enero 26, 2012

'Hasta que te duela' - Capítulo 40

Las cortinas se corrieron bruscamente dejando al sol pasar de manera casi violenta, encegueciéndola, y una voz no muy cálida la invitaba a despertarse.
Pauline se despertó y sintió su cabeza como si un tornado la hubiera arrastrado de los pelos, pero no, tan solo fue el champagne que tomó la noche anterior.
Pauline- (cubriéndose la vista) ¿Qué hora es, dónde estoy?
-Son casi las 10 de la mañana, y esta no es su casa.
Pauline comenzó a ver más nítida la imagen frente y se sobresaltó, cubriéndose con las sábanas.
Pauline- ¡Aidé! Pero… ¿qué hace acá?
Aidé- No es la pregunta indicada, por el contrario, yo debería hacerla… Pero Pablo me pidió que la despierte y cumplo con mi deber.
Pauline- ¿Pablo?
Aidé- Pablo… Martínez. Está es su casa, este es su cuarto… y ésta es su cama.
Pauline- (boquiabierta) ¿Q-qué, cómo? ¿Pablo y yo…?
Aidé- ¡Ya hubiera querido usted! Pero no, afortunadamente. (Acercándose a la puerta) Y le recomiendo que para situaciones futuras… similares, no le pregunte al personal doméstico sus actividades nocturnas. Tiene un vaso de agua y dos aspirinas; y café en la mesa de luz… (Sonriendo irónica) Después puede irse. (borró su sonrisa, y salió cerrando la puerta tras ella)
Pauline- (mordiéndose el labio inferior, tomándose la frente mirando alrededor) ¿Me quedé dormida? (tirándose sobre la cama, tapándose la cara con la almohada) ¡¡No puedo ser más estúpida!!

