octubre 31, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 34

Era ya mediodía. Victorio llegó al hospital luego de darse una vuelta por la empresa, para relevar ciertas actividades y revisar actualizaciones de casos.  En la sala de espera, Pablo caminaba de un lado a otro y no tenía una buena cara.
Victorio- ¿Qué pasó que tenés esa cara?
Pablo- (con la respiración agitada) Lo están operando.
Victorio- (apoyando la mano en su hombro) ¿Pero por qué?
Pablo- No sé, se complicó de repente. Algo falló, no sé. Hace como cuatro horas que están ahí adentro…
Victorio- Pero ¿de qué lo están operando?
Pablo- Algo en el hígado que se complico con otra cosa, no sé.
Rocío- (acercándose desde la recepción) Perdón… Hola Victorio. Pablo, recién lo sacaron del quirófano.
Pablo- ¿Y cómo está?
Rocío- Ehh, parece que
Dr.- Pablo… (acercándose) Stéfano está bien… Vamos a esperar a que responda y… Pero por el momento, todo parece estar bajo control.
Pablo- (asintiendo angustiado aún) Gracias, doctor. De verdad.
Dr.- En un momento habilitamos la sala para que entren. Permiso (alejándose)
Pablo- (sentándose, tomando la cabeza entre sus manos) ¿Cuánto tiempo voy a tener que estar acá? Por favor.
Rocío- No debería tomarlo como una carga. (Pablo la miró y bajó la cabeza negando)
Victorio- ¿Por qué no te callas un poco? (sentándose al lado de Pablo) Macho, escuchame… ya nos vamos a ir… y Stéfano se va a ir con nosotros. Todo esto va a quedar como un mal trago. Ya salió, ya está.
Pablo- Vico, ayer casi lo pierdo y hoy de nuevo. ¿Todo el tiempo, todos los días le tiene que pasar algo?
Victorio- Pablo no es decisión de nadie esto, pasa y bueno, ¿qué le vas a hacer? Tenés que aguantar hermano.
Pablo- Ya aguanté mucho… (mirándolo) No tengo ganas de bancar más.
Pablo escondió la cabeza entre sus brazos una vez más para refugiar sus ganas de llorar. Victorio solo atinó a palmear su espalda y masajear su hombro con fuerza.
Rocío había contemplado toda la escena sin disimulo y con cierta compasión. Las cosas no le terminaban de cerrar, pero no era el lugar para preguntar. Desvió la mirada y se fue por el pasillo hasta el ascensor donde entró para bajar. Necesitaba alejarse, demasiada compasión le había tenido, demasiado consuelo quería brindar. Tenía que respirar y enfocarse en su meta. Aunque la curiosidad la mataba, tal vez lo mejor era no saber, tal vez enterarse lo complicaría todo, aún más. La historia de ellos no tenía por qué interesarle, tenía que mantenerse al margen, evitando por sobre todo, cualquier tipo de sentimiento con cualquiera de los dos hermanos y…

