marzo 28, 2011

'Hasta que te Duela' - Capítulo 1

Pablo era un muchacho golpeado y moldeado por la vida. A los 18 años, en plena diversión por su viaje de egresados, fallecía su novia, producto de un accidente a causa de un mal manejo de seguridad en la soga que la mantenía sujeta, mientras hacían Rapel. La conocía desde chica. Eran vecinos, y nunca se habían hablado. Fueron al colegio juntos, en distintos cursos, hasta que el secundario los unió. Eran incondicionales el uno con el otro. Era su mejor amiga, con la cual habían decidido intentar llevar adelante una relación. Fueron cuatro meses… y ya no estaba. En un segundo, su vida se había apagado, y juró nunca más volver a enamorarse. Con notas sobresalientes, se graduó y terminó el colegio. No salía, sólo se dedicaba a estudiar.
Había pasado un año desde que terminó la secundaria, cuando comenzaba a recuperarse, terapia de por medio. Pablo comenzó a ir a la universidad, para poder seguir la carrera de Licenciatura en Psicología: admiraba a su psicólogo, y le apasionaba la idea de investigar y descubrir las pasiones de la conciencia y el pensamiento más allá de la razón. Sigmund Freud (léase ‘froy’) atrapó su atención por completo, y en sus sesiones de terapia, había un momento, en el que su doctor lo dejaba distenderse, compartiendo opiniones e inquietudes. Para su psicólogo, que Pablo se haya abierto al mundo nuevamente, era un gran avance, no podía permitir un retroceso en su tratamiento.
Al siguiente año, Pablo era otra persona. Volvió a retomar contacto con sus amigos del secundario. Había superado la muerte de su novia, y en el mes de agosto, durante el período vacacional, decidió emprender un viaje para encontrarse con su interior. Viajó a Londres, acompañado por su hermano Stéfano, de 13 años, por pedido de sus padres, quienes realizarían un viaje de negocios, y no querían que Stéfano se quede sólo, y mucho menos en compañía de una niñera. Pablo aceptó con gusto, sentía que debía reforzar los lazos que se habían debilitado a causa de lo que le había ocurrido.
Dos semanas antes de emprender el regreso a casa, Pablo quiso darse el gusto de visitar Francia, y poder recorrer sus calles llenas de vida. Así lo hizo, tras proponerle la idea a su hermano y que éste aceptara sin ninguna objeción.
La primera noche luego de arribar al país, a cuya capital denominaban ‘la ciudad del amor’, reservaron una habitación en un lujoso hotel, por un período de dos semanas, y tras dejar el equipaje, y ducharse, recorrieron algunas de las calles de París, y finalmente, acudieron a un restaurant y cenaron gustosos. Entre conversaciones y risas, pasaron un rato agradable. Nadie podía negar que se adoraban. Desde el primer momento de la llegada de Stéfano a la familia, Pablo se encargó de cuidarlo, y quererlo. Nunca celó el cariño de sus padres. Por el contrario, se enojaba cuando los interrumpían en los ratos que estaban juntos. Nunca lo dejó de lado, a pesar de tener sus amigos del colegio. Su mejor amigo, Victorio, siempre fue partícipe de esa gran relación. Parecían no ser dos hermanos, si no tres.
Stéfano, particularmente, sentía una profunda admiración por su hermano, y quería imitarlo en todo aquello que hacía, ya sea deportes o juegos. Tras el momento que le tocó atravesar, si bien él era chico, pudo sentir el temor a que su relación fraterna se quebrara, para no recomponerse jamás, pero no fue así. Stéfano fue una pieza fundamental en la recuperación de Pablo, y por ese motivo, no se había negado a acompañarlo dondequiera que vaya. Estaban unidos por algo más fuerte que un lazo sanguíneo, y nada parecía poder arruinar aquel amor de hermanos. Nada, excepto por un mal e inoportuno momento…
La segunda noche de su estadía en el hotel, tras haber cenado, fueron a la habitación temprano, ya que al día siguiente, recorrerían la ciudad con un guía turístico, y saldrían a primera hora hacia el punto de encuentro. La noche denotaba belleza y quietud, ideal para conciliar el buen sueño. Y así hubiese llegado el amanecer en calma, de no haber sido por el repentino timbre del teléfono de la habitación. Una voz del otro lado, dejaría en shock a Pablo por unos minutos. Minutos en los que sus ojos comenzaban a verse bajo el dominio de la tristeza, apareciendo el rostro de la misma: las lágrimas inundaban sus ojos, y una resbaló por su mejilla, hasta hacer contacto con la sábana que cubría el colchón. La respiración comenzaba a agitársele. La voz al otro lado del tubo, insistía llamándolo por el apellido, luego por el nombre. Pero Pablo no respondía. No podía, y lentamente, dejó el tubo sobre el teléfono, cortando la comunicación. Tardó unos minutos en volver en sí. Su mente había viajado miles de kilómetros en busca de una solución y una respuesta, pero sabía lo que tenía que hacer, sabía que tenía que volver al lugar en el que realmente estaba. Pablo se puso de pie, y agradeció el momento en el que decidieron desempacar en otro momento. Despertó a Stéfano, sacudiéndolo enérgicamente, sobresaltándolo...
Stéfano- ¿¡Qué pasa!?
Pablo- Nos vamos, anda, arreglate ¡Dale!
Stéfano- ¿A dónde?
Pablo- Stéfano, ¡levantate y vamos!
Stéfano- Pero, ¿dónde?
Pablo- ¡No preguntes! Y hace lo que te digo
Stéfano obedeció, algo confundido. Se levantó y fue hacia el baño. Mientras tanto, Pablo solo tuvo que colocar dentro de las valijas, la muda de ropa que habían usado el día anterior. Pensativo, con la mirada fija al suelo, pasó una mano sobre su rostro, y estaba a punto de quebrarse cuando Stéfano reingresó a la habitación, provocando que baje la cabeza, en un intento de esconderla, y pase el revés de su mano por los ojos, evitando que las lágrimas escapen de ellos. Salieron del hotel, tras tomar un taxi que los llevara rumbo al aeropuerto. Un viaje colmado de preguntas por parte del menor, terminarían por romper el pacto de silencio que Pablo llevaba consigo mismo, obligándolo a dar la misma burda respuesta una y otra vez: ‘No pasa nada, solo quiero volver’. Stéfano no cesó de preguntar, a pesar de la monotonía de su hermano, pero al llegar al aeropuerto, asumió el silencio que antes Pablo llevaba, haciéndolo propio, y comenzando a sospechar, que aquella voz dentro de su cabeza, comenzaba a tener razón: Algo andaba mal, y no sería ninguna situación fácil de sobrellevar.
Así, en un completo, incómodo y doloroso silencio, abordaron el primer vuelo que salió hacia Argentina.

