María- (levantando las cejas, mirando a Rocío) ¿Iturralde?
Pablo- Sí ¿Trabajó con usted?
María, permanecía en silencio, sin saber que responder. Ser o no ser, aquella famosa frase de Shakespeare se le cruzó por la cabeza ¿Qué debía responder? ¿Ayudar a una amiga a cometer un error? ¿Cortar la comunicación, tras negar conocerla, y así ganarse el rencor de su mejor amiga? Las dudas no desaparecieron, pero sí hubo una respuesta tras mirar a Rocío, apoyada sobre sus codos sobre la cama, de rodillas, pidiéndole, suplicándole con la mirada; gesticulando con sus labios, miles de ‘por favor’…
Pablo- ¿Hola?
María- Sí, disculpe… Estaba con unas cosas acá, pero… ¿Qué me decía?
-
La mañana siguiente, halló a Pablo en su habitación, con los rayos del sol abriéndose paso entre los estrechos espacios que las cortinas habían dejado. Abrió los ojos lentamente, se estiró a mirar su reloj sobre la mesita de luz, y se refregó los ojos, para levantarse. Tras completar su rutina, bajó rumbo a la cocina, encontrándose allí con Francisco como cada mañana.
Pablo- (sentándose en el banco) Buen día
Francisco- Buen día, joven… ¿Cómo está esta mañana?
Pablo- (abriendo el diario en la sección finanzas) Igual que ayer, gracias… ¿Vos?
Francisco- Perfectamente
Pablo- (mirándolo extrañado) ¿A qué se debe tanta perfección? Digo, si se puede saber
Francisco- (mirándolo sonriendo, y bajando la mirada) Por supuesto, señor. No es nada especial, simplemente que no tengo razones para estar mal… Tengo techo, trabajo de lo que más me gusta, un buen patrón (Pablo sonrió), un sol otoñal maravilloso, y lo más importante, tengo la salud para vivir la vida
Pablo- Son buenas razones…
Francisco- (mirándolo) ¿Acaso usted no tiene las mismas?
Pablo- Excepto por el patrón, sí...
Francisco- Usted es su propio jefe… Debería estar tan bien como yo
Pablo- (con una débil sonrisa hacia un lado) Somos dos personas distintas…
Francisco- No hay mucho de diferente… ¿Vuelve a almorzar hoy?
Pablo- Vuelvo… Vengo con Victorio
Francisco- El Señor Victorio? Ese joven es de buen comer
Pablo- La verdad que sí… Últimamente, anda comiendo demasiado (bebiendo el café)
Francisco- ¿De verdad? (Pablo asintió mientras aún bebía) ¿Usted cree que, mejor, le preparo algo livianito?
Pablo- (levantando las cejas, terminando de tragar el café) No… No, digo pavadas, no me hagas caso.
Francisco- Entonces, le voy a cocinar uno de sus platos favoritos, ¿le parece?
Pablo- Me parece (mirando su reloj pulsera)
Francisco- ¿Y para usted?
Pablo- ¿Para mi qué?
Francisco- ¿Qué desea para el almuerzo?
Pablo- Me da lo mismo. Si te es más práctico, prepará lo mismo que vas a hacer para Victorio
Stéfano- (entrando) Buen día
Pablo- (mirándolo, por lo bajo) Buen día
Francisco- ¡Buenos días, joven! ¿Qué va a querer para desayunar?
Stéfano- (sentándose en el lateral seguido a Pablo) Hoy está lindo como para una chocolatada y galletitas
Francisco- ¡Muy bien! Acá lo tiene (apoyó sobre la mesa un vaso de chocolatada y un plato con galletitas) (Pablo y Stéfano lo miraron sorprendidos) Un buen chef sabe siempre los deseos de sus amos
Stéfano- ¿Amos? Ni que fueras perro, Francisco… Vos sos de la familia, ¿o no? (silencio, aún sin mirarlo) A vos te hablo, eh.
