Prácticamente no cruzaron palabras ni miradas durante el viaje. Ella estaba nerviosa y miraba por la ventanilla hacia afuera. Él conducía con su atención al frente, tal vez porque se sentía vulnerable y si la mirara, tan solo si la mirara podría… No, tenía que conducir. Por dentro, ambos se arrepentían de estar donde estaban, de cómo se dieron las cosas tan atropelladamente… pero ya “estaban en el baile, había que bailar”.
Pablo- (estacionando y parando el auto) Bueno, llegamos… (Mirándola) ¿Estás lista?
Rocío- (revoleando los ojos para todos lados, mirándolo finalmente, de lado) Digamos…
Pablo- (sonriendo de lado) Todo va a salir bien, tranquila.
Rocío- (mirándolo de frente) ¿Por qué me tutea?
Pablo- No sé, me salió tutearte… pero si le molesta, puedo-
Rocío- No, no me molesta (Pablo sonrió sin mostrar sus dientes) ¿Es acá en el estacionamiento la cena?
Pablo- (rió apenas) No… (bajándose, dio la vuelta por detrás del auto y le abrió la puerta)
Rocío- No hacía falta, estaba agarrando mis cosas.
Pablo- (extendiendo su mano) Sí, hace falta.
Rocío- (tomando su mano) Gracias… (bajándose) ¿Hay muchos viejos acá?
Pablo- ¿Viejos? (arqueando el brazo, la miró).
Rocío- ¿Qué? ¿Usted quiere que yo lo agarre?
Pablo- ¿Vas a ir caminando así? No está Pauline para gritar si me agarras el brazo…
Rocío- (tomándolo del mismo) No, es que no sabemos si está todavía, (Pablo la miró) vaya a saber uno… (Sonriéndole) Perdón.
Pablo- Yo espero que esté bien, pero no me va a querer ver la cara mañana (Rocío asintió) En fin… Hay gente grande, no sé si viejos.
Rocío- Ah, sí, mi pregunta… ¿Y en carácter de qué vengo yo acá?
Pablo- En carácter de… No sé, ¿qué querés ser?
Rocío- Usted tiene novia…
Pablo- (desentendido, con la vista al frente, sonriendo) Lo tengo claro, gracias por recordármelo igual.
Pablo- (desentendido, con la vista al frente, sonriendo) Lo tengo claro, gracias por recordármelo igual.
Rocío- ¿Puedo ser su… secretaria?
Pablo- Muy bien, secretaria entonces…
Habían caminado unos metros por el muelle hasta llegar al lugar, deteniéndose frente a la entrada.
Rocío- (mirando hacia arriba) Dígame que esto no es un barco… o que no vamos a subir ahí.
Pablo- ¿Qué… le tenés miedo?
Rocío- Pánico.
Pablo- Es acá, sí, pero… No se va a mover.
Rocío- (mirándolo con cara de asustada) ¿No? (Pablo negó) Donde esta cosa se mueve, me voy a morir, pero a usted lo mato con el zapato éste.
Pablo- (río) Es un trato… (Comenzaron a caminar rumbo al interior del barco).
Rocío- Le puedo decir algo, sin que se enoje…
Pablo- Me voy a enojar, pero sí…
Rocío- Cuando está así, como ahora, me cae mejor que con su ogrisidad.
Pablo- (mirándola extrañado) ¿Así cómo?
Rocío- Así… tan… como tan feliz.
Pablo- (Enarcó una ceja sonriendo de lado, volvió su vista al frente) ¿No me vas a tutear?
Rocío- Mmm… No, me gusta así. Lo siento como a un patrón copado, macanudo…
Pablo la miró y ella a él. Esa noche, estaban conectados de otra manera, ya sin vergüenza ni corazas, parecía natural estar así.
Una atenta jovencita los recibió en la entrada, y tras que Pablo firmó el libro de registro de invitados, fueron invitados a pasar a cubierta, donde a medida que se adentraban entre la multitud, Rocío se llevaba todas las miradas, masculinas en su mayoría, y de asombro y envidia por parte de las figuras femeninas que allí estaban.
Rocío- ¿No podrán disimular un poquito?
Pablo- ¿Qué cosa?
Rocío- Que todos nos miran…
Pablo- No, no creo que nos miren… Te miran, que es distinto.
Rocío- Ah… gracias por ayudarme a superar la vergüenza.
Pablo rió por lo bajo y comenzó a saludar a empresarios conocidos, y otros que se presentaban con intenciones de sociedad, exportación y demás. Rocío permanecía a su lado sin entender mucho de qué hablaban pero se ocupaba de ser amable cuando era presentada y de sonreír cuanto podía, aunque a decir verdad, no se sentía forzada a hacerlo.
Un hombre algo mayor se acercó a Pablo con los brazos abiertos, muy contento de verlo.
-¡Pablo!
Pablo- Señor Aguirre, ¿cómo le va?
Aguirre- Muy bien, lleno de vida, gracias.