Hoy, tres años después, Pablo maneja la empresa familiar, esa tan reconocida a nivel mundial, por la calidad y diseño de sus autos, sumado al deseo de superarse año tras año, en disminuir la polución del aire. Desde el inicio de su gestión, Pablo se preocupó por mantener intachable el renombre y la reputación, tanto de la familia como de la organización, en lo más alto, y así lo hizo.
Pero el éxito laboral, no siempre coincide con una vida plena y feliz. Pablo abandonó por completo su vida personal. Lo dejó todo de lado, para que sus padres se sientan orgullosos de él. Las palabras descanso, o vacaciones no tenían lugar en su mente ni ubicación alguna en su vocabulario. Él tenía que trabajar. Era así, y nadie podía intentar cambiar su pensamiento: un día sin hacerlo, podía significar el quiebre de la compañía. Sí, exageraba, y se había vuelto un obsesivo completamente estructurado, cuya única excusa para todo era el trabajo. Eso lo mantenía ocupado. Más bien, su mente estaba ocupada, y no tenía que pensar en nada más.
Obsesivo y rutinario. Cada día hacía exactamente lo mismo: se levantaba a las 6 AM; se duchaba en el baño que solo se conectaba a su habitación; secaba su cuerpo por completo, y tras envolver la toalla a su cintura, cepillaba sus dientes y dejaba todo perfectamente ordenado y seco. Reingresaba a su habitación, y se vestía con un traje negro o gris, camisa blanca, y una corbata de colores no llamativos, con un nudo hecho a la perfección, bajando, finalmente, a desayunar en la cocina, sentándose alrededor de la isla. Su empleada doméstica, Teresa, y su cocinero, Francisco, trabajaban desde que Pablo era solo un niño, aunque Francisco corría con ventaja, pues había trabajado para la familia desde hace años. Ambos conocían a la perfección sus gustos: café negro con dos de azúcar, y tres tostadas sin aditivo alguno. Tres tostadas. No dos, no cuatro, no siete. Tres, y al lado de su taza el diario de cada mañana.
Pablo- ¿Stéfano?
Teresa- En unos minutos baja, señor
Pablo- ¿Estás segura que se levantó? (Teresa asintió) Por qué no vas a ver de nuevo. Por favor, ¿si? (Teresa asintió una vez más y se dirigió hacia la entrada del pasillo que daría hacia la sala) Gracias (Teresa desapareció de su vista) (A Francisco) Te apuesto lo que quieras, pero lo que quieras… a que no se levantó….
Francisco- Seguramente así sea, señor
Teresa subió las escaleras, y tras caminar unos pasos por un pasillo, golpeó la puerta del cuarto de Stéfano
Teresa- ¿Señor?
Al no recibir respuesta alguna, ingresó a la habitación, y efectivamente, tal como Pablo había dicho, Stéfano aún yacía dormido en su cama.
Teresa- ¿Señor? (acercándose a la cama) Señorito Stéfano… (moviéndolo, pero él tiraba manotazos) Señor, por favor…
Se adentró en el cuarto, y como cada mañana que podía entrar, era una odisea, toda una travesía llegar hasta la ventana y correr las cortinas. Stéfano levantó la cabeza, y miró hacia Teresa con los ojos entrecerrados, la bajó haciendo golpear  su rostro contra la almohada. Tras un último pedido amable, Stéfano no respondió, pero alcanzó a manotear el reloj digital que se hallaba sobre la mesita de luz. Al ver la hora, abrió los ojos de repente, e inmediatamente se puso de pie. Él era todo lo contrario que su hermano. Cada mañana, tras levantarse con apenas algunos minutos libres, iba al baño, velozmente se duchaba, y cepillaba sus dientes dejando restos de espuma dental en el espejo, sumado a las paredes y pisos mojados. Salían envuelto en la toalla, prácticamente mojado, por lo que sus huellas quedaban plasmadas en la alfombra que cubría el suelo de su habitación. Allí se secaba, y se vestía con el uniforme del colegio. Tenía tres uniformes de cada tipo iguales, pues por algún motivo siempre regresaba embarrado, o mínimamente, con alguna mancha producto de haberse tirado sobre el césped, y que obviamente, no era fácil de sacar sin un lavado intensivo. El problema, claro está, era la conducta, con la que Teresa podía lidiar, excepto cuando se rebelaba y dejaba la habitación con llave, ya sea al ingresar o al salir de ella. Eso era exactamente lo que había pasado desde hace una semana, pero aquella mañana, Teresa podría ingresar y ordenar aquel mundo desconocido.
Stéfano bajó las escaleras con la mochila al hombro, y fue hacia la cocina.
Stéfano- Buen día, Frans
Francisco- Buen día, joven
Pablo- (tras beber un sorbo de café) Buen día
Stéfano- A ver… (mirando por sobre la isla) Me llevo esta… estas y… esto (tomó una tostada, unas galletitas dulces y una porción de budín)
Pablo- ¿Ése va a ser tu desayuno?
Stéfano- Frans, no me esperes hoy, ¿si? No como acá
Pablo- ¿Cómo que no? ¿A dónde vas?
Stéfano- Así que… tomate el día libre, si querés
Pablo- Otra vez… ¿¡Otra vez no me vas a responder!? ¿¡Cuándo vas a dejar de ser tan caprichoso y soberbio!?
Stéfano- (asintiendo un par de veces, sin mirarlo) ¿Cuándo? Querés saber cuándo… (mirándolo fría y cruelmente) Cuando dejes de ser el hijo de mis viejos
Pablo lo miró desconcertado, sosteniendo la tristeza como bandera, y Stéfano se fue, sin decir más, dejando tras él una herida que continuaba sin poder sanar, y que, por el contrario, se abría cada vez más y más.
Francisco- Tiene que darle tiempo, señor
Pablo- ¿Más, Francisco? ¿A vos no te parece que fue suficiente? (bajó la mirada) Disculpame, pero… se me cerró el estómago (se puso de pie, y se fue)
Francisco- (a la nada) Pero, señor (exhaló y comenzó a condimentar la carne, para dejarla reposar en la heladera, y así tome gusto)
Pablo- (asomándose por la entrada a la cocina) Francisco, hoy no vuelvo hasta la noche
Francisco- ¿Hasta la noche, señor? Pero y el-
Pablo- Tengo una reunión a última hora, y tenemos que preparar papeles
Francisco- Pero, señor, así me va a quedar como un palito chupado
Pablo- No exageres
Francisco- (con tono de desilusión) ¿Cenar, tampoco?
Pablo- No, no se a qué hora voy a terminar. Gracias por preocuparte, pero ya estoy grande (Salió).
Francisco- (mirando la carne) ¡Y qué se supone que haga yo con esto!