Francisco- Ah, perdón, pensé que le hablaba a su (Stéfano lo fulminó con la mirada)… al señor Pablo
Stéfano- A él le hablo
Pablo- (lo miró algo aturdido) Disculpame, emmh… Es verdad, Francisco, más de una vez, te dije que no me tenías que poner rótulos… señor, joven, y todo eso
Francisco- Lo se, señor, y se los agradezco a ambos, pero prefiero mantener esta relación… Ahora, si me disculpan, este viejo tiene que hacer la lista para los mandados
Pablo- Adelante, yo me voy para la empresa (tomando el último sorbo, mientras se ponía de pie)
Stéfano- Hoy vuelvo al mediodía, Francisco
Francisco-(uniendo sus palmas) ¡Pero, qué maravilla! Los tres juntos, como en los viejos tiempos. Entonces, tengo que chequear todo el doble (se volteó a revisar la alacena)
Stéfano- ¿Qué tres?
Pablo- (yendo hacia el pasillo que conectaba la cocina con la sala) Viene Victorio hoy… (Salió)
Stéfano- ¿Y el tercero?
Francisco- ¿Cómo? ¿Quién más puede ser?... Pablo
Stéfano- Ah, pensé que era alguien interesante, pero bueno… Me voy yendo, se me hace tarde, y hoy es viernes, ¡hay que descontrolar!
Francisco- No se descontrole mucho, que el lunes debe volver
Stéfano- Pero, ¡qué ortiva, Frans! ¡Me pinchas el globo mal, che! ¿Sabés lo que es terminar esta semana? Fue… de-mo-le-dora
Francisco- ¿Mucho trabajo?
Stéfano- ¡Muchísimo! Fue demasiado para mí… ¿Sabés como me duele la mano de todo lo que tuve que tipear? ¡No tiene nombre! Terrible, terrible…
Francisco- (riendo) ¿Sus amigos vienen hoy?
Stéfano- A la tarde, capaz. Todavía les queda ganas de ser humillados… Allá ellos. Bueno, me las tomo, Frans. Te veo en un rato (salió)
Habían pasado pocos minutos de las 10 AM, cuando sonó el timbre. Teresa se acercó casi corriendo, secándose las manos en el uniforme.
Teresa- (abriendo) Hola, ¿qué tal? Gracias, pero no necesitamos nada, eh (cerró la puerta, antes que puedan responderle) (Una vez más sonó el timbre, y abrió) Mire, señorita, le acabo de decir que no necesitamos nada
- Pero es que no vendo nada
Teresa- Ah, ¿y entonces?
- Tengo una entrevista
Teresa- ¿Y por qué no me lo dijo antes?
- Porque
Teresa- Pase, venga, pase (La joven entró) (cerrando la puerta) Siéntese, póngase cómoda, que voy a avisar que ya llegó.
- Gracias, muy amable
Teresa se adentró en un pasillo, y desapareció de la vista de aquella joven, quien miraba a su alrededor, arriba, hacia los lados. Cada rincón era observado con cautela, la arquitectura y cada detalle decorativo, cuando la voz de Teresa invitándola a pasar por el despacho, la sacó de sus pensamientos.
-
Al mediodía, Stéfano llegó del colegio, agotado y con mala cara, arrojó la mochila sobre el sillón y subió los primeros escalones cuando la voz de Aidé llamó su atención
Aidé- Stéfano
Stéfano- ¿Se?
Aidé- Hay alguien que tenés que conocer… (La joven salió del despacho, con una sonrisa amable, y se paró al lado) Ella es Rocío
Stéfano- Ajá, ¿y?
Aidé- Y es la que va a estar a cargo tuyo
Stéfano- ¿Otra más? ¿Y vos cuánto vas a durar?
Aidé- ¡¡Stéfano!!
Rocío- No se preocupe, déjelo (A Stéfano) Eso depende de vos, no de mí
Stéfano- Claro, sí… Bueno… Ayer te necesitaba, hoy no, así que nos vemos el lunes (subió velozmente las escaleras)
Aidé- ¡STÉFANO!