Paradas de adentro, frente a la puerta abierta, María y Rocío se miraban una y otra vez, llevando su vista hacia Victorio inquietas y nerviosas.
Victorio- ¿Y? ¿Tengo que esperar mucho tiempo más?
María exhaló y se adelantó a cerrar la puerta, darle la camisa a Victorio, para luego acomodar la cama, sentarse junto a él allí e invitar a Rocío a tomar asiento en el sillón de un cuerpo que estaba al lado de la televisión frente a la cama.
Victorio- Y bueno… ¿quién quiere empezar?
Rocío- Yo, obvio… Mirá, Vico… Axel no es mi novio y-
Victorio- Eso ya lo escuché, quiero escuchar el por qué de la mentira.
Rocío- Está bien, te lo voy a decir… (María la miró preocupada, pero sin intenciones de detenerla) Todo esto fue por… por Pauline.
Victorio- ¿Cómo que por Pauline?
Rocío- Sí, por ella… porque ella tuvo la idea, y no quería quedar menos si le decía que no.
Victorio- ¿Me estás hablando en serio?
Rocío- Sí, ¿por qué te mentiría?
Victorio- Porque me parece totalmente ilógico, y está de más decir que es infantil, (a Mery) ¿no pensás eso?
María- ¿Yo? (Victorio enarcó una ceja) Sí… No, no, pienso que estuvo bien, yo hubiese hecho lo mismo.
Victorio- ¿Lo mismo?
María- Sí, Vico… O sea yo la conocí, con ese tipo de mujer, altanera, que se cree lo más, no toleraría quedar menos ante ella.
Victorio- No cruzaste ni tres palabras, Mery.
María- Pero… me di cuenta por cómo se paraba.
Victorio- (frunció el ceño, negó. A Rocío) Pero cuando entraste, dijiste que le habías mentido a Pablo, no a Pauline.
María- ¡Ay, Vico! Pablo-Pauline, es lo mismo… son una pareja, o sea. Le mintió a los dos.
Victorio- No sé… (Exhaló negando) No sé, esto es muy raro. (María y Rocío se miraron) ¿Y por qué el ex de Mery? (sonó el celular) Disculpen.
María y Rocío se miraban incómodas, casi acorraladas mientras Victorio hablaba a dos pasos de ellas.
Victorio- Emmh, Mery me tengo que ir…
María- Sí, (poniéndose de pie, entregándole el saco) ¿me llamas después?
Victorio- Sí, claro…
Rocío- ¿Puedo pedirte un favor, Victorio?
Victorio- Si es que no le diga a nada a Pablo, no puedo prometerte eso.
Rocío- Ay, por favor… es que se lo va a decir a Pauline y no quiero quedar como una tarada, de verdad. Encima con lo que pasó, se debe sentir en la gloria… Por favor, no le digas nada.
Victorio- (Exhalando) Me tengo que ir… Espero que solucionen sus diferencias y no rompan nada.
María lo acompañó a la puerta, se sonrieron y tras cruzar, Victorio la tomó por la cintura para besarla. María limpió el rush de sus labios, y cerró la puerta apoyándose sobre la misma con una sonrisa, borrándola de inmediato cuando encontró la cara de Rocío, mirándola seria.
María- (cubriéndose la cara) ¡Ay, perdón! (acercándose, acuclillándose frente a ella) Perdón, amiga, te juro que… ay, soy una tarada.
Rocío- Sí, lo sos.
María- Pero es que no podía pensar otra cosa.
Rocío- ¡Cómo se te puede cruzar por la cabeza que yo vaya a estar con tu ex! ¡¡Y menos con ése!!
María- Ay, pero Rochi… ¿Qué dirías vos si me vieras a mí con tu ex en una cena de parejas?
Rocío- Sí, yo sé que era una situación complicada y todo, por eso no te estoy atando en medio de las vías…
María- ¡Pero vos también, Rochi! ¿Tu novio? ¿No podías decir que era tu primo, tu vecino? ¡Cualquier cosa menos “novio”!
Rocío- Es que, Mery, fue lo primero que se me vino la cabeza… y cuando lo dije me imaginé todo lo que se me iba a venir encima si te enterabas, si… ay, todo.
María- Entiendo…
Rocío- ¿Pensás que Vico le va a decir algo a Pablo?
María- No… Bah, no creo.
Rocío- Se lleva muy bien con Pauline.
María- ¿Ah sí? Pensé que no...
Rocío- No, sí. Hay días que parece que la adora.
María- (frunciendo el ceño con una sonrisa) ¿Para tanto? No creo… Me dijo que le caía normal y hasta por ahí no más… No se mete en las relaciones de Pablo, prefiere mantenerse al margen, porque prejuzga mucho, entonces solo intenta que le caiga bien (rió).
Rocío- Qué raro es tu novio…
María- Pero es un sol.
Rocío- Se te ve re bien, amiga… Me arrepiento tanto de haber metido el hocico y arruinar todo desde el principio.
María- Pero ya viste que no te hice mucho caso…
Rocío- Sí… Si no era porque yo me mandé la macana más grande, ahora la ofendida sería yo, pero bueno… No pensemos en eso.
María- ¿Cómo va todo lo tuyo?
Rocío- Bien, qué sé yo… Normal.
María- ¿Todavía seguís con la idea tan firme como al principio?
Rocío- Obvio, Mery. Eso no va a cambiar… Nada va a arruinar todo lo que conseguí hasta ahora.
María se quedó mirándola en silencio. No entendía su actitud, su decisión… A veces parecía como si olvidara todo, y de repente esa frialdad salía a flote sin dar tregua. Estiró su mano y la apoyó sobre la de ella para sonreírle en el momento en que Rocío levante la vista hacia ella.