Aguirre- Muy bien, lleno de vida, gracias.
Pablo- Me alegra, me alegra escucharlo así, además se lo ve muy bien.
Aguirre- Sí, sí… Mirá (rodeándolo por el hombro señalando una joven morocha del en la mesa de bocados), ese bomboncito me hace muy bien.
Pablo miró a Rocío quien le puso “cara de asco” teniendo en cuenta que era un hombre mayor.
Pablo- Dicen que para el amor no hay edad, así que lo felicito.
Aguirre- A vos te veo mucho más vital hoy, será porque es de noche, pero tu cara tiene como una luz… (Mirando a Rocío) Y ya veo por qué.
Pablo- (negando; miró a Rocío) No, emmh, ella es… Rocío Iturralde, mi secretaria.
Rocío- (sonriendo, estirando su mano) Un gusto.
Aguirre- El gusto es mío… (A Pablo) ¿Y quién crees que es ella? Mi secretaria.
Pablo- Sí, pero es distinto.
Aguirre- El tiempo me dará la razón. (A Rocío) Ahora, yo te veo cara conocida.
Rocío- Es la primera vez que vengo a uno de estos eventos.
Aguirre- (mirándola fijo a los ojos) Pero por algo… Alguna vez vi esa mirada. Tal vez en algún pariente… Alguno de tus padres ha tenido trato conmigo, quizás (Pablo la miró)
Rocío- No, no creo… (fría) Mis papás no pertenecen a este mundo.
Aguirre- Entonces debe ser un error, aunque yo nunca olvido las miradas de mis clientes… Por ejemplo, Pablo, tiene la mirada transparente del padre (Pablo asintió una vez y bajó la mirada) Un hombre hábil si los había para hacer negocios…
Rocío- (disgustada) Sí, seguro.
Aguirre- Y muy leal y sincero. Jamás pensaba en sacar mayor provecho que el resto… Un hombre hecho y derecho, con todas las letras.
Pablo- Le agradezco por recordar así a mi padre.
Aguirre- (palmeando su hombro) Si me disculpan, voy a seguir saludando a mis colegas. Un gusto como siempre, Pablito, y que vuelva a verte tan bien acompañado. Permiso.
Pablo- (exhalando) Pensé que nos iba a casar ya (Rocío se sonrió apenas). No sé si pedirte disculpas de mi parte, fue un momento bastante incómodo.
Rocío- No, está bien… Debes estar orgulloso que hablen así de tu papá, ¿no?
Pablo- Siempre estuve orgulloso de él. (Desviando la mirada a un lado) No necesito que nadie me diga cómo era.
Rocío- (negando, mirando para el lado contrario) Voy a pasar al baño, toilet, como se diga.
Pablo- Sí, tranquila. Así te ahorras las presentaciones.
Rocío- ¿Quiere venir? (Pablo levantó ambas cejas asombrado) No, no me malinterprete. Usted va al baño de hombres y yo al de mujeres, y zafamos los dos.
Pablo- (rió) Sí, me sonó raro pero había entendido. Tarde o temprano los voy a tener que enfrentar, prefiero que sea ahora que tengo un poco más de ganas.
Rocío- (sonrió y asintió) Permiso.
Pablo la miró alejarse y se sintió algo aturdido, y no era para menos, bastante provocativo era el vestido que usaba que dejaba a la vista su espalda. Pablo exhaló la más profundamente que pudo y desvió su mirada, colocando su atención en el mar o en alguna otra cosa que no lo haga pensar…
Rocío iba camino al toilet, despistada viendo que Aidé le había puesto todo lo necesario para retocarse el peinado, el maquillaje, todo en el sobre, no le puso otro par de zapatos porque no entraba. De tan distraída que iba, se chocó con un hombre.
Rocío- Ay, te pido mil disculpas.
-(levantando la vista) No, está bien.
Rocío- (incómoda) Permiso (se alejó).
El hombre, joven por cierto, permaneció mirándola hasta que desapareció de su vista.
Unos momentos más tarde, Rocío volvió y encontró a Pablo hablando con una mujer un tanto mayor que él que le sonreía a gusto.
Rocío- Perdón por la demora.
Pablo- (mirándola) No, no hay problema. Rocío te presento a Noemí, fue una gran inversora en campañas anteriores y-
Noemí- Y puedo volver a hacerlo cuando gustes, Pablito (Rocío borró su sonrisa, Pablo estaba incómodo y tosió).
Rocío- (seria, provocadora) Es un placer conocerla, soy la novia (Pablo la miró fuerte y cerró los ojos con pesar, negando)
Noemí- Pensé que era tu secretaria, Pablo.
Rocío- Vio cómo terminan esas relaciones… ¿Su marido? Debe ser tan simpático y amable como usted.
Noemí- Soy divorciada.
Rocío- Ah… No me puedo imaginar el motivo por el que se separó. Disculpe, pero todos se están acomodando en las mesas y a menos que nos toque compartirla, espero no verla cerca de mi novio (le sonrió). Un placer.