Rocío- Está bien, tranquila
Aidé- No, tranquila, no. Señorita, usted no debe permitir esa indisciplina y esa falta de respeto
Rocío- No, por supuesto. Pero eso es algo que no se corrige de un momento a otro. Lo primero que necesito, es dialogar con él, y para eso (acercándose al sillón) Necesito algo más… (tomando la mochila entre sus manos, mirando a Aidé) Necesito un tema de conversación, y ver si es verdad que no me necesita hasta el lunes
Aidé la miró pensativa, pero sonrió posteriormente, no solo convencida con el discurso de Rocío, si no también satisfecha por la decisión que tomó al contratar a aquella joven, en cuyos ojos color miel se podía vislumbrar algún deseo oculto, que quizá, tarde descubra…
Teresa apareció desde la entrada a la cocina
Aidé- Teresa (ésta se acercó) Hágame el favor de llevarla a la que será su habitación, y luego muéstrele la mansión. Rocío, tiene el chófer a su disposición para ir a buscar sus pertenencias.
Rocío- Bueno, muchas gracias.
Aidé- Por favor, siéntase como en su casa, yo tengo que ordenar unos papeles en el despacho, pero por cualquier inquietud, puede interrumpirme, y ni bien llegue el Sr. Martínez la voy a ir a buscar, para informarle los horarios y los movimientos de la casa, y seguramente, firmará el contrato ¿Bien?
Rocío- Ah, bueno, emmh sí, es-está bien, pensé que iba a tener un período de prueba, o algo por el estilo
Aidé- Las últimas empleadas no llegaron a cumplir las dos semanas de prueba, y una no alcanzó a empezar, prácticamente (Rocío levantó las cejas asombrada, y asintió boquiabierta) Espero que no huyas ahora, ¿no?
Rocío- No. No, no se preocupe. Voy a hacer todo lo posible por sacar algo bueno de esto
Aidé- (con una sonrisa) Lo imposible tiene que hacer…
Rocío- (asintiendo) Sí
Teresa- Emmh, señorita, acompáñeme por acá, por favor
Teresa, tras señalarle el pasillo que bordeaba el despacho, guió a Rocío, adentrándose por el mismo, para guiarla a su habitación, desapareciendo de la vista de Aidé.
Apenas segundos después, la puerta principal se abrió, provocando que Aidé voltee de inmediato, y vea a Pablo ingresar seguido por Victorio
Aidé- Buenas tardes (Pablo mostró una débil sonrisa hacia un lado, mientras que Victorio mostró una más amplia) Ambos jóvenes llenos de alegría y vida, juntos… como lo hicieron desde pequeños
Pablo- (colgando su saco y el de Victorio en el guardarropas) Ah, bueno, parece que hoy, a más de uno, le invadió la nostalgia
Aidé- ¿Ah sí? ¿A quién más?
Pablo- A Francisco… No se por qué, estaba igual hoy temprano
Aidé- Es que lo vemos tan grandes
Victorio- Pero ni que no nos viéramos juntos hace siglos.
Aidé- (sonrió) La ironía del Sr. D’Alessandro… Qué gusto verlo… ¿Cómo le va?
Victorio- (acercándose apresuradamente, tomándole la mano entre las suyas) El gusto… y el placer… son míos… Como siempre (besó su mano, mirándola a los ojos)
Aidé- (Entre risas jocosas) ¡Ay, pero qué payaso! (Victorio le sonrió, y la abrazó fuertemente) (entre los brazos de Victorio) Ahora, yo pregunto… Pablito, ¿no se te olvidó decirme nada hoy temprano?
Pablo- (levantando las cejas) ¿Hoy? (pensativo)… No, no que yo recuerde, solo que iba a venir… Ahhh
Aidé- Ahhh…
Pablo- Mil perdones, te juro que se me pasó
Aidé- No te disculpes, solo quería saber si estabas enterado.
Pablo- Sí, sí, perdón de nuevo. Vino… ¿Rocío? Rocío era, ¿no?
Aidé- Sí, ella, vino, está con
Victorio- (separándose de Aidé) Perdón, perdón… ¿Y quién es Rocío? Anduviste de picaflor por ahí, y no solo que me dejaste AFUERA, si no que encima, ¿no me contás nada?
Pablo- (mirándolo desentendido) ¿Cómo hacés para armarte películas tan rápido? Es una empleada nueva, nada más…
Victorio- ¿Nueva? Mirá que interesante…
Pablo- (mordiéndose el labio inferior, negando) Bueno, ¿y qué te pareció?