Era jueves. Pablo estaba de regreso del trabajo apenas pasado el mediodía y, como era habitual, fue derecho a su despacho. Se lo notaba inquieto, preocupado, nervioso. Revisaba el celular cada rato y no podía concentrarse y así poder revisar ciertos asuntos en su notebook.
En la cocina, Rocío y Aidé disfrutaban una ensalada de frutas mientras conversaban a gusto cuando Pablo irrumpió allí, sin siquiera levantar la mirada, ciego hacia la heladera.
Aidé- Buenas tardes…
Pablo- (volteando sobresaltado; exhaló) Buenas tardes… a las dos. Disculpen, ni me fijé que estaban.
Rocío- No, sí se notó.
Aidé- ¿Qué te pasa, Pablito? Desde ayer que andas así…
Pablo- No, nada… Debe ser que tengo muchas cosas que hacer y… por casualidad, ¿nadie llamó hoy?
Aidé- Depende quién es “nadie” para vos.
Pablo- Entonces, llamó alguien…
Aidé- Sí, llamó tu secretaria para que no te olvides de la cena que tenés el sábado a la noche, que no te pudo decir nada porque no la quisiste escuchar.
Pablo- (cerró los ojos y sacudió la cabeza) Sí, no me olvidé… Estoy más pendiente que nunca, solo que… ¿Nadie más?
Aidé- No, Pablo. Pauline no llamó.
Pablo- (decepcionado, exhaló y refregó sus ojos) Bueno… bueno, gracias. Cualquier cosa voy a estar en mi-
Aidé- Despacho, lo sé. (Pablo se retiró) Ay, este hombre…
Rocío- Qué asfixiante debe ser, ¿no?
Aidé- (mirándola) ¿Pablo? (Rocío asintió) (volviendo la mirada a la ensalada de frutas) No, para nada. Está preocupado porque no lo llamó en toda la semana… Contrariamente a como se debería sentir, necesita que Pauline lo llame.
Rocío- (por lo bajo, dejando escapar una risa) ¿Tan inseguro de haberla complacido?
Aidé- ¿Cómo? ¿Inseguro de qué, perdón?
Rocío- No, quiero decir que… que debería estar seguro de la relación que tienen, tan sólida.
Aidé- ¡Ah, no! Él está seguro… Seguro de que no la quiere como pensaba, pero en fin… yo sé que ella no llama porque se muere de la vergüenza, volvió pasada de copas y se quedó dormida en la cama de Pablo sin haberle tocado un pelo.
Rocío- ¿Qué? (Aidé sonrió asintiendo) Entonces… ¿no pasó nada?
Aidé- No, claro que no. No porque él no haya querido, claro… Aunque me cuesta pensar que las cosas hayan sido diferentes si ella no tenía ese percance.
Rocío- (mirando a un lado, pensativa) Y… ¿por qué decís que no la quiere como pensaba? ¿Él?
Aidé- Sí, él… No viene al caso.
Rocío- (apresurada) No, sí viene  (Aidé la miró asombrada) No, quiero decir que… que para que no me quede el chisme a la mitad.
Aidé- Hay cosas que vas a ir descubriendo vos sola de Pablo… Si es que no empezaste (poniéndose de pie, llevando la copa vacía hacia el fregadero) Permiso. (Rocío la siguió con la mirada; llevando la cuchara a la boca siendo interrumpida por el regreso de Aidé) ¿Tenés algo que hacer el fin de semana?
Rocío- No, no nada… ¿por?
Aidé- Solo… curiosidad.

