abril 26, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 9

María llegó a un bar, y se acomodó en una mesa situada junto a la pared, e intentó esperar lo más relajada que pudo. El mozo se acercó a ella para dejar la carta, la que ella recibió con una ligera sonrisa y comenzó a leer una y otra vez, mientras pasaba el tiempo ¡Tiempo! A medida que pasaba, más nerviosa se ponía, y su mirada iba hacia una sola dirección: la puerta de entrada.
Pasó un cortado, un vaso de agua, sus uñas chocando con la mesa, inquietando a alguna que otra persona que se encontraba en las mesas de alrededor. Un cortado más, y la decepción comenzaba a aflorar, haciéndose más desesperante, aumentando con el correr de los minutos.
Con el despecho y una promesa de un profundo resentimiento y el no olvido, María abandonó la mesa. Se retiraba como no esperaba, con los ojos un poco empañados, bastante tal vez, al borde de la lágrima; y con algo de enojo por irse así. En realidad, por haber ido; por haberse hecho presente.
Al acercarse a la salida, un abrupto choque la detuvo e hizo que su cartera cayera al suelo.
María- ¿¡Qué hacés, imbécil!?
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abril 24, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 8

Pablo, ya en su despacho, el lugar en el que pasaba la mayor parte del tiempo cuando estaba en casa, se dejó caer sobre su silla para luego de haber apoyado los codos sobre el escritorio, tomarse la cabeza entre las manos, y pensar, pensar, y pensar. El mismo sentimiento de culpa  y el mismo dolor habían resurgido en su pecho. Era un hecho, y lo tenía asumido: no podía mantener una conversación con su hermano sin perder la calma, la paciencia. Le terminaba ganando esa frialdad que era parte de él. Esa que se había consolidado en esos tres años en el que le faltó amor, contención, y todo lo que había necesitado. Esa con la que había convivido, contra la que no podía, ni sabía como luchar. En realidad… Nunca lo había intentado…
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abril 19, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 7

Órdenes y pedidos de ayuda surgieron en esa habitación. Aidé llamaba al médico de la familia, mientras Pablo recostaba a Rocío delicadamente sobre el sofá del despacho, y le despejaba el rostro, corriéndole el pelo hacia los lados.
Pablo- (alejándose) ¡Lo único que nos faltaba! ¡Tener que lidiar con esto!
Victorio- ¡No seas exagerado, Pablo!
Aidé- (tapando el teléfono) ¡Shh! ¿Pueden no gritar?
Pablo- (acercándose a Victorio, por lo bajo) ¿Qué no sea exagerado? Estuvimos a punto de contratar a una embarazada
Victorio- ¿¡¿¡Qué!?!?
Pablo- Bajá la voz
Victorio- ¿Pero te volviste loco vos? ¿De qué embarazada me hablás?
Pablo- De la que ves ahí tirada…
Victorio- No, hermano, vos me superás… Pero, ¿qué te pensás ahora? ¿Qué toda mina que se desmaya es por eso?
Pablo- Es una posibilidad
Victorio- La posibilidad más lógica es que no se… le bajó la presión… cuando te vio, por ejemplo. Con esa cara de viejo mala onda, espantás a cualquiera
Pablo- No me jodas, Victorio. Hablo en serio (desvió su mirada al frente)
Victorio- Yo también (Pablo lo fulminó con la mirada)
Aidé- Ya salió para acá el (miró a Pablo con las manos en los bolsillos, a Victorio cruzado de brazos, y luego desvió la mirada a Rocío) Pero… ¡¡Cómo la van a dejar ahí!! (se acercó a ella inmediatamente)
Pablo- ¿Qué querías que haga?
Aidé- ¡No! ¡Así no! (Pablo y Victorio se miraron desentendidos) (quitando el contrato de manos de Victorio, comenzó a abanicar a Rocío) ¡¡Qué poco atentos!! ¡Me extraña mucho de ustedes!
Victorio- Yo estoy estudiando para abogado, no se…
Aidé- ¿Y por eso no vas a saber qué hacer? ¡Es sentido común!
Pablo- Ahí estoy del lado de Vico, eh… Nació sin eso
Victorio- Ah, porque vos… ¡vivo bárbaro! ¿No?
Aidé- Ay, por favor. Discusiones infantiles, no.
Teresa- (entrando tras golpear la puerta) Perdón, señor. Llegó el doctor