octubre 30, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 33

En la sala de espera, Victorio y Rocío estaban sentados uno alejado del otro. No había nadie más allí.
Rocío- Qué loco todo esto, ¿no?
Victorio- (mirándola) ¿Qué cosa?
Rocío- Esto de estar acá… Quién iba a pensar que siendo tan chiquito, Stéfano iba a estar en un hospital.
Victorio- Ah… (Mirando al piso) Sí, él se la buscó.
Rocío- No seas tan insensible… Se lo buscó, pero… no esperaba terminar así.
Victorio- Seguro no, pero sabía que Pablo no lo dejaba salir, justamente temiendo esto.
Rocío- Bueno, igual… convengamos que Pablo como hermano deja mucho que desear, ¿no?
Victorio- (levantando la cabeza inmediatamente para mirarla) ¿Qué querés decir?
Rocío- Eso… él no lo cuidó.
Victorio- Para eso estás vos.
Rocío- No tendría que existir una niñera. Tiene 15 años.
Victorio- Pero existe, y ya ves por qué… Aunque era lo mismo si no estabas. No servís ni para cuidarlo.
Rocío- Primero, no puedo estarle encima. Es ahogarlo… Y segundo, él no sería así si Pablo hiciera uso de su rol como hermano. Y no lo hace.
Victorio- (asintiendo) Mirá, Rocío... No sé quién te dio el derecho de decir tantas boludeces juntas, pero quiero dejarte una cosa en claro… Vos no sabés nada. No sabés la historia detrás de esto, no sabés todo lo que pasó Pablo, ni lo que pasó Stéfano… No tenés idea. Así que ahorrate los comentarios estúpidos.
Rocío- No me faltes el respeto.
Victorio- No lo faltes vos tampoco. Estás hablando sin conocimiento de causa… y yo no lo voy a permitir.
Rocío- Contame, entonces. ¿Cómo fueron las cosas? Porque no creo que Stéfano sea cien por ciento responsable de todo, ¿no?
Victorio- (sonriendo irónico) No, no lo es… Pero yo tampoco soy el indicado para contarte nada.  No tengo derecho a hacerlo, ni vos de opinar.
Victorio bajó la mirada inmediatamente, le había hablado con cierta frialdad y molestia. Rocío quedó mirándolo, algo confundida por lo que le había dicho.

octubre 16, 2011

Próximo Capítulo.

¡¡Hola, holaaa!!
Chicas, sé que me odian... Pero son estos meses del año en los que su odio no me importa :O No, mentira... Sí, pero prefiero que no me odien mis profes y mis respectivos padres(?.
Del capi 33, me faltan un par de párrafos, y lo termino, pero me apremia el tiempo con un par de lecturas y preparación de parciales que no permiten a mi imaginación volar.

Mis disculpas no sirven de mucho, pero es la vida... En cuanto tenga un tiempo subo... 
Sinceramente, un techo con un sinfín de cosas me están cayendo sobre la cabeza :| jajajaja. (¡Qué exagerada soy!... bueno, no tanto)

Un beso enorme... ¡Ah! Agasajen a su mamás cada día, no sólo hoy. Recuerden que todos los días, es ella quien escucha sus quejas, cocina sus comidas, pone el lavarropas (algunas lavan a mano), y demás... Pero SIEMPRE tiene una sonrisa para regalar en cualquier momento del día... y si  tuvo uno malo, denle un abrazo... Van a ver qué bien que le hace, a ella y a ustedes. 

Mi mamá dejó su vida de lado cuando yo llegué al mundo... Y si bien hay días que me levanto cruzada, siempre estoy pensando en ella. Tenga tiempo o no, tenemos nuestro rato de charlas. El mal humor se rompe con una sonrisa... y el contar chistes malos, lo heredé de ella (es que son geniales, ¡por Dios!). La risa rompe el hielo ☺
Nos escuchamos, gritamos, reímos a carcajadas, cantamos, nos aconsejamos (sí, yo le doy consejos (H)). Yo la respeto, la comprendo... La amo. A mi mamá, le debo todo. Partiendo de base, le debo la vida y el amor.

Pasado el momento cursi, deje su mensaje (con puteada si lo desea) después de la señal: piiiiiiiiiii...

