Los metales que colgaban en la puerta anunciaban la llegada de un nuevo cliente. Un hombre alto, con barba y una musculatura considerablemente exagerada, salió de un cuarto a atender.-¿Si?
Rocío- Hola, señor, emmh… Lo buscamos (recibió un codazo de María) Eh, lo busco a…
Rocío no pudo seguir. De adentro del cuarto del que este hombre había salido, un joven salió con algo de sangre corriendo por su rostro; la boca, la nariz y los ojos hinchados.
-Dale, nena. ¿Qué querés? No tengo todo el día
Rocío- (sin quitarle la vista de encima hasta que salió de aquel local) Ah, Ehhh, sí… yo estaba-quería-eh… buscaba en realidad-eh-¿qué le pasó a ese… chico?
-¿Sos ciega, flaca? (sin paciencia) Decime qué querés, estoy trabajando. ¿Querés que te haga algo?
Rocío- ¡NO! No, estoy bien… gracias. ¿Axel está?
-(mirándola mal, dirigiéndose hacia el cuarto y gritando) ¡AXEL, TE BUSCAN! (dentro) Unas pibas que tienen una pinta de no saber nada de la vida (se oyó una risa) Bueno, preparate y no te muevas. Va a tardar porque es muy grande y te va a doler (un grito sentido se escuchó luego de estas palabras, en el momento en que Axel cruzó la puerta cabizbajo)
Axel- (riéndose) Si… Díganme en qué (levantando la mirada, asombrado y encantado) Mery…
María- (indiferente) Axel
Axel- T-t-tanto tiempo (gritos y súplicas salían del cuarto que llamaban poderosamente a la atención y al pudor de Rocío) ¿Cómo estás?
María- (sonriendo altanera) Perfecta
Axel- Me alegro, de verdad.
María- Yo también (se cruzó de brazos, e hizo a una lado su rostro, mostrándose incómoda e impaciente)
Axel- Mery, vos sabés que yo nunca-
Rocío- ¡Ay, perdón! Ehh… ¿q-qué le están haciendo a ese pobre hombre que grita tanto?
Axel- Un tatuaje
