julio 28, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 23

Cerca de las 3 de la tarde, Pablo estaba de regreso en su hogar. Rocío salía de la cocina, encontrándose ambos en la sala.
Rocío- Lo largaron tarde hoy.
Pablo- (colgando su saco en el guardarropas de la entrada) ¿Alguna novedad?
Rocío- No, ¿pero usted nunca tiene una conversación cuando llega de trabajar?
Pablo- No, jamás. ¿Teresa?
Rocío- Se tuvo que ir porque necesitaba hacer algo urgente
Pablo- ¿Esa no es una novedad?
Rocío- Ups, sí. Bueno, es que estuve muy ocupada todo la mañana
Pablo- ¿Haciendo qué por ejemplo?
Rocío- Bueno, emmh, estuve organizando la… la rutina de Stéfano, y hablé con Aidé, y bueno a uno se le va la mañana haciendo cosas (Pablo asentía) Ordené un poco el cuarto de Stéfano, ya que Tere no estaba, y bueno después seguí acomodando el mío, para que quede lindo, y
Stéfano- (bajando las escaleras) Yo la verdad (Pablo y Rocío lo miraron) no entiendo qué pasa en esta casa… ya no entiendo nada
Rocío- ¿Qué te pasa?
Stéfano- Que el personal de esta casa no sirve. Mi habitación es un desastre, ¿dónde está la mucama?
Pablo- Teresa
Stéfano- (mirándolo, asintiendo) la mucama, es la misma persona.
Pablo- Pero… (mirando a Rocío) ¿Usted no le había ordenado el cuarto?

julio 26, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 22

Se miraban fijo, ella con bronca, él provocándola. La puerta del ascensor se abrió.
María- Sos básico (salió)
Victorio- (mientras se cerraba la puerta, sonriendo rebelde) Chau, suerte.
María no sabía si llorar por la bronca o por la impotencia que le producía no poder hacer nada. Era su vida, pero también había alguien en el medio. Sí, Rocío. A pesar de cómo la trató, de lo que le dijo, incluso a pesar de no avalar sus planes, María lo hacía por ella, y por nadie más.
Respirando tan profundamente como pudo, secando con el revés de su mano la mitad del recorrido de una lágrima, se dispuso a ir hacia la sala de espera por el casting, pero desgracia de torpes, cuando giró, torció su pie llevándose consigo unos papeles que volaron por el aire, que no caminaban solos… Los sujetaba un hombre quien los soltó para poder contener a María entre sus brazos.
María- (soltándose de inmediato) ¡Ay, perdón! (riendo) Estos tacos no son de fiar
-Me imagino. No se cómo hacen para caminar con eso
María- (sonriendo) Ni yo
-(riendo, mirándola detenidamente) ¿Estás bien?
María- Sí
-Parecía que llorabas
María- (sonriendo) No, para nada. Una basura… basurita en el ojo, nada más
-Siempre son basuras, ¿no? (María corrió la vista incómoda) ¿Venís al casting?
María- Sí (intentando agacharse para levantar los papeles)
-(tomándola del brazo) No hace falta
María- Pero dejame que te ayude
-(soltándola) Ahora lo levanto… No es ni el primero ni el último que se me cae. Andá, así te vas preparando
María- (enarcando una ceja, sonriente) Bueno, disculpame otra vez
-(sonriendo) No hay problema. Mucha suerte
María- Gracias
-Espero verte de nuevo
María solo le sonrió y siguió su camino hacia el salón donde se realizaría el casting.

