marzo 31, 2011

'Hasta que te Duela' - Capítulo 3

En la noche, faltando veinte minutos para las 23 horas, Pablo regresó de la empresa. Al cruzar la puerta, colgó su saco dentro del armario que se escondía tras una puerta. Caminó unos pasos, iluminado por la luz tenue que reinaba en la sala, dejó caer el maletín junto a su cuerpo sobre el sofá, mientras aflojaba el nudo de su corbata. Comenzó a relajarse, intentando bajar la tensión de su cuello y espalda. Realizó movimientos circundantes con la cabeza, y luego hacia un lado y hacia otro. Finalmente, su cabeza se dejó caer hacia atrás, cerrando los ojos por unos momentos…
Pablo abrió los ojos, estaba sentado en el mismo sofá ubicado en la misma sala, como era de esperarse, pero había algo raro en aquella escena. Miró primero hacia la puerta, y luego desvió la mirada acompañado de un giro de cabeza, hacia la chimenea. Parado frente a la misma, había una silueta, borrosa, pero que parecía ser un hombre, quien posaba toda su atención en algo. Pablo se puso de pie, y a paso lento, comenzó a acercarse, pero en un determinado momento, no pudo seguir avanzando, algo se lo impedía, pero estaba decidido a hablarle. Iba a hacerlo, cuando se vio interrumpido por su voz
- Es hermosa – dijo mientras acariciaba el portarretratos- que suerte la mía, de haberla hallado – sonaba  hasta poético
Pablo solo lo miraba, pero no era capaz de emitir palabra alguna
- Yo fui muy afortunada también – una voz en la puerta principal, hizo que ambos voltearan a ver, pero al igual que a aquel hombre, Pablo no pudo verle la cara nítidamente.
Como si fuera en cámara lenta, como si todo fuera un montaje para una película fantástica, ambas siluetas comenzaban a acercarse, pero sus piernas no se movían. Solo flotaban, atraídos el uno por el otro. Al momento de unir sus manos, las luces se apagaron, y todo se volvió oscuro.

marzo 29, 2011

Hasta que te Duela - Capítulo 2

Durante la mañana, Aidé entrevistó a cada una de las postulantes, chicas jóvenes de entre 20 y 25 años. Ninguna terminó por convencerla, sino todo lo contario. Creía que si contrataba a una de ellas, sería un error más, y tendría la próxima renuncia en tiempo récord. Aidé las acompañó una por una hacia la puerta, con el mismo mensaje ‘Te vamos a llamar’.
Al despedir a la última, y tras cerrar la puerta, sonó el timbre
Aidé- Ay, qué se olvidaron (se acerca y abre la puerta, encontrándose con una joven) ¿Si? ¿En que la puedo ayudar?
X- Si, disculpe, buen día
Aidé- Buen día.
X- Mire, yo… venía caminando y no pude evitar escuchar a unas chicas que me crucé, quitando el hecho de que iban casi a los gritos, y emmh, supe que necesita una especie de niñera ¿Puede ser?
Aidé- Sí, sí es así
X- Bueno, yo no quiero ser inoportuna ni parecer desubicada, pero me gustaría que me tenga en cuenta
Aidé- Está bien, ¿de qué agencia es?
X- No, no soy de agencia, ni nada. Yo-
Aidé. Nosotros solo tomamos personal por agencia. Buen día
X- (antes de que cierre la puerta) Sí, pero… (Aidé abrió nuevamente, ya con mala cara ante esa insistencia) Disculpe
Aidé- Señorita… tengo mucho por hacer
X- Solo le quiero entregar mi currículo, para que lo vea. Tiene… referencias por  si… no se, quiere comprobar algo… De verdad, puedo serle muy útil
Aidé- (desviando la mirada, volviéndola al CV, lo tomó) Muy bien… No le prometo nada, pero… Vamos a revisarlo
X- (en medio de un suspiro) Gracias (sonriendo amable)
Aidé- (asintiendo) Buen día (cerró la puerta)
X- (a la puerta) Buen día
La joven, de cabello rubio y ojos color miel, tras el cierre de la puerta y esas palabras, exhaló sonriente, satisfecha, como si hubiese logrado algo, como si hubiera dado el primer paso para algo que la haría muy feliz. Y así, feliz, salió por el pequeño portón, y caminó por la vereda con una amplia sonrisa