Rocío tomó del brazo a Pablo que mudo, sin saber qué decir solo atinó a sonreír sin mostrar sus dientes y marcharse junto a la que se había convertido en “su novia”.
Pablo- ¿Qué fue eso?
Rocío- ¿Qué cosa? Le acabo de salvar la vida.
Pablo- ¿Qué vida? ¿Qué, por qué dijo eso?
Rocío- Me va a decir que no se dio cuenta, vamos.
Pablo- A ver, me podés decir de qué me tenía que dar cuenta, por favor, sin dar vueltas.
Rocío- Que esa mina le tiene ganas.
Pablo- ¡Por favor, Rocío! Es una señora… ya madura, respetable… No, tiene una trayectoria en este mundo empresarial y-
Rocío- ¿Y? Todo eso es muy bonito, pero tiene un cartel en la frente que dice: “Pablo, poné…“
Pablo- (tapándole la boca) Dejalo así.
Rocío lo miraba casi derretida, impactada por el verde de sus ojos. Pablo, quitando la mano de su boca, miró sus ojos color miel y sus labios, pero giró la cara hacia un lado y se alejó.
Una joven camarera se acercó a ellos preguntándole el apellido a Pablo y entonces poder ubicarlos en la mesa que les correspondía; les pidió que la acompañen y ellos la siguieron por detrás..
Rocío- Espero que no nos toque sentarnos con esa mujer. No la puedo ver, me da asco… Igual que el señor ese, cómo va a salir con esa nena.
Pablo- Rocío, ¿podés parar? Dejalos ser libres.
Rocío- Claro, usted aprovecha porque no está su novia acá, le gusta que lo piropeen, ¿no?
Pablo- (a la camarera) Muchas gracias. (Al resto que estaba sentado en esa mesa) Buenas noches a todos.
Rocío- (sonriendo) Hola, buenas noches.
Pablo corrió y arrimó la silla cuando Rocío se sentó, y luego él se acomodó al lado.
Rocío- Gracias.
Pablo- De nada… ¿Y… qué te parece el barco que te dio tanto miedo?
Rocío- Tres cosas. La primera, es que me sigue dando miedo… Siento que en cualquier momento va a arrancar y yo me tiro por la borda; segundo, que me va a dar mucho frío y con este coso de seda, no sé qué es, que me dio Aidé, mínimo quedó como cubito de hielo; y último, que es muy lindo… pero siento que me voy a quedar con hambre (Pablo la miraba atento, con el ceño fruncido hasta que rió con eso último) No se ría, estoy hablando en serio. Usted estará acostumbrado, pero yo con un brócoli en el estómago no hago nada.
Pablo- (rió un poco más) ¿Siempre sos así?
Rocío- ¿Así cómo?
Pablo- Así… graciosa. (Hacia un lado, por lo bajo) ¿Y yo nunca me doy cuenta?
Rocío- No se enoje, pero no entiendo de qué habla. Yo siempre le hago chistes, y no sé si usted no los agarra o qué, pero se enoja.
Pablo- (enarcando un ceja) Puede ser…
Rocío- ¿Me quiere decir algo usted?
Pablo- (negando) No, no importa… (Aclarando su garganta) Seguro que nos van a traer algo más que un brócoli, no te preocupes.
Una voz sobre un escenario llamó su atención invitando a todos que se sienten. Pablo miró al frente y observó para reconocer rostros y posibles víctimas en el mercado mientras que Rocío lo observaba sin poder disimularlo. Cuando los lugares a su lado se fueron ocupando, dejó de mirarlo tan ininterrumpidamente, pero cada tanto lo veía de perfil, prestando atención a lo que decían sobre aquel escenario.
Pablo- (acercándose, hablándole de costado sin dejar de mirar el escenario) Ese hombre que va a subir ahora es dueño de una de las empresas más importantes del mundo.
Rocío- ¿Coca-Cola?
Pablo- (mirándola sonriente) Audi.
Rocío- Ah… ¿Y eso es…?
Pablo- Una marca de autos.
Rocío asintió mostrando sus dientes, y rió escurridiza. Pablo había sonreído casi sin interrupción durante toda la noche. Era tan raro todo, pero esa noche se sentían tan cómodos el uno con el otro, era como si hubieran tenido esa relación siempre; como si fueran dos personas completamente distintas a lo que eran en casa. O Pablo fingía y actuaba para el mundo, y lo hacía muy bien; o algo más iba apareciendo, algo de eso que más de una vez intentó ocultar pero que por algún motivo, esa noche era libre de presiones, y se permitía vivirlo…
Más tarde, luego de cenar, empresarios de todas las edades se acercaron a Pablo para conversar de finanzas y demás. Rocío miraba la decoración algunos pasos alejada de él, y chusmeaba la mesa dulce, a ver qué cosillas de ahí podrían llegar a gustarle.
-¡Miren a quién me vengo a encontrar! (Pablo volteó) A mí amigo personal, Pablito Martínez.
