mayo 29, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 12

Rocío acababa de bajar las escaleras de la sala principal, cuando Pablo salió de su despacho leyendo un documento.
Rocío- (mirándolo sonriente) Y... ¿En qué anda?
Pablo- (levantó la mirada) ¿Perdón?
Rocío- (manteniendo la sonrisa) Que... cómo va su trabajo...
Pablo- (bajando la mirada, continuó leyendo) Bien (Rocío asintió) Sabe que... estaba pensando en usted...
Rocío- (asombrada, boquiabierta) ¿Ah, sí? ¿Q-qué, cómo, qué?
Pablo- Porque… (frunció el ceño desentendido) Esto está mal (escribió una cruz en el papel) (mirándola) Disculpe, necesito sus documentos
Rocío- (abriendo grandes los ojos, nerviosa) P-p-p-pero… ¿P-p-p-para q-qué?
Pablo- (Desentendido) Para hacer los trámites de contratación, y sea una empleada en blanco
Rocío- ¡No! (Pablo levantó las cejas sorprendido) Pero no hace falta, si está todo bien así…
Pablo- (asintiendo) Está todo bien así… (Rocío asentía, sonriente, algo aliviada) (firme, serio) NO (Rocío borró su sonrisa) No está bien así. Me puede dar su documento, por favor
Rocío- Ehhhh, emmh… Ehhh
Pablo- Rocío, ¿hay algún problema?
Rocío- N-n-n-n-no. No, ninguno, pero
Pablo- Si no hay problemas, no hay peros… ( estirando su mano) Su documento
Rocío- Es que… (miró hacia un lado, luego al suelo y finalmente, volvió la vista a Pablo) N-no lo tengo
Pablo- ¿Cómo que no?
Rocío- Lo tengo, pero no acá. Es que, mire, yo le explico. Yo estaba viviendo en un departamento, y me vine para acá, y mi amiga se quedó allá, ¿no? (Pablo asintió entrecerrando los ojos, con una ceja enarcada) Y bueno, como yo me vine para acá, le tuve que dejar el documento para que haga todo los trámites y eso.

mayo 20, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 11

Rocío- Sí, es engreído, soberbio, obsesivo, dictador (Francisco negaba con la cabeza) ¿No qué? Te resumo, es un ogro. Encima le queda chica la palabra, pero es que… No sé, te juro que si lo tuviera en frente, lo agarraría y le diría… Usted, como le gusta que lo llamen, ¿viste?, es un… un
Pablo- (susurrándole en el oído) ¿Un qué?
Rocío quedó tiesa, sin poder ni capacidad de reacción, boquiabierta. Lenta y cuidadosamente, giró 180° sobre la banqueta, y llevó su mirada desde la punta de la corbata, hasta los ojos de Pablo. Él, enarcando una ceja, serio como siempre, la miraba interrogante, cruzado de brazos.
Pablo- (serio) La quiero en mi despacho en cinco minutos. (A Francisco) Y decile a Teresa que por favor me lleve un té con una aspirina, que se me parte la cabeza.
Rocío- (por lo bajo) Y si anduvo de joda…
Pablo- (sin haberla oído claramente) ¿Perdón?
Rocío- (mirándolo algo temerosa) N-no, nada.
Pablo- Cuatro minutos
Rocío- ¿No eran cinco?
Pablo- (fingiendo amabilidad) El tiempo corre, y mire si correrá que le quedan tres (serio, salió de la cocina)
Francisco- Perdóneme, (entregándole el café) no pude avisarle que
Rocío- (levantando el dedo índice) Ah-papapapá…
Francisco-  Tenés razón, perdoname. (se sonrieron)
Rocío- No pasa nada, ¿qué me puede hacer?
Francisco- Hacer muy poco, pero decir… No me olvido lo espantadas que salían las ex empleadas cuando el señor las citaba en el despacho.
Rocío- (haciendo una mueca hacia un lado con sus labios) Bueno, arriesgaré mi vida… Si salgo victoriosa, vengo y te robo galletitas.
Francisco rió y aceptó gustoso. Aquella chica le había provocado algo de ternura, y a pesar de conocerla por muy poco, ya había depositado gran parte de su confianza en ella.
Rocío salió de la cocina, con un saquito tejido colocado por sobre los hombros, y su taza de café con leche en mano. Llegó hasta la puerta del despacho, y con algo más que un leve temor, golpeó la puerta, y entró.

mayo 03, 2011

'Hasta que te duela' - Capítulo 10

En la noche, Pablo se preparaba para salir. Stéfano bajó las escaleras y se topó con Aidé.
Stéfano- ¿No la viste a Rochi?
Aidé- (mirándolo extrañada) ¿A quién?
Stéfano- A Rochi… A Rocío, ¿n-no la viste? (Rocío salía de la cocina con una taza de té en la mano) Ah, ahí estás. Che, ¿no… no me ayudas con unos mapas?
Rocío- Sí, dale. Pero los mapas son para la otra semana
Stéfano- Sí, bueno, pero ya que estoy… Me los saco de encima ahora
Aidé- ¿Perdón? (Stéfano volteó a mirarla. Rocío sonreía) ¿Yo escuché bien? ¿Stéfano adelantando deberes?
Stéfano- (sonrió) Bueno, algún día tenía que empezar, ¿no? (A Rocío) Bueno, te espero arriba.
Stéfano subió corriendo las escaleras, cruzándose con Pablo, quien bajaba abotonando su saco
Pablo- (lo siguió con la mirada mientras llegó al suelo) ¿Qué le pasa? ¿Discutieron de nuevo?
Rocío- (sonriendo) No
Aidé- Todo lo contrario, Pablito. No vas a creer si te digo que Stéfano está por hacer unos mapas que son recién para la próxima semana.
Pablo- (asombrado) ¿En serio? Qué bueno, así debería ser
Rocío- Ah, no, pero está bien. No vaya a ser cosa que se desarregle por ser tan efusivo. (Aidé sonrió, Pablo la miró inmediatamente, serio y ella borró su sonrisa) Ay, bueno, era un chiste. A propósito de chiste, qué pinta tiene
Pablo- (enarcando una ceja) ¿Qué se supone que tengo que responderle?
Rocío- Mmmm, en mi mundo, decimos ‘gracias’, por ahí en su ogrimundo, con un ‘Ah’ es suficiente
Pablo- Dijo que era un chiste
Rocío- Ah, por eso. No (acercándose a él, arreglándole la corbata. Pablo se puso algo incómodo, y quedó inmóvil) Simplemente fue un decir como para unir frases, vio cómo es esto de hablar y-
Rocío llevó su mirada hacia los ojos de Pablo y algo ocurrió. Ambos se miraban, y fue cuando Pablo comenzó a acercarse lentamente a ella. Rocío, boquiabierta, fue incapaz de moverse, y de quitar la mirada de sus ojos...