En la tarde, Victorio llevó a María a la casa de sus padres como había prometido hacer el domingo, pero que no pudieron llevar a cabo por distraídos en… bueno, en alguna otra cosa.
El domicilio quedaba a cuarenta minutos de donde vivía ahora María, y en el camino no charlaron de otra cosa que cómo actuar frente a ellos. Mientras él conducía, María iba armando una especie de “speech” para retirar sus cosas cuando se vio sorprendida por el silencio del motor del auto. Habían llegado y antes de bajar, Victorio le aconsejó que se tranquilice, que él estaría a su lado y que sea ella misma, tal y como le gusta a él. Con eso debería haber sido suficiente…
Tocó timbre y la gran puerta de madera frente a sus ojos se abrió descubriendo la silueta de su padre, Jorge, del otro lado.
María- Hola, pa.
Jorge- Hola, hija. ¿Cómo estás?
María- Bien, ¿vos?
Jorge- Bien… No te esperaba.
María- No, sí ya sé, es el día que pude venir y, bueno, acá estoy.
Su madre, Elena, apareció por detrás con la peor cara que jamás se la haya visto, denotando un disgusto absoluto por verla de nuevo.
María- (a ella) No te preocupes que no vine a quitarte el tiempo, solo vine por mis cosas nada más.
Madre- No te dije nada-
María- No hace falta, tu cara me lo dice todo.
Madre- ¿Quién es?
María- Él es Victorio, es mi… mi-
Victorio- (estirando su mano hacia el padre) Mucho gusto, soy el novio.
El padre de María sin mucho interés ni agrado, estrechó su mano con la de Victorio, quien luego intentó saludar a la madre con el mismo gesto pero no recibió más que ser ignorado. María la miró sin poder creerlo y tomó a Victorio de la mano para entrar. Elena se interpuso en su camino impidiendo el paso.
María- Dejame pasar y te juro que no me vas a volver a ver la cara.
Se miraban con una frialdad tal que hasta se leía una especie de odio. Elena se corrió de frente suyo y María entró con Victorio para subir las escaleras que estaban casi a unos pasos de la puerta principal.
Jorge- ¿Podrías siquiera intentar fingir que no te cae mal verla? Es tu hija.
Elena- De chiquita le enseñé a no mentir, no puedo dar el mal ejemplo ahora.
María entró al que era su cuarto y pegó un portazo que hubiera resonado si no era porque Victorio lo paró con las manos y tras entrar, la cerró.
María- Te juro que la odio, la odio… No puedo verla, no (llevó una mano hacia su pecho, con la respiración agitada).
Victorio- (se acercó a ella rodeándola con sus brazos, algo espantado, y la guió haciendo que se siente en la cama, sentándose él a su lado) Tranquila, Mery. Mirá cómo te pones. Estás temblando.
María- (abrazándolo con fuerza, rodeando su cintura y refugiándose en su pecho) Abrazame fuerte, por favor.
Victorio- Respira, Mery… Yo estoy con vos.
Jorge abrió la puerta despacio y se asomó. María se separó de Victorio y bajó la mirada.
Jorge- Hija… te quiero pedir discul-
María- (mirándolo enojada) Basta, papá. Siempre es lo mismo… Vos no tenés por qué poner la cara. Ya estoy acostumbrada a que me trate así.
Jorge- ¿Les puedo pedir que se queden a cenar? (María bajó la mirada y luego la dirigió a su novio).
Victorio- Lo que vos tengas ganas de hacer, Mery… Yo no tengo problema.
Jorge- Yo quiero saber de vos, hija. Qué hacés, cómo estás…
María- Está bien… Pero me quedo por vos, papi, no por ella.
Jorge- (sonrió cálido) Gracias, mi amor. Tómense su tiempo, yo los llamo cuando esté listo todo.
Victorio asintió y Jorge cerró la puerta. María dejó que un profundo suspiro escape a ella.
Victorio- No fue tan malo al final, ¿no?
María- (sonrió simple) No… No, mi papá es distinto. Ya te conté que él no quiso que me vaya, pero con mi mamá no nos soportamos desde hace bastante…