Pablo- ¿Qué hacés, Rodrigo? Tanto tiempo.
Rodrigo- ¡Lo mismo digo, pibe! (se abrazaron). Qué bueno encontrarte acá.
Pablo- Sí, tenía que venir. Lo extraño es que vos estés acá, no te vi ni cuando hicimos la campaña, menos pensé verte en esta cena que no te llaman ni un mínimo de atención.
Rodrigo- No, ni lo menciones porque no quería venir… Me obligó mi viejo porque yo ni aparezco por acá.
Pablo- Me imaginé que algo de eso había (bebiendo de su copa de champagne).
Rodrigo- Ahora, se corre un rumor acá que te estás comiendo un carocito.
Pablo- (serio) ¿Un qué?
Rodrigo- Un carocito, una chica muy, muy mona, de lindo cuerpo, y dicen que tiene un vestido que asesina.
Pablo- ¿Eso se dice? (Rodrigo asintió) Se habrán confundido todos, yo vine con mi secretaria, bah, en realidad es la tutora de mi hermano, pero sólo eso.
Rodrigo- Bueno, no te pongas así. Yo sabía que no era tu perfil ese… Ahora, yo encontré un perfil perfecto, mirá lo que te digo.
Pablo- ¿Ah, sí?
Rodrigo- Sí, sí… Fue el destino. Nos chocamos, nos miramos y creo que ella sintió el flechazo inmediato igual que yo.
Pablo- ¿Sí? Qué bueno, muy interesante… Menos mal que viniste, entonces.
Rodrigo- Agradecido de por vida… Y la acabo de ver sola, sola… Voy a ver si puedo aprovechar.
Pablo- Vaya, tigre.
Rodrigo- (con una mano sobre el hombro de Pablo) Si no te veo, porque es probable que desaparezca, no sé cuán exitosa sea mi conquista, mandale saludos a Vico… Que está desaparecido.
Pablo- Se los mando. (Rodrigo se perdió en la multitud tras guiñarle el ojo)(exhalando, rascándose la sien) ¡Qué plomazo, por favor!
Más personas se acercaron a Pablo a hablar, era un mal necesario ser amable y atento, quién dice de aquellas charlas pueda obtener hasta nuevos inversionistas, socios, o simple experiencia. Sin embargo, interiormente reconocía que el aburrimiento lo estaba matando y no sabía cuánto iba a aguantar. Comenzó entonces a buscar a Rocío con la mirada, a ver si podía hacerle entender que necesitaba ser salvado, y la encontró…
Parecía como si la gente comenzara a abrir un camino que llevaba su mirada al encuentro de ella: estaba sola frente a la mesa dulce, increíblemente bella a la luz de la luna, perfecta y natural como jamás la había visto, de hecho nunca se había dedicado a observarla demasiado tiempo, pero esa noche no le quedó otro remedio que dejarse cautivar y que, producto de ello, sus ojos empezaran a irradiar un brillo especial, casi me atrevería a decir mágico al verla… pero ese brillo se vio interrumpido por un hombre. Un hombre que se acercaba a ella con dos copas de champagne en la mano; un hombre con el que había conversado, el mismo que le había dado a conocer sus intenciones con una señorita… Ahora, sabía de quién se trataba y se le había cambiado la cara por completo.
Rodrigo- (aclarando su garganta) ¿Algo interesante para comer?
Rocío- (volteando a verlo) ¿disculpe?
Rodrigo- No, te preguntaba porque hace rato te veo mirando la mesa sin agarrar nada.
Rocío- Ah, sí… Es que no veo nada que me guste, y tengo miedo agarrar, que sea horrible y no saber dónde tirarlo sin que se den cuenta.
Rodrigo-(sonriendo) Sí, yo pienso exactamente lo mismo antes de agarrar algo para comer… Pero bueno, mirá, yo no soy una mesa dulce pero… te puedo ofrecer una copa de champagne.
Rocío-Ay, no, te agradezco pero no tomo. Hasta ahora solo tomé agua porque con las burbujas no más yo me mareo.
Rodrigo- No, pero es una sola copita, no me la podes rechazar así, aparte la fiesta es un plomazo, sos la única persona que no me habló de negocios, por suerte. Por favor, aceptala.
Rocío-(agarra la copa) Bueno, emmh… te agradezco. Lamento no poder “desaburrirte” más, pero me están esperando. Permiso.
Rodrigo-(sujetándola del brazo, seductor) Esperá… al menos merezco saber tu nombre
Rocío- (sonriendo incómoda) En otra ocasión tal vez (se aleja de él).
Rocío- (volteando a verlo) ¿disculpe?
Rodrigo- No, te preguntaba porque hace rato te veo mirando la mesa sin agarrar nada.
Rocío- Ah, sí… Es que no veo nada que me guste, y tengo miedo agarrar, que sea horrible y no saber dónde tirarlo sin que se den cuenta.
