julio 14, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 19

Rocío dejó partir un par de horas en el café. Se quedó pensando en su actitud, girando su celular hacia un lado y otro. Cuando por fin lo tomó, marcó el mismo número que había marcado ya dos veces en ese día, pero no recibió respuesta.
-Hola, soy María. Ahora no puedo atenderte, dejame tu mensaje y me comunico con vos. Besito.
-Mery, soy yo. (Exhaló) Por favor, llamame. Tenemos que hablar.

Rocío llegó a la mansión de Pablo, y cerró la puerta tras ella, para afirmarse contra ésta, mirar hacia arribar y exhalar.
Rocío- No me puede pasar esto ahora… (refregándose el rostro) Ay, ¡iba todo tan bien!
Rocío exhaló profundamente, y se dispuso a adentrarse cuando encontró la mirada enarcada de Stéfano sobre ella, desde la escalera.
Stéfano- ¿Estás bien?
Rocío- (boquiabierta) S-sí, ¿por?
Stéfano- Ver a una persona hablando sola no es lo más normal del mundo, ¿no?
Rocío- Veo que te dignaste a volver...

julio 10, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 18

La luz que traspasaba las cortinas comenzó lentamente a despertar a Rocío. Malhumorada, con mala cara y dolor de cabeza, se levantó y se dirigió al baño para alistarse. Su cabeza maquinaba, no paraba un segundo. Se había dormido, despertado y tal vez, hasta haya soñado con un nombre. ‘Vico’. ‘Vico’ era lo único que estaba en su cabeza, y no podía entenderlo.
Bajó a la cocina, y encontró, como cada mañana, a Francisco.
Francisco- (mirándola) ¿Cayéndonos de la cama?
Rocío- (con mala onda) No
Francisco- (levantando las cejas, sirviéndole un té) El día está muy bello
Rocío- Puede ser (endulzando la infusión) (Francisco le sirvió unas galletitas; Rocío levantó mal la mirada) ¿Vos no habías cocinado un montón?
Francisco- Sí
Rocío- ¿Y?
Francisco- ¿Y qué?
Rocío- ¿Y dónde está?
Francisco- La tiré
Rocío- ¿Qué?
Francisco- (rió) Está donde tiene que estar
Rocío- (revoleando la mirada) Me alegro

julio 07, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 17

Tampoco podía esperarse que nadie la escuche, la música estaba al máximo de volumen tolerable, excepto por una persona. Para alguien por alguna extraña razón, el sonido había desaparecido y volteó para ver quién era aquella persona que gritaba, y la vio intentando soltarse, mientras el individuo la veía como un objeto de burla. Caminó apresurado por entre medio de la gente que parecía cerrarle el paso y complicarle la llegada. Cuando por fin lo logró, por fin estaba a unos pasos de ellos, no dudó, no temió: lo sujetó por la remera a aquel inconsciente, separándolo de ella y dándole un derechazo en el mentón, muy cerca de la boca. Rocío estaba sorprendida, no esperaba nada de nadie, menos de él. Los amigos reaccionaron inmediatamente, y con la peor de las intenciones se acercaban para darle una lección. Lo hubieran hecho, cinco contra uno era bastante ventajoso, pero los custodios del lugar, se acercaron a ellos y los sacaron a los empujones fuera del local bailable.
-¿Está bien?
Rocío- …
-Rocío, ¿se encuentra bien o- o le hicieron algo?
Deseaba responderle que estaba todo bien, que le agradecía, pero no pudo, las palabras no salían de su boca. Ni las palabras, ni el aire… Todo se oscureció antes sus ojos, desvaneciéndose, sujetada una vez más por los brazos de Pablo.
-

julio 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 16

Cerca de las 2 am Rocío y María llegaron a un boliche y entraron.
Rocío- Está lleno, Mery
María- Esa es la onda, Ro. Si está lleno, es porque está bueno (Rocío la miró dudando) Dale, Rochi… Si vemos que es insufrible estar con tanta gente, nos vamos a otro y listo.
Rocío no estaba del todo convencida, pero a María le importó poco y nada: se mandó entre la gente levantando los brazos, bailando y revolucionando el lugar… en realidad, a los hombres. Rocío, por el contrario, deseaba que se la trague la tierra.
María bailaba sola en el centro, mientras hombres a su alrededor la aplaudían y disfrutaban verla mover sus curvas al compás de la música. Se desataba y movía su pelo de manera alocada. Rocío estaba intentando pasar desapercibida cuando una mano la sujetó del antebrazo y la llevó. Sí, era la misma María que la invitaba a sumarse.
Con algo de timidez y no muy arriesgada, Rocío comenzó a bailar, como una simple compañía a la música.
María- (gritando agitada) ¡¡¡Dale, Ro!!! ¡¡¡Ponele onda!!!
Rocío asintió con una sonrisa, pero seguía en la suya.
Así pasaron varios temas…
Rocío- Voy a
María- ¡¡No te escucho!!
Rocío- (acercándose, al oído) Voy a tomar algo
María- ¡¡Dale, vamos!!
Y bailando se alejó del centro de la pista junto a Rocío hasta la barra.
María- ¡¡Wow!! ¡¡¿Qué calor, no?!! (Rocío asintió) ¡¡Qué energía que hay en este lugar, por favor!!
Rocío- Mucha… Estás muy arriba vos
María- ¡¿Qué?!
Rocío- (levantando la voz) ¡Que estás muy arriba!
María- Ah, ¡¡sí!! ¡¡Hace cuánto que no salíamos!!
Rocío- ¡La semana pasada, Mer!
María- (riendo) Ay, ¡¡es verdad!!
Barman- Sí, chicas… ¿Qué van a tomar?
María- ¡A mí dame algo power pero rico!
Rocío- ¡Yo con algo tranqui estoy! Un… ¡Un daiquiri!
María- ¡¡Sí, yo quiero lo mismo!! (Pagó; mirando a Rocío) ¡¡Cuánta gente que hay!!
Rocío- ¡Sí, mucha!
María desvió su mirada hacia la multitud, buscando alguien a quien conquistar tal vez, pero su mirada se detuvo en una sola persona.