Rocío se despertó temprano. Había dormido mal toda la noche. No era por la habitación, ni por la cama, mucho menos por la almohada… era por el sueño que había tenido. Pero ya no quería pensar en eso. Seguramente era una mala jugada de su inconsciente. Sí, eso tenía que ser. Miró el reloj y, viendo que aún tenía tiempo, se cambió de ropa y se arregló, para luego ir a despertar a Stéfano.
Cada mañana entraría intentaría sorprenderlo más que el anterior, con algo diferente para levantarlo, algo ruidoso, que arme escándalo. Esta vez, tocaba heavy metal.
Fue tal el sobresalto de Stéfano al instante que comenzó a sonar, que Rocío no pudo evitar reírse en la cara.
Stéfano- (modulaba)
Rocío- (bajándole a la música) ¿Qué? No te escuché nada.
Stéfano- ¿¡Estás Loca o qué tenés en la cabeza!?
Rocío- ¡Ay! (por lo bajo) ¿Para qué le bajé? (A Stéfano) Creo que las dos cosas (le sonrió) Ay, sonreíme, dale
Stéfano- ¿Qué tomaste, flaca?
Rocío- Todavía nada. Trague un poquito de dentífrico cuando me lavaba los dientes, pero… (fingiendo asombro) a menos que eso me haya hecho zafar un tornillo
Stéfano- ¿Uno? A vos hace rato que se te zafó la gran mayoría. ¡Aparte mirá la hora que es! (tapándose nuevamente)
Rocío- Dale, Stéfano (destapándolo) No hace frío, y está por salir el sol
Stéfano- ¡Son las 7 de la mañana!
Rocío- y cuarto
Stéfano- ¿Así te levantas todas las mañanas?
Rocío- ¿Así cómo?
Stéfano- Hincha pelota
Rocío- Dale, así desayunas tranquilo, y te vas tranqui también. Dale, ponele onda. ¡Ponele ritmo a la mañana!
Stéfano- Mirá, con tal de que te calles (se sentó y la miró)
Rocío- ¿Qué pasa?
Stéfano- Que te vayas
Rocío- ¿Por qué?
Stéfano- Me tengo que vestir
Rocío- (río ruidosa) Ok, me voy. ¿Qué querés desayunar?
Stéfano- N-no se, Fran sabe.
Rocío- Bueno, ¡apurate eh!
Stéfano- Sí.
Rocío- No te vayas a dormir…
Stéfano- (mirándola mal) …
Rocío- Mirá que entro y
Stéfano- ¡TE VAS! (Rocío cerró la puerta) (levantándose) ¡Pero qué mina pesada, la puta madre!
Rocío- (desde afuera) Te escuchéeee
Stéfano- ¡¡ROCÍO!!
Rocío sonrió y cuando volteó se choco con Pablo.
Rocío- ¡Uh! (torciendo el labio) Perdón…
Pablo- No importa. Buen día.
Rocío- (sonriente) Buen día (dándole un beso en la mejilla)
Pablo se sorprendió ante su actitud, pero se quedó duro, mirándola serio.
Rocío- Ay, perdón. Perdón, perdón. Me levanté muy, emh,
Pablo- Sí, no… no-no… No hacen falta las… emmh, permiso, voy abajo
Rocío- (esperó a que desapareciera de su vista) ¡Ay, Rocío! ¿Qué te pasa? Si serás tonta.