Prácticamente no cruzaron palabras ni miradas durante el viaje. Ella estaba nerviosa y miraba por la ventanilla hacia afuera. Él conducía con su atención al frente, tal vez porque se sentía vulnerable y si la mirara, tan solo si la mirara podría… No, tenía que conducir. Por dentro, ambos se arrepentían de estar donde estaban, de cómo se dieron las cosas tan atropelladamente… pero ya “estaban en el baile, había que bailar”.
Pablo- (estacionando y parando el auto) Bueno, llegamos… (Mirándola) ¿Estás lista?
Rocío- (revoleando los ojos para todos lados, mirándolo finalmente, de lado) Digamos…
Pablo- (sonriendo de lado) Todo va a salir bien, tranquila.
Rocío- (mirándolo de frente) ¿Por qué me tutea?
Pablo- No sé, me salió tutearte… pero si le molesta, puedo-
Rocío- No, no me molesta (Pablo sonrió sin mostrar sus dientes) ¿Es acá en el estacionamiento la cena?
Pablo- (rió apenas) No… (bajándose, dio la vuelta por detrás del auto y le abrió la puerta)
Rocío- No hacía falta, estaba agarrando mis cosas.
Pablo- (extendiendo su mano) Sí, hace falta.
Rocío- (tomando su mano) Gracias… (bajándose) ¿Hay muchos viejos acá?
Pablo- ¿Viejos? (arqueando el brazo, la miró).
Rocío- ¿Qué? ¿Usted quiere que yo lo agarre?
Pablo- ¿Vas a ir caminando así? No está Pauline para gritar si me agarras el brazo…
Rocío- (tomándolo del mismo) No, es que no sabemos si está todavía, (Pablo la miró) vaya a saber uno… (Sonriéndole) Perdón.
Pablo- Yo espero que esté bien, pero no me va a querer ver la cara mañana (Rocío asintió) En fin… Hay gente grande, no sé si viejos.
Rocío- Ah, sí, mi pregunta… ¿Y en carácter de qué vengo yo acá?
Pablo- En carácter de… No sé, ¿qué querés ser?
Rocío- Usted tiene novia…