Aidé- A primera vista, me parece buena chica, y me agradó
Pablo- Ah, y bueno, ¿ya se lo dijiste? Digo, cuándo empieza…
Aidé- Le dije que hoy firmábamos el contrato, y empezaba, y no tuvo ninguna objeción. Te estaba esperando para que así pueda empezar. No quiero tomar ninguna determinación sin tu aprobación previa.
Pablo- (apoyándole las manos sobre los hombros) Aidé, vos armaste toda mi vida. Confío plenamente en vos.
Aidé- Así confiaste, y así te fue también… con todas las que pasaron y se fueron
Pablo- Ah, ¿fue tu culpa?... Por favor, Aidé.
Teresa- (reingresando a la sala) Ay, Señor Pablo, ya volvió… Sr. Victorio, ¿cómo le va?
Victorio- Muy bien, muchas gracias… ¿Usted?
Teresa- Bien, señor, gracias ¿Van a querer pasar a la mesa enseguida?
Pablo- En quince, ¿puede ser? Tenemos que cerrar unos asuntos
Teresa- Como desee, permiso (fue hacia la cocina)
Victorio- Pablo, voy… pasando, ¿dale?
Pablo- Sí, sí, pasá tranquilo (Victorio ingresó al despacho) (A Aidé) ¿Stéfano?
Aidé- Llegó hace un rato… Le presenté a esta chica, y lo tomó… como siempre
Pablo- O sea, que le da igual
Aidé- Exacto
Pablo- Era de esperarse, pero no se… Confiemos en esta chica… emmh (chasqueando los dedos)
Aidé- Rocío
Pablo- Rocío… Bueno, voy a arreglar eso (pasó hacia su despacho)
Aidé quedó pensativa, tratando de recordar qué iba a hacer previo a tantas interrupciones. Recordó entonces, que debía ordenar unos papeles, pero Pablo estaba en su despacho, y no le gustaba que lo interrumpan, y decidió ir en busca de Rocío para ponerla al tanto de ciertas cuestiones que habían reinado en el hogar. Tras llegar a su dormitorio, golpeó la puerta, y esperó a recibir alguna respuesta
Rocío- ¿Si? Adelante
Aidé- Permiso, señorita. Espero no haberla interrumpido
Rocío- No, para nada. Justo iba a buscarla para que decirle que voy a buscar mis cosas, así las acomodo.
Aidé- Ah, me parece bien ¿Ya salía?
Rocío- Justo ahora
Aidé- Bueno, entonces, la acompaño hasta la puerta, y le comento en el camino, los horarios de Stéfano, y alguna que otra restricción
Rocío- Ah, sí. Está bien.
Rocío salió, y caminaron lentamente por el pasillo. Caminaba mirando hacia un lado y otro, admirando algunos cuadros interesantes que colgaban en la pared. Aidé, por el contrario, mantenía la vista firme y en alto hacia el frente, rompiendo el silencio…
Aidé- El personal almuerza y cena en la cocina; el desayuno se sirve 6.30 AM media hora antes de que los señores bajen a consumir el mismo; (Rocío la miró alarmada, por el tono y el ritmo uniforme con el que hablaba); el horario de ingreso a la casa, si es que necesita salir por algún motivo, es como máximo a las 10 PM, SIN excepciones, SIN excusas. Su horario descanso, prácticamente, no existe, su deber es vigilar al joven Stéfano la mayor parte del tiempo, sin asfixiarlo. Su día libre dependerá de la regularidad y el caudal de los deberes que derive la institución, y a las actividades que puedan llegar a planificarse por el mismo. De lunes a viernes, el joven Stéfano acude a un colegio que queda a unas diez cuadras de aquí. El horario de ingreso es 8.00 AM. Se estima que 7.40 AM el joven no debe estar en la mansión. Los lunes y miércoles, el Señor Stéfano tiene Idioma Extranjero, Inglés, y en dos meses comienza Italiano. Una profesora viene a dictar la clase de 4 a 6 PM. Su deber será estar presente en ese horario, supervisando la disciplina del joven. Martes y jueves, tiene deporte extracurricular. Stéfano sale a la 1 PM y no vuelve a casa; almuerza en el lugar, con una vianda que le prepara nuestro cocinero, Francisco. El entrenamiento comienza a las 2 PM y finaliza a las 4 PM La tolerancia de horario de llegada es de 5.15 PM, no más. Pasado ese horario, su deber es informármelo de inmediato. Exceptuando esos dos días, los restantes, el Joven Stéfano cumple horario normal de clase, sale a la 1 PM y llega en un horario estimado de 1.30 PM. Horario de tolerancia 2 PM. No tiene autorización de salir a ningún lado sin previa consulta a usted. En el caso de que tenga dudas, me informa y evaluaré el pedido de permiso. La prioridad es el cumplimiento de tareas.