Pablo se encontraba en su despacho, algo preocupado aún por Pauline. No era solo el hecho de que necesitaba alguien con quién ir, sino que no lo había llamado, ni un mensaje, cero rastro.
Stéfano llegó de entrenar agotado. Subió hasta su cuarto sin anunciarse y olvidando cerrar su puerta, entró al baño anexo para ducharse.  Nadie pensaría que sería tan grave, pero resultaba ser que había cierta evidencia cuadrúpeda que podía incriminarlo y condenarlo por el resto de sus vidas… Está bien, puede sonar exagerado, pero no imposible ya que eso fue lo que estuvo a punto de ocurrir.
Ron, el pequeño cachorro, salió del cuarto de Stéfano moviendo la cola y siguiendo su instinto recorrió el pasillo rumbo a las escaleras, no sin antes dejar una linda marca, no precisamente de agua, sobre la alfombra. Bajó presuroso y torpe para comenzar a recorrer la sala. Encontró divertido morder la esquina del sofá y allí se quedó, con la colita en alza poniendo a prueba su mandíbula. Rocío volvía del jardín, habiendo pasado por la cocina cuando del despacho salió Pablo con la vista perdida en el suelo encarando hacia la cocina.
Rocío- ¿Cómo está?
Pablo- (volviendo en sí, mirándola extrañado) Muy bien, gracias.
Rocío- Ah, yo también… Le preguntaba porque hace un rato estaba como preocupado.
Pablo- Lo estoy aún.
Rocío asentía con la intención de dejar morir esa conversación allí cuando su vista encontró al pequeño mamífero muy a gusto con el mueble. Sus ojos se abrieron al doble de tamaño y lo primero que atinó a hacer fue sujetar a Pablo de los brazos, sorprendiéndolo ampliamente, y girarlo 45° de manera que quede de espaldas a la puerta y no haya riesgo de que vea al animal.
Rocío- (con una sonrisa exagerada) ¿Vio qué raro está el clima? No parece Octubre  (Pablo enarcó una ceja) ¿Qué?
Pablo- (sin saber realmente qué responder) Siempre es así en octubre.
Rocío- Ah… Sí, claro, me confundí con Agosto… Emmh, ¿cómo es en otros países?
Pablo- (exhalando paciente) ¿Cómo es que?
Rocío- El clima en estas épocas… (Pablo levantó sus cejas asombrado)
Pablo- Eh, Rocío… Mire, tengo un día muy-
Rocío- Vamos, cuénteme, me interesan mucho a mí esas...
Mientras tanto, Stéfano había salido de ducharse con una toalla envuelta a la altura de la  cintura, secándose el pelo con otra, y bostezando. Algo andaba mal en la habitación pero no reconocía exactamente qué era aquello. Empezó a mirar detenidamente cada lugar, pensando que, tal vez, Teresa había entrado a ordenar pero no, estaba todo tal cual lo dejó. Excepto por el mapache de peluche que yacía en soledad sobre el piso alfombrado. Stéfano miró de inmediato la puerta notando su irresponsabilidad y alcanzó a nombrar al cachorro con una cuota de pánico.
Stéfano- Ron.
Salió hacia el pasillo y notó la aureola sobre la alfombra, agitó su pelo con ambas manos y corrió, así como había salido de ducharse, en toalla, hacia las escaleras y las bajó. Se frenó y miró a Rocío conversando con Pablo. Ella sin que el mayor de los hermanos se diera cuenta, le hizo señas por debajo para que ubique al animal. Stéfano siguió la dirección que los dedos de Rocío señalaban y halló lo que necesitaba; le tiró un beso al aire y subió lo más rápido que pudo con Ron en brazos.
Pablo- Y calculo que… (mirando hacia atrás siguiendo la vista de Rocío) en Londres debe estar por-
Rocío- (interrumpiendo) ¡Qué interesante! ¿Sabe qué? Otro día me sigue contando porque tengo que ver si Ron llegó y-
Pablo- (mirándola de lado, enarcando una ceja) ¿Ron?
Rocío- Ron… Ron-dando, rondando, Stéfano llegó. Así que permiso, eh.
Se apresuró a llegar a las escaleras y subirlas. Pablo volteó a mirar sin haber entendido nada de lo que había preguntado ni prácticamente de lo que él había respondido.
Rocío- (entrando al cuarto de Stéfano, cerrando la puerta tras ella) ¡Estás loco vos, nene! ¿¡Cómo lo vas a dejar que ande por toda la casa!?
Stéfano- Bueno, ¿¡qué querés, eu!? (acariciando al animal detrás de las orejas) Fue sin querer, no lo voy a exponer a la boca del lobo a conciencia.
Rocío- ¡Ay, pero tené cuidado! Me tuve que comer unas clases de geografía que qué horror.
Stéfano- (mirándola extrañado) Si te gusta…
Rocío- ¡¡No!! ¿¡Cómo me va a gustar!? Detesto geografía, la detesto.
Stéfano- (rió irónico) Decía Pablo yo…
Rocío- Ah, él sí… (Stéfano la miró mal) (reaccionando) ¡¡NO!! ¡Mirá lo que me hacés decir, por favor! ¿Ya comió ese animal?
Stéfano- (de mala gana) No creo, cena como a las nueve.
Rocío- No tu hermano, ¡el perro!
Stéfano- No.
Rocío- Bueno, voy a ver qué le cocinó Fran. OJO y… ponete algo que te vas a engripar (salió).
Stéfano- Se, se… (a Ron) No le puede importar Pablo si nos tiene a nosotros dos, ¿no? ¡Tenemos todas las de ganar, pibe!