abril 13, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 6


Una vez finalizado el almuerzo, Pablo y Victorio se dirigieron hacia el despacho, para concluir un asunto contractual de la empresa.
Victorio- (hojeando una carpeta) Che…
Pablo- Decime
Victorio- Nunca te pregunté cuál era el chiste de que tengas una tele acá, si ni la ves… Para juntar polvo, nada más
Pablo- (levantando la mirada) Está justamente para que pregunten
Victorio- Qué chistoso, la verdad
Pablo- (sacando el control remoto de un cajón, estiró el brazo para alcanzárselo pero sin mirarlo) Tomá, mirala… No me jode
Victorio- No, (Pablo lo miró sin bajar el brazo) si no la usaste nunca, no voy a empezar yo…
Pablo- ¿Nunca? Ay, Victorio, ni que te hayan lavado el cerebro. Tomá, mirala.
Victorio negó, y tras exhalar suavemente, se estiró para tomar el control y encender el TV. Navegaba en los canales, buscando aquellos exclusivos de deportes, y encontró un partido de tenis. Pablo no puedo evitar levantar la mirada, atraído por los relatos del periodista, pero la bajó de inmediato, tras sacudirla de manera que lo ayude a regresar a su ‘realidad’
Victorio- ¡Noo! ¡Pablo, mirá eso!
Pablo- (sin mirar) ¿Qué cosa?
Victorio- ¡Eso!
Pablo- (lo miró, luego desvió la vista hacia el televisor, y con algo de fuerza de voluntad, bajó la mirada) ¿Qué tiene eso, Victorio? No pensé que un simple saque te volvía loco…
Victorio- (mirándolo algo decepcionado) Es que miraste tarde, acaba de… Bueno, no importa ya… ¿Te acordás cuando éramos mas pendejos, y… y nos pasábamos horas mirando los abiertos? ¿Te acordás como te gustaba?

abril 12, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 5

Estaban frente a frente, salvando la distancia por la altura de él, quien la miraba encantado, fijamente a los ojos, mientras que ella, lo miraba algo extrañada, incómoda y con desconfianza.
Rocío- (intentando soltar su mano de las de él) Perdón
- (tomándole la mano más fuertemente) No, no… te repito, perdoname vos
Rocío- (aún más incómoda, soltándose tras varios forcejeos) Emmh, no. La culpa fue mía… ¿Vos sos Pablo?
- Puedo ser quien vos quieras que sea
Rocío- (levantando las cejas, asombrada, y frunciendo el ceño a posteriori) ¿Disculpe?
Aidé- (regresando con la cabeza gacha) Perdón, ¿en qué…? (Levantando la mirada) Victorio, ¿necesitas algo, querido?
Victorio- No (mirando a Aidé) No, ya lo encontré… Permiso (pasó por al lado de Rocío, sin quitarle la mirada de encima, y luego se adentró en el pasillo)
Aidé- Lo último que le quería decir… Las relaciones personales NO tienen lugar en esta casa… Los romances los deja puertas afuera
Rocío- No, pero yo no-no estoy en pareja
Aidé- Mejor así, y espero que no quiera el trabajo con el objetivo de encontrarla acá
Rocío- (boquiabierta) ¡NO! No, se equivoca, yo no
Aidé- (levantando la voz) Y si lo llegara a encontrar fuera de esta casa, (bajando el tono) que quede en la vereda ¿Soy clara?
Rocío- Ehh..
Aidé- ¿Sí o no?
Rocío- Sí, sí… Está claro
Aidé- Muy bien, entonces… ¿Va a buscar sus cosas y regresa?
Rocío- (intentado sonreír amablemente) Sí, en una hora a más tardar estoy acá
Aidé- (con una sonrisa irónica) Que sea menos. Permiso
Rocío quedó paralizada, Sin poder creer tales respuestas. No esperaba que la trate así, sobre todo después de haber tenido la primera impresión de que aquella mujer era amable y comprensiva. Pero al parecer, Rocío había comprendido que debía tomar con pinzas sus actitudes.
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abril 11, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 4

María- (levantando las cejas, mirando a Rocío) ¿Iturralde?
Pablo- Sí ¿Trabajó con usted?
María, permanecía en silencio, sin saber que responder. Ser o no ser, aquella famosa frase de Shakespeare se le cruzó por la cabeza ¿Qué debía responder? ¿Ayudar a una amiga a cometer un error? ¿Cortar la comunicación, tras negar conocerla, y así ganarse el rencor de su mejor amiga? Las dudas no desaparecieron, pero sí hubo una respuesta tras mirar a Rocío, apoyada sobre sus codos sobre la cama, de rodillas, pidiéndole, suplicándole con la mirada; gesticulando con sus labios, miles de ‘por favor’…
Pablo- ¿Hola?
María- Sí, disculpe… Estaba con unas cosas acá, pero… ¿Qué me decía?
Pablo- Le preguntaba si conocía a esta chica, Rocío…