Fines de semana, dos puntos. Es todo un tema. El joven Stéfano bajo NINGUNA, (mirándola fijo) escuche bien, NINGUNA circunstancia, tiene permiso para salir los viernes o sábados por la noche. El objeto de este mínimo control, es hacer de él un joven responsable y
Rocío- Y supongo que Pablo lo sabe, ¿no?
Aidé- SEÑOR Pablo
Rocío- Sí, perdón.
Aidé- Y con respecto a su pregunta, señorita, (enalteciéndose con cada palabra) permítame informarle que fue Pablo quien las aprobó, confiando en mi capacidad para hacer de Stéfano un señor de bien.
Rocío- Ajá, sí… Y… disculpe que haga tantas preguntas, pero… Usted era la que antes hacía el trabajo que yo voy a hacer, ¿es así?
Aidé- Efectivamente
Rocío- ¿Por qué no lo hace más?
Aidé- Sangre joven para una sangre aún más joven. No se preocupe, de todas maneras, yo la voy a supervisar
Rocío- (asintiendo) Está bien, bueno… ¿Algo más?
Aidé- Sí, pero aguárdeme un segundo (regresó sobre sus pasos e ingresó al baño que se había en ese pasillo)
Rocío caminó unos pasos más, hasta entrar en la sala principal, dónde se topó con una persona que salía de espaldas del despacho de Pablo
Rocío- ¡Uy, perdón!
- (volteándose inmediatamente tras el impacto) No (la miró, y tras reaccionar, tomó su mano manteniéndola a la altura de su pecho) No, por favor, perdoname vos
Estaba frente a frente, salvando la distancia por la altura de él, quien la miraba encantado, fijamente a los ojos, mientras que ella, lo miraba algo extrañada, incómoda y con desconfianza.
Rocío- (intentando soltar su mano de las de él) Perdón
- (tomándole la mano más fuertemente) No, no… le repito, perdoname vos
Rocío- (aún más incómoda, soltándose tras varios forcejeos) Emmh, no. La culpa fue mía… ¿Vos sos Pablo?
{...}

Pido disculpas. Estuve sin computadora de escritorio, y sin word en la notebook. Todo joya (Y)
ResponderEliminarUn beso, y gracias por leer :)
Gustaaaaaaaaarme como siempree (:
ResponderEliminarPor qué hablás como indio? :| jajajajajaja
ResponderEliminarXfin volvisteeeee ya extrañaba mucha noveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee u.u
ResponderEliminarLeo cuando llegueeee
Besitos
me encanto el cap!
ResponderEliminarque extricto el horario...
no cro que sea pablo... va no se
jjaja siempre me fijaba para ver si habias subido
besos
ana
Me encanta!!!! No creo que sea Pablo, Para mi es Victorio....
ResponderEliminarMàs novee =D
Un beso
Me encanto el cap! Que suerte qe volviste a subir ya extrañaba tu nove ajaja
ResponderEliminarMe muero x qe sea Pablo, pero de seguro es Vico de metido =/ jum Ai algunas cosas qe no entiendo.. como Rocio lo conoce a Pablo? o ella es su mejor amiga qe muerio en el accidente?
Es hermosa tu nove! =D
Besos
Jajaja Rocioo se volvera loca con tantos horario :O
ResponderEliminarMuy bueno el cap!! muy largo jajaja mejor :P
ResponderEliminarsera Pablo???
QUIERO MAS NOVEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
me encanto el cap
ResponderEliminarespero subas mas
para mi es vico jajaj medio mujeriego sera??? kiero ver
espero mas
taby
subi nove :S
ResponderEliminarHaaa!!! Estrañabaa la noveee!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarQuieroo mas!!!!
Un Bss!!!!!!!!
*.* MORI , TE SUENA ? ME MATAS DE AMOR :B
ResponderEliminar