Rodrigo-(sonriendo) Sí, yo pienso exactamente lo mismo antes de agarrar algo para comer… Pero bueno, mirá, yo no soy una mesa dulce pero… te puedo ofrecer una copa de champagne.
Rocío-Ay, no, te agradezco pero no tomo. Hasta ahora solo tomé agua porque con las burbujas no más yo me mareo.
Rodrigo- No, pero es una sola copita, no me la podes rechazar así, aparte la fiesta es un plomazo, sos la única persona que no me habló de negocios, por suerte. Por favor, aceptala.
Rocío-(agarra la copa) Bueno, emmh… te agradezco. Lamento no poder “desaburrirte” más, pero me están esperando. Permiso.
Rodrigo-(sujetándola del brazo, seductor) Esperá… al menos merezco saber tu nombre
Rocío- (sonriendo incómoda) En otra ocasión tal vez (se aleja de él).
Pablo estuvo a punto de ir a alejarla de él cuando lo vio tomarla del brazo; había observado su conversación sin distraerse un solo segundo: vio cómo él la miraba y como ella intentaba no parecer muy amigable, pero tampoco desagradable, para así poder librarse de él más rápido. La incomodidad se le notaba a simple vista y había contribuido a la indecisión de Pablo de ir o quedarse; salvarla o esperar su reacción, pero no tuvo que meditar demasiado, pues de inmediato observó como Rocío caminaba en dirección opuesta a aquel hombre. Pero no era el único que la veía alejarse. Rodrigo la siguió hasta poder descubrir a quien se acercaba… Y así fue como vio que aquella mujer era parte de aquel seudónimo que había usado diciéndole “carocito”.
Rocío se acercó a Pablo con el vaso de champagne en mano, y saludó cordial a quienes lo rodeaban. Él no había quitado la mirada de encima de ella y no se resistió a interrogarla.
Pablo- ¿Todo bien?
Rocío- Si, ¿por?
Pablo-No, curiosidad… Es que te vi hablando muy a gusto allá.
Rocío- Si, ¿por?
Pablo-No, curiosidad… Es que te vi hablando muy a gusto allá.
Rocío- Ah, no… Un plomo (Pablo no pudo evitar sonreír algo aliviado de escuchar aquello) ¿Qué le pasa? Ay, ¿no me diga que es amigo suyo ése?
Pablo- (negando) No, no, no me pasa nada, y no es mi amigo, coincido que es un pesado bárbaro…
Rocío- Ay, menos mal no soy la única.
Pablo- Está muy linda… (Rocío lo miró) la noche está muy linda.
Rocío- Ah… (mirando el cielo) Sí, fíjese… qué lindas estrellas.
Pablo no había dejado de mirarla mientras aquellos ojos color miel estaban enfocados en el firmamento; desvió la mirada luego, y prosiguió a prestar atención en lo que decían los demás no sin antes cambiarse de lugar con Rocío, obstruyendo así la vista sobre ella de Rodrigo.
Sin más alteraciones transcurrió la velada. Ya el frío de la madrugada estaba acentuando su peso y la copa que había bebido comenzaba a hacer efecto con ligera pesadez sobre sus ojos profundizando su sueño. Se alejó de la multitud y se acercó hasta la baranda del barco para quedarse mirando el mar por unos minutos en silencio y soledad, con el viento fresco del Río de La Plata que parecía rasgar la piel de su mejilla con lo helado que parecía; pero su mente iba más allá de sentir, ella solo pensaba en todo lo que había pasado esa noche, en cuánto se pudo haber equivocado en estar allí en ese momento… pero aún más, pensaba en su papá: tal vez, en algún lugar cercano a ese mar, haya quedado la estela de la tragedia que la llevaría a hacer lo que por tantos años había planeado. Pensaba en frío, sin sentimientos, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir el contacto de la piel de sus hombros y espalda con una tela, y volteando de inmediato, encontró los ojos verdes que esa noche la habían cautivado: Pablo ahora en camisa y corbata le había cedido su saco imaginándose que tenía frío.
Rocío- (con una débil sonrisa) Gracias.
Pablo-No hay por qué... Está bastante fresco, además siempre es más frío acá, en el puerto.
Rocío- Sí, es verdad… No sé por qué no me traje nada, un abrigo, algo más que esta telita… ¿Usted no tiene frío?
Pablo- (sonrió) No, no, estoy bien… Disculpame que te pregunte, pero… ¿en qué pensabas?
Rocío- Nada, (con la vista en el agua) solo observaba cuan calmo estaba el mar y cuánta de esa paz me hace falta.
Pablo- ¿Paz? (Ella asintió) ¿Y por qué necesitas paz?
Rocío- Fantasmas… del pasado y del presente que, a veces, no me dejan respirar.
Pablo- (apoyando los brazos sobre la baranda mirando hacia el infinito horizonte). Si te alivia algo, no sos la única a la que le pasa… Creo que todos en el fondo estamos atados a un pasado que nos ahoga y condiciona el presente… haciendo aún más incierto el futuro.