Cerca de las ocho y media, luego de meter todo lo que restaba en un par de cajas, bajaron por las escaleras y salieron a colocarlas en el baúl. Entraron y Jorge ya los esperaba para avisarles que la comida estaba servida. El clima de por sí era tenso, nadie hablaba; Victorio estaba tan incómodo como cada uno de los que allí estaban, pero intentaba disimular comiendo. María y su madre cruzaban miradas, como si cada una esperase que la otra rompa el silencio.
Jorge- Bueno, hija… Contanos que estás haciendo.
María- Nada importante, pa. Estoy trabajando en una agencia de modelos.
Jorge- ¿Como modelo?
María- No, no… Todavía no, me falta.
Elena- (a Jorge) Te dije que no ibas a escuchar ni un logro (María la fulminó con la mirada)
Victorio- (tomando la mano de María sobre la mesa)(María lo miró enternecida) Pero fue la cara de una campaña para una empresa muy importante… (Mirándola) Y quedaron muy conformes porque fue excelente, (mirando a Elena y Jorge) así que es probable que vuelva a hacer alguna otra.
Jorge- Me pone muy contento escuchar eso (María lo miró).
Elena- Y decime vos, emmh… ¿Cómo era tu nombre?
Victorio/María- Victorio.
Elena- Mmmh… Decime, ¿vos que hacés de tu vida?
Victorio- Soy abogado de una empresa, para la que Mery modeló y-
Elena- Ah, entonces no hay logro personal.
Victorio- No estábamos juntos cuando ella hizo la campaña… La conocí después.
María no quitó los ojos de su novio mientras él hablaba de su trabajo y su carrera. Había salido de varias trabas que su madre le había puesto a su speech con tanta naturalidad y soltura que se sorprendía y encaba más de tenerlo a su lado. Ése que hablaba de ella y de él era el hombre de su vida y ya no habría lugar a dudas.
Elena- ¿Cómo se conocieron?
Victorio- Un día que… que a ella se le cayó el celular y yo se lo alcancé.
Jorge- Lo que se dice flechazo (rieron menos Elena).
Victorio- De mi parte sí, ella… me la hizo complicada (María lo codeó; él la miró divertido) ¿Qué?
Elena- (molesta) ¿Y hace cuánto están juntos?
Victorio- (mirando a María con una sonrisa) Un buen tiempo, ¿no? (María asintió dibujando una sonrisa en su rostro). Estamos muy bien.
Elena- Me imagino lo bien que deben estar… ¿Vos todavía pasas por la puerta o te tenés que andar agachando? (María la miró sospechosa).
Victorio- Disculpe, no… no entiendo a qué se refiere.
María- Mamá, no empieces.
Elena- No, no empiezo, hija… Le pregunto de curiosidad… (A Victorio, ya algo más que incómodo) Me refiero a que mi hija usualmente no tiene relaciones muy prolongadas, y cuando ya duraba más de un mes era preocupante para la pareja, porque por acá pasó prácticamente todo el barrio (María la miraba sin poder creer lo que estaba oyendo, incapaz de decir una sola palabra).
Jorge- Elena…
Elena- El chico tiene que saber con quién se está metiendo. Yo le advierto y después él que-
Jorge- (golpeando la servilleta sobre mesa; de pie) ¡Suficiente! (María se levantó con las lágrimas recorriendo sus mejillas y salió) ¿¡Hija!?
Victorio- (parándose a la par) ¡Mery! (A Elena) Es una lástima que tenga ese concepto de su hija… Comprendo muchas cosas ahora. Que tengan buenas noches (se retiró casi corriendo y salió).
Elena- ¡Pero qué insolente! ¿Cómo se atreve?
Jorge- ¿¡Cómo te atreves vos a hablar así de ella!? ¡¡Es tu hija, carajo!!
Elena- ¡Mi hija me avergonzó andando con todo pibe que se le cruzaba en el camino!
Jorge- Sabés muy bien que eso no es verdad.
Elena- No habrán sido todos, pero le habrán faltado poco para completar.
Jorge- (con lágrimas en los ojos, frío) Me alejaste de lo más preciado en mi vida… Espero que estés orgullosa, lo conseguiste… Tu hija no va a volver pisar más esta casa (se retiró hacia las escaleras y entró al cuarto de María, permaneciendo allí por un rato)