Tras salir de la cocina, Pablo ingresó en su despacho, tomó las carpetas que dejó sobre su escritorio la noche anterior, y las guardó en su maletín, con el que se dispuso a salir hacia la empresa, pero encontró a Aidé en el camino
Aidé- Pablo
Pablo- Buen día
Aidé- Buen día, tengo… algo que decirte
Pablo- Sí, decime, tratá de ser breve porque (mirando su reloj pulsera) se me hace tarde
Aidé- No, simplemente, te quería comunicar que Analía… renunció
Pablo- ¿¡Cómo que renunció!?
Aidé- Sí, Pablo. No pude hacer nada
Pablo- Pero no, ¿cómo? Si hace dos días empezó
Aidé- Bueno, Pablo, pero, quitando todo el cariño que le tengo, sabemos como es tu hermano… No es fácil
Pablo- Ya se que no es fácil, ya se… (Completamente indignado) Pero son dos que renuncian en la misma semana, ¡no puede ser! ¿Y ahora? ¿Q-qué vamos a hacer?
Aidé- Ya me encargué, Pablo. Anoche, mandé un fax a la agencia, y me acaban de confirmar que van mandar tres chicas para que sean entrevistadas
Pablo- (con una media sonrisa hacia un lado) Estás en todo ¡No se qué haría sin vos!
Aidé- Porque te conozco, se que absolutamente nada
Pablo- (bajando la mirada, soltando una sonrisa) Mucha razón… Bueno, se me hace tarde. Nos vemos a la noche (Le dio un beso en la mejilla, y salió para luego subirse al auto)