Rocío- ¿Lo dice por… por su hermano, sus padres o qué?
Pablo- Una mezcla de todo pero prefiero esconder esos fantasmas, encerrarlos un día más, mi vida no va a cambiar por hacerlo.
Ambos permanecieron en silencio por unos momentos, hasta que fueron interrumpidos por diferentes empresarios que no habían tenido la oportunidad de entablar una conversación con Pablo sobre negocios.
Rocío- Nada, (con la vista en el agua) solo observaba cuan calmo estaba el mar y cuánta de esa paz me hace falta.
Pablo- ¿Paz? (Ella asintió) ¿Y por qué necesitas paz?
Rocío- Fantasmas… del pasado y del presente que, a veces, no me dejan respirar.
Pablo- (apoyando los brazos sobre la baranda mirando hacia el infinito horizonte). Si te alivia algo, no sos la única a la que le pasa… Creo que todos en el fondo estamos atados a un pasado que nos ahoga y condiciona el presente… haciendo aún más incierto el futuro.
Rocío- ¿Lo dice por… por su hermano, sus padres o qué?
Pablo- Una mezcla de todo pero prefiero esconder esos fantasmas, encerrarlos un día más, mi vida no va a cambiar por hacerlo.
Ambos permanecieron en silencio por unos momentos, hasta que fueron interrumpidos por diferentes empresarios que no habían tenido la oportunidad de entablar una conversación con Pablo sobre negocios.
Poco antes de las 4 de la mañana, Pablo y Rocío emprendieron el regreso a casa. Así como lo habían hecho de ida, volvieron en silencio pero fue producto de que Rocío apoyara su cabeza contra el cristal de la puerta y comenzara a quedarse dormida lentamente poco después de subirse al auto y aún con el saco de Pablo encima. El poco champagne que había tomado fue suficiente para que el sueño la invada de regreso.
Pablo estacionó el auto y la despertó lo más delicadamente que pudo. Entraron y caminaron juntos hasta la escalera.
Rocío- Bueno… estoy muerta, así que me voy a dormir… (subió unos escalones)
Pablo- Rocío (ella volteó) Gracias por acompañarme.
Rocío- (sonriéndole) No, de nada. La pasé bien… Ah, y… ¿Me tengo que levantar muy temprano hoy?
Pablo- (sonrió de lado) No, supongo que por mañana podemos empezar el día más tarde.
Rocío- (sonriente) Bueno, gracias. Que tenga buenas noches y descanse.
Pablo- (mirándola encantado) Gracias, igualmente (Rocío subió mientras él la observaba) (A la nada) Estabas muy linda esta noche… (tragó grueso y exhaló).
Se desajustó la corbata y se dirigía a su escritorio cuando su mirada se desvió hacia uno de los pasillos y caminó por éste hacia la sala de recreación. Abrió la puerta con cuidado y encontró a su hermano y los amigos de éste tirados sobre los sillones y algunos colchones en el suelo. Se sonrió y negó recordando que hace ya algunos años, cuando festejó sus 17, había terminado de manera similar con sus amigos. Entró con cautela unos pasos y tras apagar las luces, salió de igual forma. Fue hasta la cocina y se sirvió un vaso con agua para poder subir finalmente a descansar.
Rocío entró a su cuarto y recién cuando se dispuso a cambiarse, se dio cuenta que aún tenía en su poder el saco de Pablo. Pensó que lo mejor, para ella, sería dárselo mañana y lo dejó sobre el respaldo de la silla. Se puso el pijama, luego se quitó el maquillaje y se soltó el pelo, entonces estuvo lista para acostarse. Se sentó sobre la cama y tras girar el cuello hacia un lado y otro para relajarse, fijó su mirada en la prenda que había dejado a un lado ni bien entró. Se estiró y la tomó entre sus manos; la llevó hasta su rostro y sintió el perfume de Pablo. No se lo puso, pero se acostó con el saco entre sus brazos y cerca de su rostro, mientras pensaba lo diferente que había actuado hoy, “lo lindo y atento que estuvo conmigo, lo lindo que me trató… ¿Era solo por cómo estaba vestida o por qué? Me tuteó, y le queda tan bien esa personalidad, más que la de ogro… Qué lindo es cuando me mira, y cuando sonríe…” y así siguió, pensando en él, olvidándose del resto del mundo hasta quedarse dormida.
Pablo había subido las escaleras y ya se encontraba frente a su habitación pero allí se detuvo. Su mirada fue algunos cuartos más allá y la curiosidad lo llevó a dar unos pasos más hasta llegar a una de las tantas puertas del pasillo. Muy despacio, bajó el picaporte y abrió cuidadosamente aquella puerta y la encontró como esperaba: dormida y vaya uno a saber soñando qué cosa; sin embargo, él no entró, solo se quedó observándola desde la puerta, con la cabeza apoyada contra el marco, pensando… “¿Qué me está pasando con vos? Me diste vuelta el mundo y no… no sé cuándo va a volver a ser el mismo. Tampoco sé si quiero que vuelva a ser igual… ¿Por qué mirarte me da tanta paz?”. Esa noche, la conexión que sintió con ella fue más intensa que antes. Es verdad que estaba particularmente hermosa esa noche, pero iba más allá de eso… Aún más allá.