Victorio había salido y encontró a María apoyada sobre la puerta del baúl de su auto, intentando disimular su llanto. Se acercó a ella lentamente parándose al frente y sin meditarlo la llevó contra él para abrazarla. María quebró refugiada en su pecho, la situación la había superado. Luego de unos minutos, cuando se calmó, se separó de él. Victorio pasó la yema de su pulgar para borrar las lágrimas y peinó un mechón de pelo por detrás su oreja.
Victorio- ¿Mejor?
María- (intentando contenerse, negó) Perdón… Perdón, Vico, de verdad.
Victorio- (negando) No, ¿por qué perdón? No.
María- (asintiendo) porque… yo te traje y te hice pasar este momento de mierda. Pensé que iba a ser distinto, pero no. Me volví a equivocar.
Victorio- ¿Qué es lo que más te dolió?
María- De ella nada… Me duele lo que vos puedas llegar a estar pensando de mí.
Victorio- (exhaló y guardó silencio un momento; tomó una de sus manos y la llevó a la altura de su mentón; mirándola fijo) Nada, escuchalo bien… Nada de lo que me digan va a hacer que cambie lo que pienso de vos… Todo lo que compartimos hasta hoy, no siente nada de lo que dijo ella. Yo sé quién sos, cómo sos. Los dos compartimos el mismo pasado, pero éste es nuestro presente. (Acariciando su mejilla con la mano libre) Vos me cambiaste la vida… Lo que a vos te duele, me duele a mí.
María no había dejado de mirarlo en ningún momento, sus lágrimas rebalsaban a sus ojos y no podía evitar emocionarse al oírlo. Victorio besó su mano y llevó la misma hacia detrás de su cintura, acercándola a María hacia él y besando sus labios con ternura. Su madre miraba la escena por la ventana con algo de rencor y bronca para con ella y consigo misma. Las cosas no estaban tan claras ahora que vio que su hija podía seguir sin importar su opinión ni su condena.
María- (sonriéndole) Sos perfecto.
Victorio- (entrecerrando sus ojos) Mmm, no… Vos me completas y me hacés perfecto (besándose nuevamente) (sonriendo) ¿Mejor?
María- (asintiendo) Gracias…
Victorio- (negando) Por nada… ¿Vamos? (María besó sus labios y asintió)
Se subieron al auto y emprendieron regreso.
María- Ah, y... Gracias por haberme cubierto con lo del modelaje.
Victorio- (sonriendo) ¿Lo de la campaña? (María asintió) No mentí… No creo que no te la hayas merecido, (mirándola) solo fue de celoso porque no pude hacerte sonreír ese día…

10 comentarios:

  1. Holaaaaaaaaaa!! :O

    (?

    Ok. Mucho Vicery :O
    El que viene es más Pablochi... no ufffffffffffffff, pero les va a gustar. Espero ¬¬ A mí me gustó(? xD jajajajaj.
    Y una sorpresa para Vico :O chan chan (?

