- Tranquilo, bebé. Ya estoy acá.
Pablo- Gracias por venir, de verdad te necesitaba.
Se separaron y se sentaron, ella en la silla contigua a él, sin soltar su mano y acariciándole el rostro cálida y tiernamente.
Pauline- ¿Te dijeron qué tomó o una explicación?
Pablo- Sí, sí… Mezcló bebidas fuertes, y… se zarpó, pero… (llevando la mano libre a su frente) no sé, todavía no digerí todo lo que pasó, fue… de repente.
Pauline- ¿Comiste algo? (mirando la taza de café, aún llena) Nada…
Pablo- No, sí… Antes de que me llame el médico había terminado de desayunar. Se me revolvió el estómago, te juro.
Rocío había bajado a buscar a Pablo, por alguna razón sentía que necesitaba de alguien y al no ver a Pauline en la sala de espera, supuso que había entrado a ver a Stéfano. Lo que no previó, era la escena que sus ojos iban a presenciar…
Cuando puso un pie en el bar, encontró rápidamente con la mirada, a Pablo y, desgraciadamente, a Pauline sujetando su mano y peinándole el pelo con la mano. Él estaba de espaldas a la puerta de entrada; Pauline no, y mientras lo escuchaba, sus ojos encontraron la mirada de Rocío observándolos, quien se percató de inmediato de aquello y retrocedió para esconderse, exhalando profundamente. Pensando poner fin a ese acercamiento, decidió entrar para interrumpir.
Pablo- Aunque no me lo permita, yo quiero estar con él… (Mirando el jardín) Quiero estar ahí para él.
Pauline- Te entiendo… Y yo estoy acá para vos. (Pablo la miró) Ahora más que nunca…
Rocío había dado apenas unos pasos dentro, cuando un baldazo de agua fría, la congeló de raíz: Pauline colocó su mano en la nuca de Pablo y lo atrajo a ella para unir sus labios en un beso suave y tierno, soltando su mano al final, para tomar su mejilla, mientras Pablo la sujetaba por la cintura con una de sus manos. Pero la astilla final, llegó cuando Pauline abrió sus ojos para mirarla, y luego volver a perderse en la dulzura de su acompañante…
{...}
Bueno, no me peguen...
ResponderEliminarEl próximo capi van a tener algo Pablochi : ) Creo que ese corazón, empieza a latir ; )
Sean felices...
Ay :'( Pablo :'( lo que sufri con el :'( amo la amistad, o mas bien, hermandad de Pablo y Vico ♥ y ya sabes que pienso del resto : ) ♥ jajajaja
ResponderEliminarAdri me mataste!!!pobre pablo con lo de stefano !!! y bueno con respecto al final simplemente voy a decir q me cayo de una patada!!!...como q ya estuvo bueno quiero pablochi!!!....porfisss
ResponderEliminarhi! pobre pabli :( qe pendejo el hermano ¬¬
ResponderEliminarme encanta pauline :D la otra es una forra
te iqeo yo ;)
HORRIBLEMENTE CRUEL ES ESTE CAPI!!! OSEA IGUAL ES TIERNO QUE PABLO TENGA ALGUIEN QUE LO APOYE AHORA PERO ESA GATA? AAAAARG PARA QUE SI TIENES A ROCHI? PARA QUE ADRIANA? U.U ME ROMPES EL CORAZON PORQUE NO SUBES NUNCA Y CUANDO SUBES SUBES ESTA CAGA! AAAAAARG.. DECIR QUE LA PARTE VIMERY ME ENCANTO :) ES QUE ME ENCANTA ESA PAREJA! DECIR QUE AME QUE VICO APOYARA TANTO A PABLO Y LA VERDAD ME EMOCIONANTE LEER LA PARTE DONDE PABLO RECUERDA LOS BUENOS MOMENTOS Y COMO VIVEN AHORA... YO TENGO DOS HERMANOS