El contacto de sus labios con su piel encontraron a María envuelta en sábanas y despertándola. El recorrido de sus besos habían comenzado en la cintura y siguieron hasta llegar a su cuello.
Victorio- (al oído, dulce) Buen día…
María giró su cuerpo para quedar boca arriba, cubriéndose bien con la sábanas y rodeándolo por el cuello lo acercó a ella, abrazándolo.
Victorio- (hundido en su cuello) ¿Cómo amaneciste, reina?
María- Ay, bien… No me quiero levantar.
Victorio- (separándose, quedando a unos centímetros de sus labios) Y no te levantes… (besó la puntita de su nariz) Mirá, (saliendo de sus brazos, estirándose para tomar la bandeja y sostenerla frente a ella), tu perfecto y sensual novio te trajo el desayuno a la cama.
María- (sonriendo, sentándose con toda la fiaca) Ay, sí, yo siempre lo digo… Es el más perfecto, más sexy, sensual… y más sexual que existe.
Victorio- (levantando las cejas) Apa, ¿qué es ese término?
María- (estirando sus brazos hacia él) Es que ya no te encuentro calificativo…
Victorio- (apoyó la bandeja sobre la cama, y se acercó a ella) ¿No? (María negó)
Se sonrieron y se besaron dulce pero pasionalmente. Era común en ellos ponerse, en realidad, continuar mimosos durante la mañana, por lo que terminaron de desayunar
y Victorio hizo uso y defensa de la nueva palabra que había usado María para definirlo…
Para cuando terminaron de hacerlo, eran poco más de las once. Victorio le había avisado a Pablo que ese día no iba a hacerse presente en la empresa por la mañana, que pasaría a verlo después del mediodía.
Victorio- (rodeando a María con sus brazos, acariciándole el rostro; exhalando) No quería llegar a esto, pero me voy a tener que ir a bañar.
María- (levantando la mirada) Ay, no… ¿Tenés que ir?
Victorio- Sí, amor… Creeme que no tengo un cuarto de ganas de ir a leer la pila de contratos que tengo en vez de quedarme con vos y aprovechar el día de otra manera, pero lo tengo que hacer…
María- (exhaló) Bueno, nos va hacer bien extrañarnos un poquito.
Victorio- ¿Sí? ¿Vos crees? (María se apoyó con los brazos sobre su pecho y alcanzó sus labios para morder el inferior) ¿Sabés que me la estás haciendo más difícil así?
María- (asintiendo inocente) Sí, ¿por qué crees que lo hago? Para poner a prueba tu responsabilidad.
Victorio- (pasándole el pelo por detrás de los hombros, acariciándole la mejilla) Te amo.
María- (enternecida) ¿En serio me decís?
Victorio- Te lo juro.
María- (mordiéndose el labio inferior) Yo también te amo (estiró sus brazos y rodeó su cuello para besarlo).
Un rato más tarde, María y Victorio se preparaban para salir. Él iba a alcanzarla hasta el departamento y de ahí, irse a trabajar un poco más temprano de lo que había anunciado, pero había sido motivada con el inicio de una maravillosa mañana.
Salieron del departamento y esperaban por el ascensor. Victorio pasó sus brazos alrededor de la cintura de María y comenzó a besarla en el cuello.
María- (pegándole en los brazos y la espalda) ¡¡Victorio!! ¡Pará un poco!
Victorio- (sin soltarla, mirándola) ¿Qué, qué pasa?
María- Tus vecinos…
Victorio- Ay, María, como si no escucharan lo que-
María- (golpeándole el pecho) ¡Ay, basta! (Riéndose) Me hacés poner nerviosa, (presionando el botón insistente) ¡encima este ascensor que no viene!
Victorio- No me digas que te querés escapar… Dale, nerviosa, dame un beso.
María- (mordiéndose el labio inferior) Bueno, pero uno y basta.
Victorio- Te lo prometo.
María lo tomó de la camisa y lo acercó violentamente para besarlo. Sus brazos rodearon su cuello; y se reían entre besos cuando se abrió el ascensor con una persona en su interior que bajó del mismo, provocando que se separen para entrar.
Victorio- (amable, riéndose y limpiando el labial de su boca) Buen día.
-Hola, Victorio.
Victorio- (deteniéndose antes de entrar; tomado de la mano de María) ¿Nos conocemos?
-Sí, nos conocemos. Soy… Soy Érica.
Victorio- (enarcó una ceja haciendo la boca a un lado) Disculpame, pero no… no conozco a nadie con ese nombre. Podrías ser más específica.
