diciembre 15, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 38

El viernes pasó rápido y el sábado no se hizo esperar, anunciando desde temprano que sería un buen día para que se generen problemas…
Temprano, cerca de las 7 am., Pablo desayunaba, como de costumbre, y se informaba dándole un vistazo rápido al diario cuando ciertos sonidos comenzaron a hacer eco en la casa.
Pablo- (exhalando, mirando a Aidé y Francisco) ¿Ustedes escuchan lo mismo que yo?
Francisco- Sí, esos pajaritos están cada día más-
Pablo- No, no. No es eso… (Mirando hacia arriba, a un lado y otro) Escuchen, escuchen… Eso es un perro. (Aidé y Francisco se miraron) ¿Qué pasa, por qué se miran así? ¿Hay algo que yo tenga que saber?

diciembre 13, 2011

Elegí al macho que más te guste ;)

¡Hola, chicuelas!
¿En qué anda la vida? La mía bien... bien aburrida.
En fin, se preguntarán un montón de cosas, entre ellas: "¿Para qué esta piba nos hace leer esto?" Simple: porque se me antoja. Ja, no. Bah, en parte sí... Pero la onda es que se sientan partícipes de esta maravillosa creación (¿¿¿???).

Como todas sabrán, (mentira), muchas (3 personas) han aclamado por un tercero para Rocío. ¿Por qué? Porque, según dicen, siempre, (esto es, en la única novela que publiqué), Pablo tiene a todas, y Rocío a ninguno... ¡Bien! Entonces, les voy a dar el gusto, aunque sea con eso...

'Hasta que te duela' - Capítulo 37

Pablo y Pauline estaban aún parados frente a la puerta del despacho. Ella muy enamorada y encantada, él muy… Bueno, era suficiente que esté ahí parado frente a ella, escuchando sus ideas sin sentido.
Pauline- ¿Estás bien? (Pablo asintió) (rodeando su cintura) Estás raro, gordo.
Pablo- No, (abrazándola del mismo modo) estoy bien, no te preocupes. Un poco cansado, pero… (mirando hacia los lados)
Pauline- ¿Qué pasa?
Pablo- ¿No escuchaste nada raro vos?
Pauline- No… ¿raro como qué?
Pablo- No, no… me pareció escuchar como… como un llanto de perro, pero… No, no. No me hagas caso.
Pauline- Bueno, igual no escuché nada… Escuchame, ya que nuestra cena de pareja se convirtió en una salida de… de cualquier cosa, por qué no-
Pablo- Porque vos quisiste… (Pauline se separó de él sorprendida) No me mires así, abriste la boca, no sé con qué objeto, pero terminaste haciendo algo que yo en ningún momento alcancé a pensar.
Pauline- Ay, es que… Ay, gordo, es que cuando la tengo en frente es como si… (Pablo rascó su sien) Ay, perdón… Perdón, perdón por estar haciéndote perder tiempo en esto.
Pablo- No te preocupes, está bien… Si no te mo-
Pauline- ¡¿Y si lo invitamos a Vico?!
Pablo- Ehhh…
Pauline- ¡Sí! Él me dijo que estaba en pareja…
Pablo- Ah, sí… Sí, eso es verdad… Es una buena oportunidad para meterle presión y que formalice (sonrió) Bueno… yo le comento.
Stéfano había bajado las escaleras y pasaba por frente de ellos, camino a la cocina, sin siquiera percatarse de su presencia.
Pauline- ¡Dale! Yo termino la clase con tu hermano y voy a reservar el lugar… Para el-
Stéfano- (regresando hacia ellos) Disculpen, eh… No quiero interrumpir este momento de tanto amor y todo el firulete ese, pero… Olvidate de la clase de hoy, eh. (Mostrando ambos pulgares arriba) Sólo eso, sigan con lo-
Pauline- ¿Cómo que no vamos a tener la clase?
Stéfano- Lo que escuchaste… ¿querés que te lo diga en inglés? No la tenemos y punto.
Pauline- No, disculpame, Stéfano, pero vos no me podes hacer esto de-
Stéfano- ¿De qué? ¿De hacer venir hasta acá? Y si al fin y al cabo, viniste por Pablo… y ya que estás me das la clase.
Pauline- No, es al revés. Yo soy muy responsable de mi trabajo.
Stéfano- Bueno, yo te libro de tu trabajo… Si total Pablo te paga, ¿o no? No te quejes, tenés el día libre. Chau (retomó su camino).
Pauline- (tomándose la cintura y la cabeza) Yo no lo puedo creer… No, no lo puedo creer… ¿Vos viste lo que es ese chico? Cero respeto… CERO.
Pablo- Bueno, Pauline… por ahí no sé… Es la primera semana que volvió a la rutina y
Pauline- ¿Lo estás justificando, Pablo? (Pablo boquiabierto) O sea, yo me tengo que tragar que ese pendejo, porque disculpame que sea tu hermano, pero es lo que es… Es un pendejo que porque no tiene ganas me suspende la clase.
Rocío había salido por otra puerta de la cocina, y caminó por el despacho hacia la sala, deteniéndose al verlos y así poder escuchar su conversación.
Pablo- (exhalando, tomándola de los brazos) Tratá de tranquilizarte… Yo voy a hablar con él a ver qué le pasa.
Pauline- ¿Vos? (Pablo asintió soltándola) Perdoname, gordo, pero a vos apenas te habla, o sea, le da lo mismo que seas vos o una pared. (Pablo bajó la mirada) (Acariciando su rostro) No te pongas mal, mi amor, pero es la verdad… No te da ni la hora, apenas si te saluda. ¡Peor! Gracias que te mira, gordo. (Rocío se enfurecía tras de la pared) ¿Para qué está la niñera, tutora o como le digan a Rocío, eh? Que vaya ella y arregle el problema…
Pablo- (firme) No. Voy a ir yo… (alejándose de ella de inmediato)
Pauline no podía creer que Pablo se vaya y no se quede a abrazarla, al menos, consolarla y darle la razón; se cruzó de brazos y golpeó una y otra vez de forma corta pero enérgica el piso con su zapato.
- (acercándose) Te jode tanto… (Pauline la miró descruzando sus brazos y revoleó la mirada) Te molesta no ser la primera en su lista… Prefirió al hermano, claramente.