julio 22, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 21

Rocío se despertó temprano. Había dormido mal toda la noche. No era por la habitación, ni por la cama, mucho menos por la almohada… era por  el sueño que había tenido. Pero ya no quería pensar en eso. Seguramente era una mala jugada de su inconsciente. Sí, eso tenía que ser. Miró el reloj y, viendo que aún tenía tiempo, se cambió de ropa y se arregló, para luego ir a despertar a Stéfano.
Cada mañana entraría intentaría sorprenderlo más que el anterior, con algo diferente para levantarlo, algo ruidoso, que arme escándalo. Esta vez, tocaba heavy metal.
Fue tal el sobresalto de Stéfano al instante que comenzó a sonar, que Rocío no pudo evitar reírse en la cara.
Stéfano- (modulaba)
Rocío- (bajándole a la música) ¿Qué? No te escuché nada.
Stéfano- ¿¡Estás Loca o qué tenés en la cabeza!?
Rocío- ¡Ay!  (por lo bajo) ¿Para qué le bajé? (A Stéfano) Creo que las dos cosas (le sonrió) Ay, sonreíme, dale
Stéfano- ¿Qué tomaste, flaca?
Rocío- Todavía nada. Trague un poquito de dentífrico cuando me lavaba los dientes, pero… (fingiendo asombro) a menos que eso me haya hecho zafar un tornillo
Stéfano- ¿Uno? A vos hace rato que se te zafó la gran mayoría. ¡Aparte mirá la hora que es! (tapándose nuevamente)
Rocío- Dale, Stéfano (destapándolo) No hace frío, y está por salir el sol
Stéfano- ¡Son las 7 de la mañana!
Rocío- y cuarto
Stéfano- ¿Así te levantas todas las mañanas?
Rocío- ¿Así cómo?
Stéfano- Hincha pelota
Rocío- Dale, así desayunas tranquilo, y te vas tranqui también. Dale, ponele onda. ¡Ponele ritmo a la mañana!
Stéfano-  Mirá, con tal de que te calles (se sentó y la miró)
Rocío- ¿Qué pasa?
Stéfano- Que te vayas
Rocío- ¿Por qué?
Stéfano- Me tengo que vestir
Rocío- (río ruidosa) Ok, me voy. ¿Qué querés desayunar?
Stéfano- N-no se, Fran sabe.
Rocío- Bueno, ¡apurate eh!
Stéfano- Sí.
Rocío- No te vayas a dormir…
Stéfano- (mirándola mal) …
Rocío- Mirá que entro y
Stéfano- ¡TE VAS! (Rocío cerró la puerta) (levantándose) ¡Pero qué mina pesada, la puta madre!
Rocío- (desde afuera) Te escuchéeee
Stéfano- ¡¡ROCÍO!!
Rocío sonrió y cuando volteó se choco con Pablo.
Rocío- ¡Uh! (torciendo el labio) Perdón…
Pablo- No importa. Buen día.
Rocío- (sonriente) Buen día (dándole un beso en la mejilla)
Pablo se sorprendió ante su actitud, pero se quedó duro, mirándola serio.
Rocío- Ay, perdón. Perdón, perdón. Me levanté muy, emh,
Pablo- Sí, no… no-no… No hacen falta las… emmh, permiso, voy abajo
Rocío- (esperó a que desapareciera de su vista) ¡Ay, Rocío! ¿Qué te pasa? Si serás tonta.

julio 19, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 20

Rocío se encontraba aún parada en la puerta
Rocío- (cruzándose de brazos) Tuvo tiempo de revisar todo por lo que veo
Pablo- Eso no responde a mi pregunta
Rocío- …
Pablo- ¿Necesita más tiempo para inventar una excusa? Dígame
Rocío- N-no sabía que había dos de esos. D-d-debe ser un error, n-no se
Pablo- Ajá, y… ¿Quién era ese chico?
Rocío- ¿Disculpe? Es el que me trajo el sobre que usted no tiene por qué
Pablo- Ah, mire entrega a domicilio y veloz… Tal vez yo me haga uno
Rocío- ehh, n-n-no se
Pablo- Y de paso, me lo entregan un domingo, ¿no? (Rocío lo miró mal, se sentía atrapada) Deje de mentirme. Dígame la vedad, no la voy a echar.
Rocío- Q-q-qué… Yo no le tengo que explicar nada. Usted debería decirme por qué está en mi cuarto revisando todo, ¿quién se cree?

julio 14, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 19

Rocío dejó partir un par de horas en el café. Se quedó pensando en su actitud, girando su celular hacia un lado y otro. Cuando por fin lo tomó, marcó el mismo número que había marcado ya dos veces en ese día, pero no recibió respuesta.
-Hola, soy María. Ahora no puedo atenderte, dejame tu mensaje y me comunico con vos. Besito.
-Mery, soy yo. (Exhaló) Por favor, llamame. Tenemos que hablar.

Rocío llegó a la mansión de Pablo, y cerró la puerta tras ella, para afirmarse contra ésta, mirar hacia arribar y exhalar.
Rocío- No me puede pasar esto ahora… (refregándose el rostro) Ay, ¡iba todo tan bien!
Rocío exhaló profundamente, y se dispuso a adentrarse cuando encontró la mirada enarcada de Stéfano sobre ella, desde la escalera.
Stéfano- ¿Estás bien?
Rocío- (boquiabierta) S-sí, ¿por?
Stéfano- Ver a una persona hablando sola no es lo más normal del mundo, ¿no?
Rocío- Veo que te dignaste a volver...