Érica- Sí, claro… Pasamos una noche juntos…
María- (mirando acusante a Victorio) ¿Qué? (Victorio no entendía nada)
Érica- No, disculpame… Hace dos años pasamos una noche juntos en Córdoba…
Era de esperarse que Victorio no recuerde su pasado, como ya le había dicho a María alguna vez, desde hacía mucho tiempo no tomaba en serio a una mujer… y esta tal Érica, al parecer, había sido una de tantas.
Victorio- Emmh, esto es bastante incómodo, y estaba por salir… ¿Necesitas algo? (María se puso seria, llenándose de angustia imaginándose el propósito).
Érica- Sí, decirte algo muy importante… Tengo un hijo tuyo.
{...}
Hola, hola.
ResponderEliminarBueno, chicas. La posta es que no sé cuánto voy a tardar en subir el próximo. Lo tengo por la mitad y no sé si voy a poder ponerme esta semana. Estoy estudiando para la semana que viene; y un problema familiar.
Pero bueno, en cuanto pueda lo subo. Les pido paciencia.
Gracias por leer y por los comentarios. Falta poco para Pablochi :) Seguro que en éste esperaban más, pero vieron cómo soy yo (?
Cuídense!! :)
me dejaste con la intriga
ResponderEliminarq paso con Vico...
y keria algo mas o un asercvamiento pablochi...buuu..:(
AWWWWWWW MW MATO PABLOCHI!!! LOS AMO!! Y RODRIGO YA ME EMPESO A MOLESTAR!! JAJAJ BESS ESPERO EL PROXIM!!
ResponderEliminarNo no no no, esto no va, si tengo que esperar para pablochi no me separes vicery , aparte miralos todos acaramelados, lindos, tiernos, cositaaaaa tierna, me los separas y no leo hasta que Pablo y Ro sean algo mas que esto raro que son! , espero que puedas estudiar y tu problema familiar sea solucionao, escribis hermoso adri, me encanto el cap. Un beso!
ResponderEliminaren realidad este cap tuvo mas pablochi de lo que esperaba, asi que genial
ResponderEliminarme cayo mal erica, evidentemente por lo que dijo. seguro es un gato barato de por ahi. no quier pelea vicery. haces una bien pablochi y una mal vicery, no da asi!!
hace miiiiiiiiil que no hablamos, y eso no me agrada u.u
(por si no recuerdas soy michu, tu sist -@michusay-)
te quedo genial! no esperaba el cap pero bueno gracias por subirlo pronto.. tierno, hermoso, soñado de todo tuvo.
ResponderEliminaresta erica es una vieja con poco tacto, como le va a decir eso en frente de mery? poca decencia...
bueno adri que te vaya muy bien en la semana y que tus asuntos se resuelvan. éxitos
Me encantoo volver despuués de un tiempitoo i leerme un monton de capiis seguidoos!!:) Esta re buena esta nove
ResponderEliminarMe encantoo cuando Pablito y Ro hablaban de un tipo importante y la rubiaa soltó el dueño de Coca-Cola, me estuve riendo un buen ratoo!!
me moto pablo y rochii!! desde ya! rodrigo me empiesa a molestar no lo soporto!! jaja
ResponderEliminarno me separess vicery!! espero q ese hijo no sea de el o q mey lo perdone :( espero el prox cap. bess!!
Ame el capitulo muy plablochi!:)
ResponderEliminarque capitulo mas lindo!!! aaaaaaaaaaw te juro que mori de amor con pablochi son tiernos los guachos(?
ResponderEliminarME ENCANTA como se esta poniendo la historia, no habia leído el cap anterior asi q fue lo mas leer dos seguidos, me mato el cap anterior lo que paso con Pauline jajaja hasta pena me dio la pobre te juro, pero espeor que no aparesca mas.
Aide es una genia, grosa, capa y demas calificativos. Al principio de la nove parecia media ortiva y quien iba a decir q seria pablochi(?
ame todo el cap (salvo la parte Vicery no me los separes :'( )me enternecio mucho la parte donde caa uno piensa cuando termina la velada
espero mas nove y que Pablo se anime y se la juegue un poco por lo que siente y coincido con Rochi este Pablo me gusta mucho mas que el ogro :)
espero q rindas bien y se solucione tu problema
besoos
Ojala hayas podido estudiar y que tu problem familiar se haya arreglado! espeor novedades :)
ResponderEliminarLO AMEEEE!!!!! ME ENCANTOO! Poli celoso, Rochi q esta hasta las manos cn el y no se quiere dar cuenta, como la tuteaba..... En fin, TODOOOO ME ENCANTO! =P Esta bien encaminado para un lindo futuro Pablochii!!!! =P Suertt!
ResponderEliminardale dale subi prontoo
ResponderEliminarY LA NOVELA? :/
ResponderEliminarNOVE, NOVE, NOVEEEE!!!
ResponderEliminarCada uno tiene sus tiempos y vos tenes problemas y es entendible, pero subinos un capi dale dale adri!
ResponderEliminar