diciembre 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 36

Una semana más tarde, Stéfano recibiría el alta y podría asistir al colegio.
El primer día de su regreso, un miércoles, Rocío lo acompañó con la promesa de volver a encontrarlo en la salida pese a las negativas que recibió de él.
Rocío- ¿Y, qué tal la vuelta? Costó, ¿o no?
Stéfano- Uf, no sabés cómo. Tengo de todo para hacer. Digo yo, ¿no era que habías hablado vos y les habías explicado tooodo lo que me pasó?
Rocío- Sí, palabra por palabra, ¿por?
Stéfano- Porque parece que se lo tomaron como si hubiese sido un estornudo.
Rocío- (rió) Ay, sos tan payaso.
Stéfano- Es en serio, no sé de qué te reís.
Rocío- Ay, por favor… No puede ser tan grave. (Stéfano la miró enarcando una ceja) Bueno, cuando lleguemos te ayudo a organizar tu vida escolar… (con voz de misterio) que es tan terrible.
Stéfano- Qué amable…
Rocío- (mirando hacia el cordón de la vereda, deteniéndose) Ay
Stéfano- ¿Qué te pasa? (Miró) Pobrecito.
Rocío se apresuró a acercarse a un perro, aparentemente cachorro, que lamía su patita a un lado de la calle, para tomarlo entre sus brazos.
Stéfano- Está herido.
Rocío- Sí, parece que sí… A ver, (mirando alrededor) Mirá ahí (señalando con la mirada levantando las cejas), traeme esa caja.
Stéfano- Sí, (volteando) Esa ca- (mirándola) Pará, ¿qué pensás hacer?
Rocío- Llevarlo a casa.
Stéfano- (sonriendo) ¿A-a-a mi casa? (Rocío lo miró obvia) Pe- ¿qué, estás loca vos?
Rocío- ¿¡Por qué!? (yendo ella misma a buscar la caja)
Stéfano- Pablo no solo va a sacar al perro, sino que vos te vas con él… y de yapa me echa a mí.
Rocío- ¡Pero qué exagerado! ¿Nunca tuvieron un perro? Le daría un poco de alegría a esa casa, que si no es por mí, la verdad…
Stéfano- Qué humilde…
Rocío- ¡Bueno, che! ¿Pero no tuvieron mascotas ustedes?
Stéfano- Sí, hace mucho… Teníamos un perro y cuando mis viejos se murieron, Pablo lo dio en adopción porque… bueno, sabemos cómo es Pablo.
Rocío- ¿No tenía tiempo?
Stéfano- Tiempo… ni ganas ni corazón. Yo le supliqué que no lo dé; yo lo iba a cuidar, le dije que me iba a hacer cargo… pero era como hablarle a una pared, no quiso y… y se lo llevaron unos vecinos.
Rocío- Ah, pero lo pudiste seguir viendo, entonces…
Stéfano- (negando) No… Se mudaron a la semana; y desde entonces no tuvimos más perros (comenzó a caminar).
Rocío- (lo miró alejarse, y con la caja entre sus brazos, aceleró sus pasos para alcanzarlo) Bueno, ahora tenés uno (mirándolo escondiendo sus labios).
Stéfano- (sonriendo de lado) Gracias, Rochi, pero de verdad… Pablo no va a querer.
Rocío- Ay, ¿podés no preocuparte por él? De tu hermano me encargo yo, vos acepta mi regalo… Vamos a llevarlo al veterinario para que lo vea… y mientras llegamos, anda pensando el nombre (le sonrió guiñándole el ojo).