    Y... eso : )

    Gracias por leer, por bancar y comentar.
    Ah, y con sus comentarios del post anterior, gracias por sus palabras. Muchos comentarios fueron graciosos(? pero posta, gracias por respetarme :)

    Sean felices. Mañana les subo porque soy reee buenita :)

    ResponderEliminar
  2. Me mueeeeeero con esto de Responder Suprimir etc.
    Me quedé heladaaaaaaa :O :O :O
    (Bah, tampoco jajajaj)

    ResponderEliminar
  3. A ver, respondeme algo: Si dice SIMERIA o PABLOCHI, por qué la mayoría del capitulo es de otro personaje que no tiene nada que ver?!¬¬ I HATE YOU -.-
    Igual me encanto lo de Ron, esta buenisimo el nombre jajajajjajajaja.. Mi perrita se llama Uma :D:D:D [qué tenía que ver xD] Me encanto Adru, quiero masssssssssssssss.. Y RAPIDO POR FAVOR!

    ResponderEliminar
  4. Me encanto, Pris need pablochi eh , Ron es una cosa preciosa, yo lo mataria y amaria a la vez,cosita linda ♥ ( me estoy imaginando un perro mandandose cagadas y no puedo evitar tentarme e imaginarme una tierna imagen) Pablo es tan gil, con todo respeto comete a Rochi carajo!, listo, punto final, escribis genial Adri y espero pronto el prox cap, clap a ti por postearrr!. Besos!

    Pris

    ResponderEliminar
  5. Si demasiaaaaaado Vicery y todo bien me copan pero yo quiero pablochi loco! Parecen mas protagonistas Vico y Mery che u.u Lo mejor del cap el trío Stefno, Ron y Rcchi :) me encantan
    Y me quede pensando Aidé que le quiso decir a Rochi? Y esa ultima pregunta a que viene?
    Pauline q se mate si quiere, nadie la extraña q no llame y Pablo q onda preocupado con ella :/
    Quiero maaaas dijiste q hoy subías
    Besos

    ResponderEliminar
  6. me mato stefano, "tenemos la de ganar pibe" aww no que tierno con ron (me encanta en nombre xd) no me desespero por pablochi seguro lo que se viene es bueno, vico mas tierno no puede ser .. divino..
    Aide... es de las nuestras (? jaja ah y una cosa mas, vi que el capitulo fue largo y dije: seguro ahora demora en subir con esa excusa ajajajaj pero te salvas porque aclaraste luego (?
    como siempre muy buenos tus escritos (Y) buen día y esperaremos por el momento pablochi

    ResponderEliminar
  7. WOW me encanto este cap solo una cosa QUIERO PABLOCHIII ay si re pesada pero lo necesito Vicery son un amor pero yo quiero pablochi :)
    Stefano y Ron me matan de ternura y cuando Stefano le dice: No le puede importar Pablo si nos tiene a nosotros dos, ¿no? ¡Tenemos todas las de ganar, pibe!
    mas tierno Stefano y me gusta la relacion con Rochi
    Pablito de mi corazon DESPERTATE!! pleasee yo lo amo, pero me aburre preguntando por Pauline estaria bueno que se la juegue un poco por lo q siente por Rocío
    quiero mas nove, espero q nos cumplas y subas hoy :)
    escribis genial mujer

    ResponderEliminar
  8. ayyy ermoza la nove seguila!!! me encanta!! bss!!

    ResponderEliminar
  9. mm en q quedo eso de mañana les subo pq soy buena ajjaja
    adriiiiiii
    espero q estés bien.
    dani jajaja

    ResponderEliminar
  10. mmm... Demaciado Vicery... Pero igual muy buen cap!! Etrañaba la nove... me encanto la parte del perro =P Algo me dice q ya se a quien va a llevar a esa cena Pablo! =D (espero(?) Suertt!! Subi rapido xfa! =P

    ResponderEliminar