En la tarde, Stéfano llegó del colegio, y tras él, un par de amigos. Ingresaron e inmediatamente algo llamó la atención de Teresa: habían dado apenas unos pasos dejando huellas de barro en la cerámica recién encerada

marzo 28, 2011

'Hasta que te Duela' - Capítulo 1

Pablo era un muchacho golpeado y moldeado por la vida. A los 18 años, en plena diversión por su viaje de egresados, fallecía su novia, producto de un accidente a causa de un mal manejo de seguridad en la soga que la mantenía sujeta, mientras hacían Rapel. La conocía desde chica. Eran vecinos, y nunca se habían hablado. Fueron al colegio juntos, en distintos cursos, hasta que el secundario los unió. Eran incondicionales el uno con el otro. Era su mejor amiga, con la cual habían decidido intentar llevar adelante una relación. Fueron cuatro meses… y ya no estaba. En un segundo, su vida se había apagado, y juró nunca más volver a enamorarse. Con notas sobresalientes, se graduó y terminó el colegio. No salía, sólo se dedicaba a estudiar.
Había pasado un año desde que terminó la secundaria, cuando comenzaba a recuperarse, terapia de por medio. Pablo comenzó a ir a la universidad, para poder seguir la carrera de Licenciatura en Psicología: admiraba a su psicólogo, y le apasionaba la idea de investigar y descubrir las pasiones de la conciencia y el pensamiento más allá de la razón. Sigmund Freud (léase ‘froy’) atrapó su atención por completo, y en sus sesiones de terapia, había un momento, en el que su doctor lo dejaba distenderse, compartiendo opiniones e inquietudes. Para su psicólogo, que Pablo se haya abierto al mundo nuevamente, era un gran avance, no podía permitir un retroceso en su tratamiento.
Al siguiente año, Pablo era otra persona. Volvió a retomar contacto con sus amigos del secundario. Había superado la muerte de su novia, y en el mes de agosto, durante el período vacacional, decidió emprender un viaje para encontrarse con su interior. Viajó a Londres, acompañado por su hermano Stéfano, de 13 años, por pedido de sus padres, quienes realizarían un viaje de negocios, y no querían que Stéfano se quede sólo, y mucho menos en compañía de una niñera. Pablo aceptó con gusto, sentía que debía reforzar los lazos que se habían debilitado a causa de lo que le había ocurrido.
Dos semanas antes de emprender el regreso a casa, Pablo quiso darse el gusto de visitar Francia, y poder recorrer sus calles llenas de vida. Así lo hizo, tras proponerle la idea a su hermano y que éste aceptara sin ninguna objeción.

Novela 'Hasta que te Duela'




Las jugadas del corazón son extrañas e imposibles de descifrar. ¿Cuán fuertes somos para tolerar los golpes de la vida? ¿Cuán capaces somos de olvidar y empezar de nuevo? ¿Hasta qué momento podemos manejar las cosas, dejando de lado los sentimientos? ¿Por cuánto tiempo le daremos prioridad a la razón, y cuándo seremos derrotados por el corazón? ¿Podremos alguna vez frenar lo que sentimos? ¿Podremos ser capaces de dejar la venganza, el orgullo. el dolor y el odio de lado? 
Solo el amor puede cambiar al corazón más duro, enceguecido y perturbado por los dolores. Solo el amor puede cambiar la mirada insensible e indiferente. Solo el amor puede evitar lastimar a esa persona que te hizo soñar. Solo el amor puede quitar las vendas, y desarmar los planes que pueden desatar el sufrimiento innecesario. ¿Para qué pedir perdón si se puede evitar? 
Todo lo sabemos, somos concientes... Habrá que ver si alguien es capaz de tenerlo en cuenta... 



Hasta que te duela es una nueva novela 'protagonizada' por Pablo Martínez y Rocío Igarzábal. Una historia distinta, que intentará hacer reír, y llorar, generar dudas y afirmar certezas. Una novela en la que la frase 'no todo es lo que parece' será fundamental para el inicio, el desarrollo y el final de ésta, que intentará ser, una gran historia de amor... Amor donde focalizaremos nuestra mente y depositaremos la esperanza. 
Caminos difíciles, que parecerán no tener solución, pero la clave de esta novela, será no impacientarse. Grandes cosas pueden pasar: momentos intensos, tristes, tensos, alegres, románticos, y muchos que traerán impotencia, seguramente con mi nombre y el de mi mamá ♥ en boca de muchos, pero es muy importante que quede claro, que todo lo que está escrito tiene un por qué; todo está justificado. 

Participaciones:
Germán Kraus es Francisco
Adela Gleijer es Aidé
Irene Almus es Teresa

Hasta que te duela... ¿Realmente dolerá? Comenzá a descubrirlo en la próxima entrada.

Adri.-