Cerca de las 2 am Rocío y María llegaron a un boliche y entraron.
Rocío- Está lleno, Mery
María- Esa es la onda, Ro. Si está lleno, es porque está bueno (Rocío la miró dudando) Dale, Rochi… Si vemos que es insufrible estar con tanta gente, nos vamos a otro y listo.
Rocío no estaba del todo convencida, pero a María le importó poco y nada: se mandó entre la gente levantando los brazos, bailando y revolucionando el lugar… en realidad, a los hombres. Rocío, por el contrario, deseaba que se la trague la tierra.
María bailaba sola en el centro, mientras hombres a su alrededor la aplaudían y disfrutaban verla mover sus curvas al compás de la música. Se desataba y movía su pelo de manera alocada. Rocío estaba intentando pasar desapercibida cuando una mano la sujetó del antebrazo y la llevó. Sí, era la misma María que la invitaba a sumarse.
Con algo de timidez y no muy arriesgada, Rocío comenzó a bailar, como una simple compañía a la música.
María- (gritando agitada) ¡¡¡Dale, Ro!!! ¡¡¡Ponele onda!!!
Rocío asintió con una sonrisa, pero seguía en la suya.
Así pasaron varios temas…
Rocío- Voy a
María- ¡¡No te escucho!!
Rocío- (acercándose, al oído) Voy a tomar algo
María- ¡¡Dale, vamos!!
Y bailando se alejó del centro de la pista junto a Rocío hasta la barra.
María- ¡¡Wow!! ¡¡¿Qué calor, no?!! (Rocío asintió) ¡¡Qué energía que hay en este lugar, por favor!!
Rocío- Mucha… Estás muy arriba vos
María- ¡¿Qué?!
Rocío- (levantando la voz) ¡Que estás muy arriba!
María- Ah, ¡¡sí!! ¡¡Hace cuánto que no salíamos!!
Rocío- ¡La semana pasada, Mer!
María- (riendo) Ay, ¡¡es verdad!!
Barman- Sí, chicas… ¿Qué van a tomar?
María- ¡A mí dame algo power pero rico!
Rocío- ¡Yo con algo tranqui estoy! Un… ¡Un daiquiri!
María- ¡¡Sí, yo quiero lo mismo!! (Pagó; mirando a Rocío) ¡¡Cuánta gente que hay!!
Rocío- ¡Sí, mucha!
María desvió su mirada hacia la multitud, buscando alguien a quien conquistar tal vez, pero su mirada se detuvo en una sola persona.