{...}

16 comentarios:

  1. :O casi no encuentro cómo comentar, creo q está tecnología me afectará más que fotolog xD, en fin,me alegra que por fin asumas tus responsabilidades y subas tu novela ¬¬ hahahaha xD, sé que será lo más! ya sabes que a mi me gustó :) y no pienso por mi gripa, así que no sé que más escribirte xD
    Te adoroooooooooooooooooo hasta el cielo (L)

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  2. Re largo los caps :D me gusta la nove

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  3. Interesante la nove escribes muy bien espero mas capitulos

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  4. like it! pero cualquiera avisa que subiste capitulo nooo? jajajaja me encantaaa aunque ya muero de la tristeza con mi Pablitooo jajajajajaj

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  5. Soy tu fan! :O jajajajajaja

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  6. me encantooo espero mas supongo ke en el prox cap aparece rochi verdad???
    espero mas adriiiii
    taby

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  7. Ey avisameee cuando subas capitulo xq me pierdo :P

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  8. Me encanto! Presiento que va a estar muuy buena :) Que rebelde Stefanito! Ya quiero que aparezca Rochi =D...me encanta como escribis!!!

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  9. Espero el proximo cap!

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  10. Adrii!!!!!!
    soy yo...muy buena la nove!!!!
    ya me atrapó, te juro...ay, sos una grosa!!!!
    tanto tiempo esperando y llegoo!!!!!
    me encanta...tiene como un aire de "El Elegido" ya me imagino el intro igual, con la canción y todo jajaja
    tendrias q vendersela al 13 (y no digo a telefe xq son unos fraudes de mierda)
    tristonga la vida de pablito...la noticia fue q se murieron los padres, no?
    te juro q cuando en la itntroducción pusiste "no hay q ser impacientes" o algo asi dije "bueno...levantamos todo y nos vamos" jajaja pero la voy a leer...
    me alegra q hallas vuelto!!!! besii
    Sofii

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  11. me encanto, bastante larguito eh! jhajajja
    hay pequeñeces que no me qedaron muy en claro, supongo varias cosas, dsp te dire, igual em encanto eh! jajaja no tengo mucha inspiracion ahora, asi que dsp te firmare bien.
    te quiero sist♥

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  12. :O Mirá en donde me vengo a encontrar tu nove! Pobrecito este Pablo :/ Mas desgraciado. Bueno Adri, como siempre, seguís escribiendo divino! Beeeso grande!

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  13. Subii mas nove porfa.. estoy esperando :S

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  14. adri que linda nove ya extrañaba tus noves , escribis genial... besos
    fiore :) si no sabes quien soy , soy la de @alexan2010 en twitter jaja besulis

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  15. adriiiiii de mi corazooooooon! te extrañoo. La verdad me reeee gusta la nove. Mee da una peeniita pabli, pero bueno, asi es la vida.. Igual se que vos lo vas a arreglar ¿VERDAD? porque te puedo presionar. jajajajaj
    Un beeso grandeeeeeeeeeeeeeee como el sol. Te quiero, adioos.

    CECI, tu sister.

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  16. adri que bueno que te decidiste por fin a publicar esta nove , me encanto el cap se ve muy interesante, reconozco que me intriga como hiciste a la rochi de tu nove , espero anciosa el otro cap
    besos giu

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