Pablo y Pauline estaban aún parados frente a la puerta del despacho. Ella muy enamorada y encantada, él muy… Bueno, era suficiente que esté ahí parado frente a ella, escuchando sus ideas sin sentido.
Pauline- ¿Estás bien? (Pablo asintió) (rodeando su cintura) Estás raro, gordo.
Pablo- No, (abrazándola del mismo modo) estoy bien, no te preocupes. Un poco cansado, pero… (mirando hacia los lados)
Pauline- ¿Qué pasa?
Pablo- ¿No escuchaste nada raro vos?
Pauline- No… ¿raro como qué?
Pablo- No, no… me pareció escuchar como… como un llanto de perro, pero… No, no. No me hagas caso.
Pauline- Bueno, igual no escuché nada… Escuchame, ya que nuestra cena de pareja se convirtió en una salida de… de cualquier cosa, por qué no-
Pablo- Porque vos quisiste… (Pauline se separó de él sorprendida) No me mires así, abriste la boca, no sé con qué objeto, pero terminaste haciendo algo que yo en ningún momento alcancé a pensar.
Pauline- Ay, es que… Ay, gordo, es que cuando la tengo en frente es como si… (Pablo rascó su sien) Ay, perdón… Perdón, perdón por estar haciéndote perder tiempo en esto.
Pablo- No te preocupes, está bien… Si no te mo-
Pauline- ¡¿Y si lo invitamos a Vico?!
Pablo- Ehhh…
Pauline- ¡Sí! Él me dijo que estaba en pareja…
Pablo- Ah, sí… Sí, eso es verdad… Es una buena oportunidad para meterle presión y que formalice (sonrió) Bueno… yo le comento.
Stéfano había bajado las escaleras y pasaba por frente de ellos, camino a la cocina, sin siquiera percatarse de su presencia.
Pauline- ¡Dale! Yo termino la clase con tu hermano y voy a reservar el lugar… Para el-
Stéfano- (regresando hacia ellos) Disculpen, eh… No quiero interrumpir este momento de tanto amor y todo el firulete ese, pero… Olvidate de la clase de hoy, eh. (Mostrando ambos pulgares arriba) Sólo eso, sigan con lo-
Pauline- ¿Cómo que no vamos a tener la clase?
Stéfano- Lo que escuchaste… ¿querés que te lo diga en inglés? No la tenemos y punto.
Pauline- No, disculpame, Stéfano, pero vos no me podes hacer esto de-
Stéfano- ¿De qué? ¿De hacer venir hasta acá? Y si al fin y al cabo, viniste por Pablo… y ya que estás me das la clase.
Pauline- No, es al revés. Yo soy muy responsable de mi trabajo.
Stéfano- Bueno, yo te libro de tu trabajo… Si total Pablo te paga, ¿o no? No te quejes, tenés el día libre. Chau (retomó su camino).
Pauline- (tomándose la cintura y la cabeza) Yo no lo puedo creer… No, no lo puedo creer… ¿Vos viste lo que es ese chico? Cero respeto… CERO.
Pablo- Bueno, Pauline… por ahí no sé… Es la primera semana que volvió a la rutina y
Pauline- ¿Lo estás justificando, Pablo? (Pablo boquiabierto) O sea, yo me tengo que tragar que ese pendejo, porque disculpame que sea tu hermano, pero es lo que es… Es un pendejo que porque no tiene ganas me suspende la clase.
Rocío había salido por otra puerta de la cocina, y caminó por el despacho hacia la sala, deteniéndose al verlos y así poder escuchar su conversación.
Pablo- (exhalando, tomándola de los brazos) Tratá de tranquilizarte… Yo voy a hablar con él a ver qué le pasa.
Pauline- ¿Vos? (Pablo asintió soltándola) Perdoname, gordo, pero a vos apenas te habla, o sea, le da lo mismo que seas vos o una pared. (Pablo bajó la mirada) (Acariciando su rostro) No te pongas mal, mi amor, pero es la verdad… No te da ni la hora, apenas si te saluda. ¡Peor! Gracias que te mira, gordo. (Rocío se enfurecía tras de la pared) ¿Para qué está la niñera, tutora o como le digan a Rocío, eh? Que vaya ella y arregle el problema…
Pablo- (firme) No. Voy a ir yo… (alejándose de ella de inmediato)
Pauline no podía creer que Pablo se vaya y no se quede a abrazarla, al menos, consolarla y darle la razón; se cruzó de brazos y golpeó una y otra vez de forma corta pero enérgica el piso con su zapato.
- (acercándose) Te jode tanto… (Pauline la miró descruzando sus brazos y revoleó la mirada) Te molesta no ser la primera en su lista… Prefirió al hermano, claramente.