julio 10, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 18

La luz que traspasaba las cortinas comenzó lentamente a despertar a Rocío. Malhumorada, con mala cara y dolor de cabeza, se levantó y se dirigió al baño para alistarse. Su cabeza maquinaba, no paraba un segundo. Se había dormido, despertado y tal vez, hasta haya soñado con un nombre. ‘Vico’. ‘Vico’ era lo único que estaba en su cabeza, y no podía entenderlo.
Bajó a la cocina, y encontró, como cada mañana, a Francisco.
Francisco- (mirándola) ¿Cayéndonos de la cama?
Rocío- (con mala onda) No
Francisco- (levantando las cejas, sirviéndole un té) El día está muy bello
Rocío- Puede ser (endulzando la infusión) (Francisco le sirvió unas galletitas; Rocío levantó mal la mirada) ¿Vos no habías cocinado un montón?
Francisco- Sí
Rocío- ¿Y?
Francisco- ¿Y qué?
Rocío- ¿Y dónde está?
Francisco- La tiré
Rocío- ¿Qué?
Francisco- (rió) Está donde tiene que estar
Rocío- (revoleando la mirada) Me alegro

julio 07, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 17

Tampoco podía esperarse que nadie la escuche, la música estaba al máximo de volumen tolerable, excepto por una persona. Para alguien por alguna extraña razón, el sonido había desaparecido y volteó para ver quién era aquella persona que gritaba, y la vio intentando soltarse, mientras el individuo la veía como un objeto de burla. Caminó apresurado por entre medio de la gente que parecía cerrarle el paso y complicarle la llegada. Cuando por fin lo logró, por fin estaba a unos pasos de ellos, no dudó, no temió: lo sujetó por la remera a aquel inconsciente, separándolo de ella y dándole un derechazo en el mentón, muy cerca de la boca. Rocío estaba sorprendida, no esperaba nada de nadie, menos de él. Los amigos reaccionaron inmediatamente, y con la peor de las intenciones se acercaban para darle una lección. Lo hubieran hecho, cinco contra uno era bastante ventajoso, pero los custodios del lugar, se acercaron a ellos y los sacaron a los empujones fuera del local bailable.
-¿Está bien?
Rocío- …
-Rocío, ¿se encuentra bien o- o le hicieron algo?
Deseaba responderle que estaba todo bien, que le agradecía, pero no pudo, las palabras no salían de su boca. Ni las palabras, ni el aire… Todo se oscureció antes sus ojos, desvaneciéndose, sujetada una vez más por los brazos de Pablo.
-

julio 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 16

Cerca de las 2 am Rocío y María llegaron a un boliche y entraron.
Rocío- Está lleno, Mery
María- Esa es la onda, Ro. Si está lleno, es porque está bueno (Rocío la miró dudando) Dale, Rochi… Si vemos que es insufrible estar con tanta gente, nos vamos a otro y listo.
Rocío no estaba del todo convencida, pero a María le importó poco y nada: se mandó entre la gente levantando los brazos, bailando y revolucionando el lugar… en realidad, a los hombres. Rocío, por el contrario, deseaba que se la trague la tierra.
María bailaba sola en el centro, mientras hombres a su alrededor la aplaudían y disfrutaban verla mover sus curvas al compás de la música. Se desataba y movía su pelo de manera alocada. Rocío estaba intentando pasar desapercibida cuando una mano la sujetó del antebrazo y la llevó. Sí, era la misma María que la invitaba a sumarse.
Con algo de timidez y no muy arriesgada, Rocío comenzó a bailar, como una simple compañía a la música.
María- (gritando agitada) ¡¡¡Dale, Ro!!! ¡¡¡Ponele onda!!!
Rocío asintió con una sonrisa, pero seguía en la suya.
Así pasaron varios temas…
Rocío- Voy a
María- ¡¡No te escucho!!
Rocío- (acercándose, al oído) Voy a tomar algo
María- ¡¡Dale, vamos!!
Y bailando se alejó del centro de la pista junto a Rocío hasta la barra.
María- ¡¡Wow!! ¡¡¿Qué calor, no?!! (Rocío asintió) ¡¡Qué energía que hay en este lugar, por favor!!
Rocío- Mucha… Estás muy arriba vos
María- ¡¿Qué?!
Rocío- (levantando la voz) ¡Que estás muy arriba!
María- Ah, ¡¡sí!! ¡¡Hace cuánto que no salíamos!!
Rocío- ¡La semana pasada, Mer!
María- (riendo) Ay, ¡¡es verdad!!
Barman- Sí, chicas… ¿Qué van a tomar?
María- ¡A mí dame algo power pero rico!
Rocío- ¡Yo con algo tranqui estoy! Un… ¡Un daiquiri!
María- ¡¡Sí, yo quiero lo mismo!! (Pagó; mirando a Rocío) ¡¡Cuánta gente que hay!!
Rocío- ¡Sí, mucha!
María desvió su mirada hacia la multitud, buscando alguien a quien conquistar tal vez, pero su mirada se detuvo en una sola persona.