octubre 11, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 32

El sol irrumpió en la habitación, abriéndose paso entre las cortinas, encontrando que el brazo de Victorio rodeaba el cuerpo de María, quien descansaba sobre su pecho, en la misma posición en que se habían dormido la noche anterior. Refregándose los ojos, Victorio buscó el reloj, que daba las 8 de la mañana, sobre su mesita de luz, bostezó y quiso acomodarse para seguir durmiendo, pero sus movimientos algo perceptibles, despertaron a María.
Victorio- No quería despertarte…
María- (sonriéndole) Buen día
Victorio- (acariciándole el rostro) Hola (inclinó su cabeza para alcanzar sus labios) ¿Dormiste bien?
María- Muy bien…
Victorio- Es lindo despertar y que no recibas una llamada de emergencia en tu celu, para que después salgas corriendo sin explicarme.
María- (sonriendo, estirándose para besarlo) Es lindo, es verdad… ¿Qué hora es?
Victorio- Muy temprano… Dormí un ratito más, ¿querés?
María- Solo si vos dormís…
Victorio le sonrió y la rodeó con sus brazos para mantenerla fuerte contra su cuerpo, besó su frente, y se disponía a dormir cuando su celular sonó.
María- ¡Ay, no! Pero no es el mío…
Victorio- No, es el mío. (Tomándolo de su mesita de luz) Qué raro, a ver… ¿Pablo? (Sentándose de repente) Tranquilo, ¿qué te pasa? (…) ¿¡Qué!? (…) Pero… ¿¡cómo, qué pasó!? (…) Escuchame… Escuchame, Pablo. ¿Dónde estás? ¿Estás en el hospital, ahora? ¿Con quién estás? (…) Bueno, tranquilo. Tranquilo, hermano… Ya salgo para allá. Voy a tratar de llegar lo más rápido que pueda. (Cortó y exhaló para refregarse la cara con ambas manos)
María- ¿Qué pasó? ¿Por qué tenés esa cara?
Victorio- No, no sé con exactitud qué pasó, pero… me tengo que ir. Perdoname, no pensé que
María- No, mi amor, está bien. ¿Querés que te acompañe?
Victorio- No, no, está bien… (Levantándose, cambiándose la ropa) No sé qué voy a poder hacer, pero si necesito algo te llamo, ¿sí?
María- (poniéndose de pie) ¿Te preparo algo rápido mientras te cambias?
Victorio- No, no… me tomo un café allá, no quiero tardar tanto. ¿Vas a estar bien?
María- Sí, sí, no te preocupes. (Caminaron hasta la puerta del departamento)
Victorio- Quedate acá, si querés, ¿sí?
María- Sí, dale. Me quedo. Pero no dejes de llamarme, ¿sí? (Victorio asintió)
Tomó su rostro entre sus manos, y tras dibujar un ‘te quiero’ entre sus labios, salió del departamento habiendo tomado las llaves de su auto antes.
No era la mañana que María imaginaba, pero al menos, Victorio no se había ido dejándola con la incertidumbre de si iban a volver a verse. 

octubre 02, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 31

Llegaron al edificio ambos empapados, aunque ella más. Abrió la puerta sin que se le despegue ni se separe de él. Cerró la puerta, y quitó los brazos de quien lo sujetaba con firmeza y se apresuró a entrar a su cuarto y volver con una toalla en sus manos para envolverla en ella.
María- (sonriéndole amable, sin quitar la mirada de sus ojos celestes) Gracias.
Él le sonrió y procedió a encender el hogar para que su departamento vaya tomando calor. Se enderezó y volteó, encontrándose a María a la par.
María- De verdad, gracias, Vico.
Victorio- (frotándole los brazos para darle calor) No me tenés que agradecer.
María- Sí, y te tengo que pedir perdón porque
Victorio- (callándola con un dedo sobre sus labios y negó) ¿Te querés dar una ducha? Para que te pase el frío más rápido y así no te enfermas.
María- (asintiendo) ¿Y vos? (Victorio enarcó una ceja) No, no me malinterpretes… Vos también te vas a enfermar…
Victorio- (sonriendo) Yo estoy un poco más seco, con el calor de la estufa voy a estar bien… (María asintió y se dirigió al baño) Igual… (ella volteó) no va a faltar oportunidad.
María- (boquiabierta) ¿Para qué? (Victorio bajó la cabeza sonriente, y la miró. Ella sonrió mordiéndose el labio inferior) Sos un tarado.