Y NO PODRIA LLEVARME MAL CON ELLOS.. ONDA MI HERMANA ES MI CONFIDENTE EN TODAS MIS COSAS Y LOCURAS Y EL TIEMPO QUE PELEE MUCHO CON MI HERMANO SUFRI TANTO QUE GRACIAS A DIOS MADURE Y YA NO PASA :) Y NADA SE LO QUE ES VER A ALGUIEN QUE UNO QUIERE CONECTADA A MAQUINAS Y DUELE MUCHO ASÍ QUE ENTIENDO A PABLO.. Y NADA ADRI NO ME HAGAS SUFRIR CON ESTO.. OSEA SEMANAS SIN HABLAR, Y AHORA ESTO? PORQUE PORQUE? TE VOY ACUSAR CON PABLO U.U atte tu peor enemiga y amiga cata pe =)
ResponderEliminarha buen regalito pablochi nos diste no? no claro #FelizDiaPablochi te voy a pegar adri de verdad estas advertida jum ....me fui no me gusto para nada el capi "te odio pauline" uihsss
ResponderEliminartristisimo este cap :'( no lo tendria q haber leido hoy q estoy bajon encima pero bueno, igual gracias por postear nove y tengo una duda tal vez sea un poco tonta pero es q a mi todabia no me quedo claro q pretende hacer Rochi osea se q quiere vengarse pero no se de q manera xq a veces insinua cosas q me deja pensando sera q quiere poner a Stefano mas en contra de Pablo para q asi este sufra? pero despues tiene gestos q me hacen pensar q ella no quiere q se lleven asi entonces no se y esta claro q de parte de ella si siente cosas por Pablo y parece q se preocupa por Stefano entocnes no se cual es la venganza q se propone hacer(?
ResponderEliminaren cuanto a lo ultimo uyy me dolio mucho ese beso pero entiendo q es una nove y tiene q haber drama pero estamos en el cap 32 y no hay indicios de q Pablo sienta algo por Rochi :( eso me desespera jaja pero bueno escribis genial y confio en vos
espero anciosa el siguiente cap ojala q sea prontito
besoos
noooo.... Me encantooo.... Pobre poliii, este Stefano q me lo hace sentir culpable... =P Que hace ese gato cn el... Pobre Pablo lo unico q espero es q no lo haga sufrir... Estoy esperando q Rochi la mate =P ... Ya quiero ver el prox cap cn ese poquito de Pablochi!! =D Xfa no tardes tanto en subirlos! Suertt!
ResponderEliminarMe pario el alma , leer eso asi tan como no se, me imagine la situacion y se me hace tan horrible, pobre Pablo, y pobre Rocio tambien que tuvo que ver semejante escena. Igual en mi humilde y agresivo opinion PARA QUE CORNO ESTA ROCHI AHIIIII?! `ROCHI SIEMPRE ESTA AHI FIRME PARA EL , Y EL AHI CON LA OTRA TARADA AAAAAAAAH HORRIBLE!, ok tenia que descargarme solo eso , veo que Pablo comienza a aflojar y tu comentario ahi me da algo de esperanzas, espero que no nos hagas esperar mas. Escritora de oro no hace falta decirlo , genia Adri aunque me hagas sufrir.
ResponderEliminarBesos!
Priscila
4 simples palabras:
ResponderEliminarTENGO GANAS DE MATARTE :D
ohhh no pauline no dios ajjaja. quiero algo pablochi :D
ResponderEliminarCuando el proximo capitulo porque ya quiero algo PABLOCHI -.-
ResponderEliminarHermoso capitulo : ) ♥
ResponderEliminarme gustaría saber que le vio pablo a pauline, si al principio no mostraba interés por ella, a este cuento la falta un pedazo (8)jajaj muy triste el cap, una que otras lagrimas rodaron, pero bueno. esperaremos con ansias..buen dia
ResponderEliminar