febrero 05, 2012

'Hasta que te duela' - Capítulo 42

El sábado al mediodía, Victorio contaba con el resto del día libre por lo que invitó a María a que salieran a comer afuera, pasar la tarde al aire libre; tanto ambiente de empresa le consumía las energías. 
Entraron a un restauran en el barrio de Palermo.
Victorio- La próxima nos vamos a una parrilla, te aviso.
María- (sentándose, con cara de asco) ¡Ay, no, por favor!
Victorio- ¿Por qué? (sentándose) No pongas esa cara como si fueras a vomitar, es comida.
María- (haciendo puchero) Sí, ya sé… pero bueno, si vamos, yo me llevo a una ensalada (Victorio frunciendo el ceño, sonriendo) ¿Qué? Yo no voy a comer esas cosas grasosas, gordo… Aparte, no sabés si se lavan las manos, si limpian la parrilla, si esa carne no cortó la cadena de frío, no sabés nada.
Victorio- ¿Cuándo te volviste tan quisquillosa?
María- No, no soy quisquillosa, yo como cualquier cosa… Menos eso, claro.
Victorio- Mery, te vas a morir de hambre vos… a menos que te armes tu propia huerta.
María- ¡Ay, por qué me decís eso!
Victorio- Porque acá tampoco sabemos si hacen todo lo que dijiste.
María- Ay, pero esto es Palermo, Vico.
Victorio- No tiene nada que ver, pero bueno, te llevo a comer un choripan por acá, qué tanto…
María- (lanzó una risita al aire) Irás solo.
Victorio- Como quieras, pero, pará… Vamos ahora.
María- (asombrada) ¿Qué? Na, estás loco.
Victorio- (entusiasmado) Dale, Mery, (poniéndose de pie, estirando su mano) ¡vamos!
María- Vico, sentate, ya estamos acá.
Victorio- Ay, Mery, queda acá nomás lo que yo te digo.
María- No, Vico.
Victorio- Bueno, te quedarás sola (sonrió). Que coma rico, mi lady (retirándose con las manos en los bolsillos del pantalón)
María- (seria, sin inmutarse) Victorio… ¡Vico! (golpeando la servilleta sobre la mesa, levantándose, entre dientes) ¡Ay, no lo puedo creer! (aceleró sus pasos para acercarse a él y enlazar su brazo con el suyo; él la miró sonriente) ¡Vico, esperame! (saliendo del restaurante, golpeó a Victorio con la carterita (léase: sobre) que llevaba en mano) ¿Cómo me vas a dejar sola?
Victorio- (fingiendo inocencia) No querías venir, no te puedo obligar.
María- Ay, claro, pobrecito.
Victorio mostró una gran sonrisa y, mientras caminaban por la vereda, rodeó a María con sus brazos por encima de los de ella, como si la sujetara para que no se escape; ella forcejeaba para soltarse riéndose y gritando; él besaba su cuello y su mejilla como podía ante sus movimientos, y cada tanto la hacía girar levantándola por la cintura.

febrero 02, 2012

'Hasta que te duela' - Capítulo 41

El viernes por la mañana, Teresa entró a la habitación de Stéfano lo más cuidadosamente posible en busca de ropa para poner a lavar, procurándose no hacer ningún ruido para no despertar ni al muchacho ni, por supuesto, a la mascota. Apenas un halo de luz pasaba por la puerta entreabierta y pocos minutos tardó en entrar y salir que fueron suficientes para que el pequeño animal salga enérgico a correr por el pasillo, sin que ella lo note, y… otra puerta más apenas abierta. Parecía haber razonado que no estuvo ahí antes, por lo que se aventuró a entrar, presuroso. Con gran ingenio, e inexplicablemente imposible de relatar, el cachorro pudo subirse sobre la cama de dos plazas con la que se topó, y se echó a dormir sobre la almohada que estaba libre del lado de la cabecera.
Un rato más tarde, Stéfano se levantó para ir al baño, y al regresar a su cama buscó a Ron entre sus sábanas. Ni un solo rastro. Alarmado, buscó debajo de la cama, en el mismo baño de dónde había salido hace unos momentos… Nada. Se tomó la cabeza viendo que faltaban quince minutos para las seis de la mañana en su reloj y no le quedaba mucho tiempo para hallarlo hasta que Pablo despierte, por lo que corrió y entró en la habitación de Rocío sin golpear para sacudirla y despertarla.
Rocío- ¡Ay, ay, ay!
Stéfano- ¡¡Rochi, levantate!! (le quitó las frazadas de encima y encendió la luz)

enero 26, 2012

'Hasta que te duela' - Capítulo 40

Las cortinas se corrieron bruscamente dejando al sol pasar de manera casi violenta, encegueciéndola, y una voz no muy cálida la invitaba a despertarse.
Pauline se despertó y sintió su cabeza como si un tornado la hubiera arrastrado de los pelos, pero no, tan solo fue el champagne que tomó la noche anterior.
Pauline- (cubriéndose la vista) ¿Qué hora es, dónde estoy?
-Son casi las 10 de la mañana, y esta no es su casa.
Pauline comenzó a ver más nítida la imagen frente y se sobresaltó, cubriéndose con las sábanas.
Pauline- ¡Aidé! Pero… ¿qué hace acá?
Aidé- No es la pregunta indicada, por el contrario, yo debería hacerla… Pero Pablo me pidió que la despierte y cumplo con mi deber.
Pauline- ¿Pablo?
Aidé- Pablo… Martínez. Está es su casa, este es su cuarto… y ésta es su cama.
Pauline- (boquiabierta) ¿Q-qué, cómo? ¿Pablo y yo…?
Aidé- ¡Ya hubiera querido usted! Pero no, afortunadamente. (Acercándose a la puerta) Y le recomiendo que para situaciones futuras… similares, no le pregunte al personal doméstico sus actividades nocturnas. Tiene un vaso de agua y dos aspirinas; y café en la mesa de luz… (Sonriendo irónica) Después puede irse. (borró su sonrisa, y salió cerrando la puerta tras ella)
Pauline- (mordiéndose el labio inferior, tomándose la frente mirando alrededor) ¿Me quedé dormida? (tirándose sobre la cama, tapándose la cara con la almohada) ¡¡No puedo ser más estúpida!!

enero 06, 2012

'Hasta que te duela' - Capítulo 39

Rocío y Axel se habían puesto de pie en su lugar. Victorio y Pablo miraban la escena sin entender. María miraba a Rocío con mucha decepción.
Rocío- Mery, yo te-
María- No te gastes en explicarme nada… Mi mejor amiga con mi ex (Victorio cambió a bronca la expresión de su rostro). Es increíble lo estúpida que soy…
Pauline- (sonriendo hacia los lados) Bueno, es un temita que lo pueden discutir después, ¿no?
María- (mirándola y volviendo la vista a Rocío) No, no va a hacer falta. (Alejándose de la mesa)
Axel- (intentando ir tras ella, pasando por al lado de Victorio) ¡Mery, pará!
Victorio- (tomándolo del brazo) ¿A dónde pensás que vas?
Axel- Soltame, flaco. No me conocés.
Victorio- Vos a mí tampoco. No la jodas… (Adelantándose).
Rocío- Vico porque no… no me dejas que yo hable con ella mejor.
Victorio- (mirándola indiferente) No, deja… yo hablo y así de paso me explica un par de cosas.